CVI

Resumen de la jornada 5: Simposio Internacional Jorge Isaacs Colombia Literaria – Una(s) Historia(s) Posible(s)

En la quinta y última jornada del Simposio se habló acerca de la obra literaria del escritor Julio César Londoño; de la novela Toques de son colorá, de la escritora Adelaida Fernández; de narrativa caleña, y sobre la novela La horrible noche, lo nuevo del escritor Óscar Osorio.

Por: Julio César Pino Agudelo
Licenciado en Literatura, Univalle

Álvaro Bautista Cabrera. Foto: Centro Virtual Isaacs.
Álvaro Bautista Cabrera. Foto: Centro Virtual Isaacs.

El cuento de la ficción en los relatos de Julio César Londoño

En la cuarta jornada del Simposio, el profesor Álvaro Bautista desarrolló una reflexión profunda sobre el cuento de Julio César Londoño, abordándolo desde un marco comparativo que atraviesa lo regional, lo nacional y lo latinoamericano. Señaló que Londoño no escribe desde un aislamiento estético, sino desde una interacción permanente con una tradición del cuento que se ha consolidado en el Valle del Cauca, dialoga con autores colombianos del siglo XX y XXI, y se proyecta hacia las exploraciones narrativas contemporáneas. Con este punto de partida, Bautista planteó que comprender la obra de Londoño exige entender cómo se construyen, se perciben y se activan las ficciones.

Propuso entonces tres formas de entender la ficción, no como categorías excluyentes, sino como operaciones simultáneas que estructuran la experiencia narrativa.

La primera es la ficción-mundo, entendida como la construcción de un universo narrativo con relativa autonomía. Bautista explicó que este tipo de ficción funciona como un espacio propio, organizado por reglas internas y una lógica particular, que permite al lector ingresar a un territorio donde las acciones, los personajes y las tensiones adquieren coherencia. Aunque reconoció que ninguna ficción está completamente separada de la realidad, destacó que la ficción mundo ofrece la sensación de un espacio cerrado, autosuficiente, que sostiene la verosimilitud del cuento.

La segunda forma es la potencia ficcionadora, una facultad humana permanente que opera incluso fuera de la literatura. Esta potencia permite imaginar, proyectar, completar la realidad, dudar e incluso anticipar. Bautista subrayó que esta forma de ficción no se opone a lo real; al contrario, lo interviene. En la lectura de cuentos como los de Londoño, esta potencia ficcionadora se activa cuando el lector reconstruye huecos, dota de sentido lo no dicho o complementa las lagunas del relato con hipótesis mentales.

La tercera forma es la ficción ajustadora, que surge de reflexiones fenomenológicas sobre percepción, conciencia y límites de la experiencia. Según Bautista, la realidad es incompleta porque está mediada por los sentidos y por los marcos culturales que moldean lo que podemos captar. La ficción ajustadora permite compensar esa incompletud, ofreciendo modelos narrativos que ensamblan, reorganizan y ajustan lo que la percepción por sí sola no logra abarcar.

Para ejemplificar estas operaciones, Bautista analizó “Pesadilla en el hipotálamo”, cuento donde la memoria se convierte en eje narrativo. Explicó que, aunque la memoria no reside solo en el hipotálamo, la ficción selecciona un punto simbólico para organizar el relato, mostrando cómo las tres ficciones se entrecruzan para construir significado.

Finalmente, Bautista insistió en que la ficción no es evasión ni artificio separado del mundo, sino una forma de comprender, completar y expandir la realidad.

Gustavo Aragón. Foto: Centro Virtual Isaacs.
Gustavo Aragón. Foto: Centro Virtual Isaacs.

Changó en su salsa mística: sobre el cuerpo en trance en Toques de son colorá de Adelaida Fernández

El profesor Gustavo Adolfo Aragón presentó su ponencia sobre la presencia de Changó en la novela Toques de son colorá de Adelaida Fernández. Se explora la relación entre humanos y dioses en la literatura, con un enfoque en el concepto de ser “montado” por una deidad en las religiones afrocubanas. Se analiza, pues, cómo este concepto se relaciona con el personaje de Rosa en la novela, quien es poseída por Changó al bailar.

La presentación examina temas de identidad, memoria y la experiencia extática de la rumba en Cali durante los años 70. Se menciona la influencia de la santería y otras religiones afro-cubanas en la obra de Adelaida Fernández, así como se destaca la importancia de la música y el baile como medios de conexión con lo divino.

Se compara la experiencia de trance con la búsqueda del orgasmo, como una forma de perder el control y conectarse con lo trascendente. Se describe la discoteca Changó como un lugar mítico donde se manifiesta la presencia del diablo. Se analiza, también,  la relación entre Rosa y Changó como un amor divino que la lleva a la muerte. Se concluye que la novela explora la paradoja de la posesión divina, donde el ego individual es reemplazado por la presencia del orisha.

Mery Cruz Calvo. Foto: Centro Virtual Isaacs.
Mery Cruz Calvo. Foto: Centro Virtual Isaacs.

