CVI

Resumen de la jornada 1: Simposio Internacional Jorge Isaacs Colombia Literaria –Una(s) Historia(s) Posible(s)

En la primera jornada de este importante evento académico se habló acerca de los retos para una historia crítica de la literatura colombiana; de la novela Changó, el gran putas de Manuel Zapata Olivella y las rebeliones de las africanías en nuestras Américas; del legado de Rafael Gutiérrez-Girardot a la crítica literaria colombiana; de esclavitud en la Cartagena del siglo XV; de la presencia del erotismo en la literatura colombiana, y sobre la obra de la escritora Adelaida Fernández Ochoa.

Por: Julio César Pino Agudelo
Licenciado en Literatura, Univalle

Darío Henao Restrepo, director del XV Simposio Internacional Jorge Isaacs. Foto: Centro Virtual Isaacs.
Darío Henao Restrepo, director del XV Simposio Internacional Jorge Isaacs. Foto: Centro Virtual Isaacs.

Los retos para una historia crítica de la literatura colombiana

El XV Simposio Internacional Jorge Isaacs inició sus jornadas este 24 de noviembre, con un llamado a reconocer la importancia de la investigación literaria en Colombia. El profesor Darío Henao, director de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle, inauguró el evento, y en su intervención recordó que el camino comenzó en 2005, cuando se realiza el primer simposio dedicado exclusivamente a la obra de Isaacs. Aquel año se publicó la obra completa del escritor, resultado de décadas de investigación de la estudiosa María Teresa Cristina. Ese logro marcó el nacimiento del Centro Virtual Isaacs, una plataforma digital que hoy reúne materiales literarios, investigativos y pedagógicos que han permitido ampliar el conocimiento sobre la figura literaria de Isaacs más allá de los círculos especializados.

Henao destacó que la inspiración para construir este centro surgió tras una invitación a visitar el Centro Virtual Cervantes de España. Después de conocer el alcance internacional de este modelo que difunde la literatura y la cultura en más de 400 sedes del Instituto Cervantes alrededor del mundo, la Universidad del Valle y la Facultad de Humanidades decidieron adaptar esa experiencia a la escala colombiana, con el propósito de acercar la literatura nacional a públicos más amplios.

“Hoy podemos encarar un proyecto ambicioso, complejo y de alcance nacional gracias al respaldo de la academia colombiana”, afirmó Henao, subrayando la necesidad de articulación entre universidades con los programas de literatura, tanto de maestría como de doctorado y licenciatura. También mencionó la participación de instituciones como el Instituto Caro y Cuervo, la Universidad del Atlántico, la Universidad Tecnológica de Pereira, la Universidad de Antioquia y otras sedes regionales que han contribuido a fortalecer esta iniciativa.

Por último, presento un balance de los aprendizajes acumulados en veinte años de simposios: el rescate de la obra de Isaacs y el posicionamiento internacional del autor. También subrayó la necesidad e importancia de contar con herramientas digitales que permitan que la literatura colombiana llegue también a la educación media y a nuevos públicos interesados.

Ricardo Sánchez Ángel. Foto: Centro Virtual Isaacs.
Ricardo Sánchez Ángel. Foto: Centro Virtual Isaacs.

Changó, las rebeliones de las africanías en nuestras Américas 

En su conferencia inaugural “Changó, las rebeliones de las africanías en nuestras Américas”, el profesor emérito Ricardo Sánchez Ángel presenta Changó, el gran putas de Manuel Zapata Olivella como una obra que supera los límites de la novela tradicional. Desde el inicio señala que se trata de una arquitectura literaria que mezcla poesía, mito, historia, archivo y memoria oral para narrar la diáspora africana desde dentro. Según Sánchez Ángel, Zapata Olivella construye un castellano mestizo y vibrante con el fin de dar voz a los pueblos marginados —negros, indígenas y sectores populares— y reivindicar su presencia en la formación de las Américas. Esta apuesta estética busca mostrar la resistencia afrodescendiente, incorporando expresiones culturales como la música, la danza y la espiritualidad.

Sánchez Ángel explica que la obra de Zapata Olivella es inseparable de una mirada política que revisita el mestizaje, las rebeliones y las memorias negadas por la historiografía dominante. En este sentido, destaca la articulación entre africanos e indígenas en la novela y la relevancia de Haití como ejemplo supremo de emancipación anticolonial. Señala que la revolución haitiana, muchas veces ignorada en los relatos occidentales, adquiere en Changó su verdadera dimensión: la de una república negra que sacudió los cimientos de la modernidad. Además, menciona la influencia del surrealismo —especialmente de Breton y Césaire— como marco para entender la presencia del sueño, lo onírico y lo mítico. También reconstruye las figuras de Benkos Biohó, los palenqueros y los cimarrones, presentados como protagonistas de una tradición rebelde que desafiaba al imperio español. De este modo, la memoria colectiva se convierte en herramienta estética y política.

En la parte final de la conferencia, el profesor dirige la atención hacia el tramo de la novela dedicado a la afroamericanidad en Estados Unidos. Explica que Zapata Olivella recurre a la noción bantú del tiempo —una continuidad entre pasado, presente y futuro— para mostrar que la lucha afrodescendiente es un proceso continuo. Recuerda la presencia de figuras como Harriet Tubman, Malcolm X y Martin Luther King, así como los movimientos por los derechos civiles y el poder negro. Destaca la importancia de Agne Brown, cuya voz aporta una perspectiva de género esencial. Finalmente, Sánchez Ángel afirma que Changó, el gran putas debe leerse como una epopeya de la humanidad vilipendiada y un llamado a reconocer la fuerza histórica de las africanías en nuestra América.