Escritoras del Valle del Cauca siglo XIX – XX: entre las guerras y los cautiverios

La presentación de la profesora Mery Cruz Calvo aborda las obras de cuatro escritoras vallecaucanas: Mercedes Hurtado de Álvarez, Mercedes Gómez Victoria, Vera Sacks y Nelly Domínguez Vázquez. Explora el tema de la ansiedad frente a la autoría entre las escritoras del siglo XIX, influenciada por las expectativas sociales y la percepción de la literatura como un ámbito masculino.

Analiza las novelas de Mercedes Hurtado de Álvarez y Mercedes Gómez Victoria, centrándose en su representación de los roles femeninos, los valores sociales y el impacto de la guerra. Adicionalmente, examina la novela Manatí de Nelly Domínguez Vázquez, destacando su retrato de un héroe en decadencia, sus relaciones con las mujeres y la exploración de las dinámicas de poder.

La profesora Cruz profundiza en la novela ¿Qué ha sido esto? de Vera Sacks y el recorrido de liberación de su protagonista, las limitaciones impuestas por la sociedad y la ciudad de Cali como elemento significativo. De igual manera, la ponente reflexiona sobre la necesidad de generosidad y comprensión al analizar críticamente a estas escritoras, reconociendo sus luchas y aportes en una sociedad que restringía sus voces. La presentación concluye reconociendo el legado de estas autoras y su influencia en las escritoras contemporáneas del Valle del Cauca.

De izquierda a derecha: Alejandro Alzate, Sebastián Rojas, Fabio Martínez y Adelaida Fernández Ochoa. Foto: Centro Virtual Isaacs.
De izquierda a derecha: Alejandro Alzate, Sebastián Rojas, Fabio Martínez y Adelaida Fernández Ochoa. Foto: Centro Virtual Isaacs.

Horizontes de la narrativa caleña

La mesa redonda abrió con una reflexión sobre el deseo y el oficio de escribir, tomando como punto de partida textos de Fabio Martínez sobre la fragilidad del acto creativo y la necesidad de una atmósfera propicia. Tanto Martínez como Adelaida Fernández coincidieron en que la escritura nace de una vocación temprana: ella, desde la oralidad familiar, los cuentos infantiles y la música que rodearon su infancia; él, desde la conciencia de que la escritura surge del deseo, entendido como carencia y motor que impulsa la creación auténtica. Ambos subrayaron que un escritor escribe desde un compromiso interior, no desde la búsqueda de figuración o productividad forzada. Luego, la conversación giró hacia la música como un componente vital de sus obras. Fernández explicó cómo la salsa y las músicas afrocaribeñas configuran su sensibilidad, su identidad y las atmósferas de sus novelas. Martínez, por su parte, recorrió la profunda relación histórica entre música y literatura y mostró cómo su experiencia en una Cali musical, marcada por la salsa y las narrativas barriales, ha estructurado obras como El tumbado de Beethoven.

La conversación avanzó hacia los temas sociopolíticos y la memoria. Juan Sebastián Rojas explicó cómo el estallido social de 2021 lo llevó a coordinar y escribir obras como Voces en primera línea, donde convergen crónicas, testimonios y materiales digitales que preservan la memoria de las protestas. Desde su rol de editor, subrayó la importancia de visibilizar voces periféricas y evitar que la literatura regional quede subordinada al centralismo editorial. Adelaida Fernández profundizó en su interés por releer la historia desde perspectivas marginalizadas. Al hablar de Afuera crece un mundo, explicó por qué retomó la figura de Nay, personaje secundario de María: en ella encontró claves para cuestionar los silencios de la narrativa canónica del siglo XIX respecto a las mujeres negras y su agencia histórica. Martínez, por su parte, retomó su interés por el viaje y la memoria como ejes literarios y filosóficos, defendiendo que el conocimiento también surge de la experiencia y no sólo del logos, y advirtiendo sobre la amenaza contemporánea que supone la inteligencia artificial para la memoria cultural.

Hacia el cierre, los tres autores compartieron proyectos recientes y preocupaciones comunes. Rojas habló sobre su labor editorial, enfocada en promover autorías regionales y luchar contra la hegemonía comercial que limita la llegada de obras independientes a colegios y lectores jóvenes. Fernández presentó sus dos novelas más recientes: una sobre desaparición forzada, premiada por el Instituto Caro y Cuervo, y otra sobre Héctor Lavoe, donde explora al artista más allá de los clichés del mito y la tragedia. Martínez, por su parte, comentó sus novelas recién terminadas: una ficción histórica sobre la curandera Paula de Eguiluz y otra sátira sobre la vida universitaria, posible sólo ahora que está pensionado. La mesa concluyó resaltando que los temas literarios —la música, la memoria, la identidad, lo político— no se agotan; más bien se reactualizan constantemente, permitiendo que nuevos ojos y nuevas escrituras vuelvan a contar lo que cada época necesita comprender de sí misma.

De izquierda a derecha: Darío Henao Restrepo, Hoover Delgado y Álvaro Bautista Cabrera. Foto: Centro Virtual Isaacs.
De izquierda a derecha: Darío Henao Restrepo, Hoover Delgado y Álvaro Bautista Cabrera. Foto: Centro Virtual Isaacs.

Un escritor entre la poesía y la ciencia

El conversatorio reunió a Hoover Delgado, Álvaro Bautista Cabrera y al moderador Darío Henao para reflexionar sobre la obra múltiple de Julio César Londoño, recientemente distinguido con el Doctorado Honoris Causa en Literatura por la Universidad del Valle. Los participantes comenzaron evocando el contexto palmirano en el que se formó Londoño, un ambiente culturalmente fértil marcado por tertulias literarias y artísticas, como las que se realizaban en su casa bajo el llamado “árbol de los frutos cuánticos”. Ese espacio funcionó como taller espontáneo para una generación de poetas, narradores y músicos que más tarde serían figuras centrales del Valle del Cauca. También se destacó su temprana presencia en la prensa, donde cultivó clandestinamente el ensayo antes de decantarse por la ficción, así como la importancia de sus primeras lecturas científicas y literarias —de Marcel Schwob a Asimov, Bodanis o François Jacob— que terminarían modelando su estilo y sus temas. Este trasfondo híbrido explica su interés permanente por el cálculo y la memoria, dos obsesiones que, según Delgado y Bautista, se funden en su preocupación por la forma literaria y por indagar la “materia íntima” del lenguaje.

A lo largo del diálogo, se subrayó cómo Londoño transita con soltura entre diversas modalidades del ensayo —del biográfico al especulativo o al de divulgación científica— y cómo esta versatilidad marca su voz narrativa. Su prosa, reconocida por la claridad, precisión y sentido del humor, combina erudición, coloquialidad y una expresividad que, según Delgado, consigue unir idea, argumento y estilo de manera excepcional. Los panelistas señalaron, además, las afinidades intelectuales de Londoño con Borges, García Márquez, Rulfo, Ospina o Russell, así como sus críticas reiteradas a Mutis, Vargas Llosa, Eco o ciertos sectores universitarios. En el terreno del cuento —género que cultivó con rigor durante décadas—, Delgado observó una tensión permanente entre la estructura clásica y el deseo de explorar finales más abiertos, mientras que Bautista resaltó el valor ético y estético de relatos como “La lámpara de Aladino”. Asimismo, se destacó que Londoño se mueve dentro de una amplia constelación de cuentistas vallecaucanos, de Esther Arango y Truque a Humberto Valverde, Harold Kremer, Merino o Pilar Quintana, lo que sitúa su obra dentro de un ecosistema narrativo robusto.

El conversatorio también abordó la faceta crítica y periodística de Londoño, en particular su habilidad para el panfleto literario y político, un género que algunos asistentes reivindicaron como tradición mayor en Colombia, junto a Vargas Vila o Antonio Caballero. Se mencionaron varias columnas destacadas —como la dedicada al caso de Juliana Zamboni o las críticas al modelo laboral colombiano— donde su escritura se vuelve un instrumento de denuncia preciso y contundente. Finalmente, se reflexionó sobre los logros y límites de su única novela, Proyecto piel, cuyo narrador, según los panelistas, no logra distanciarse de los personajes, diluyendo su consistencia ficcional. Aun así, el diálogo concluyó resaltando la coherencia y riqueza de la obra de Londoño: un escritor que ha sabido integrar literatura y ciencia, lenguaje y pensamiento, humor y crítica, y que continúa ocupando un lugar central en la tradición literaria del Valle y del país.

De izquierda a derecha: Julio César Pino Agudelo, Óscar Osorio y James Valderrama. Foto: Centro Virtual Isaacs.
De izquierda a derecha: Julio César Pino Agudelo, Óscar Osorio y James Valderrama. Foto: Centro Virtual Isaacs.

La horrible noche, lo nuevo del escritor Óscar Osorio

El conversatorio giró en torno a la novela La horrible noche y el compromiso ético de narrar el horror de su autor Óscar Osorio, así como su representación ficcional de la violencia y la crueldad en Colombia, compromiso que pasa por la empatía con el dolor de las víctimas, según afirmó el escritor, recientemente reconocido en los premios Simón Bolívar de Periodismo por su libro de crónicas Allende el mar.

Adicionalmente, también se discutieron otros temas que se abordan en la novela, como lo son el fracaso del amor y la esperanza de sobreponerse con otra oportunidad; la relación entre literatura, crítica literaria y el mundo editorial con el poder criminal, y la decadencia de la vejez potenciada por el fracaso, entre otros.

Por último, Osorio se refirió al pesimismo presente en la novela, pues a juzgar por el destino particular de sus personajes (salvo el del presunto asesino de la novela), la impunidad prevalece por encima de quienes se atreven a perseguir la justicia en un país donde los criminales siempre se salen con la suya. Al respecto, mencionó que no ve cerca el fin de la violencia en Colombia, lo cual no quiere decir que se imponga la desesperanza; al contrario, hay que aferrarnos a algo y tratar de ser felices pese a todo.

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