Juan Guillermo Gómez García. Foto: Centro Virtual Isaacs.
Juan Guillermo Gómez García. Foto: Centro Virtual Isaacs.

El legado de Rafael Gutiérrez Girardot a la crítica literaria colombiana 

La ponencia del profesor Juan Guillermo Gómez García, titulada “El legado de Rafael Gutiérrez Girardot a la crítica literaria colombiana”, se centra en resaltar la magnitud intelectual y crítica del legado de Rafael Gutiérrez Girardot para la literatura colombiana y latinoamericana. Gutiérrez Girardot, afirma el Gómez, logró integrar tradiciones europeas —especialmente la alemana— con debates y corpus de América Latina, estableciendo diálogos entre filosofía moderna, teoría literaria y procesos culturales del continente. Gómez sostiene que su figura ha sido descuidada en Colombia, aun cuando cumplió un papel similar al de Sarmiento en la crítica argentina, cuestionando dogmas, corrigiendo malentendidos históricos y desmontando tradiciones críticas anquilosadas.

Gomez hizo un amplio recorrido a la biografía intelectual de Gutiérrez Girardot para entender su producción teórica. Narra su origen en Sogamoso en 1928, su infancia marcada por la violencia política y su formación inicial en Bogotá, donde se vinculó al naciente Instituto de Filosofía. El ponente describe su viaje a España, su contacto con figuras como Javier Zubiri y su participación en ambientes culturales hispanoamericanos, así como su posterior traslado a Alemania, donde estudió con Heidegger y Hugo Friedrich, profundizando en la lógica hegeliana y en la teoría estética. Gómez enfatiza su labor como agregado cultural, traductor de más de cien libros y puente entre América Latina y Europa, y resalta que desde 1970, en la Universidad de Bonn, Gutiérrez Girardot defendió con rigor la autonomía de la literatura hispanoamericana frente a la tradición española. También explica que su carácter polémico, su independencia y su lejanía de los públicos y dinámicas culturales colombianas contribuyeron a su injusta marginalidad nacional.

Finalmente, Gómez expone la propuesta metodológica de Gutiérrez Girardot para una historia social de la literatura, basada en el concepto hegeliano de mediación y en la necesidad de estudios empíricos que articulen obra literaria, contexto histórico y estructuras culturales. Gutiérrez critica interpretaciones simplistas de la relación entre literatura y sociedad, insistiendo en estudiar la figura del escritor dentro de sus instituciones —revistas, editoriales, públicos, cafés, redes intelectuales— y dentro de tradiciones de larga duración como la Contrarreforma en Hispanoamérica. Gómez destaca que el crítico construyó una lectura política de la literatura colombiana del siglo XX, al tiempo que desarrolló análisis de autores como José Asunción Silva integrando filosofía, estética y sociología. La ponencia concluye reconociendo que la mayor contribución de Gutiérrez Girardot fue situar la literatura latinoamericana como tradición autónoma en el ámbito académico europeo y ofrecer un método crítico profundamente vigente para comprender nuestras letras.

José Reinel Sánchez. Foto: Centro Virtual Isaacs.
José Reinel Sánchez. Foto: Centro Virtual Isaacs.

Enfermedad, negligencia y tortura vistas por el padre Alonso de Sandoval (1576) en Cartagena de Indias

En su obra Tractatus de Instauranda Aethiopum Salute (1629), el sacerdote jesuita Alonso de Sandoval testimonia los padecimientos que viven los esclavizados africanos desde que salen de África, llegan a Cartagena y son vendidos. Sandoval da cuenta de torturas, trabajos forzados y falta de atención en salud que se prolongaron al menos por 230 años más después de publicada la obra. En su ponencia, el profesor José Reinel Sánchez hace una reconstrucción de los padecimientos, torturas y enfermedades que sufrían los africanos, con la idea de sentar la base para construir una genealogía del cuerpo que fue políticamente pensado solo para sufrir.

Si bien acepta la tesis del investigador Alejandro Iglesias en su texto La abrumadora prevalencia del sufrimiento en la naturaleza, Sánchez va más allá al considerar un elemento adicional que aumenta ese sufrimiento: el ensañamiento intencional de unos seres humanos para hacer sufrir a otros seres humanos, etnias y pueblos, y cuyo objetivo es someterlos y destruirlos, lo que supera la idea inicial del sufrimiento como una sensación prevalente, pues la intención lo intensifica y lo hace artificio maléfico. Con ese presupuesto, el profesor Sánchez aborda los múltiples daños que infligieron los europeos a los pueblos africanos, testimoniados por Alonso de Sandoval, con el objetivo de rescatar la memoria y contribuir a una visión de la historia como un desarrollo progresivo del triunfo de la moral sobre la inhumana ley de la selva, para que ello no vuelva a ocurrir.

En su ponencia, el profesor Sánchez da cuenta de cómo Sandoval documenta las torturas, enfermedades y falta de atención que sufrieron los esclavos africanos en Cartagena, en su intento de evangelizar a los esclavizados para reconocer su humanidad cristiana. Los africanos, pues, sufrían de inanición, agotamiento, enfermedades de la piel, infecciones, quemaduras, úlceras y crisis mentales graves. La falta de atención en salud se agravaba por la carencia de médicos y profesionales que trataran las afecciones. Los esclavizados vivían con miedo a las torturas, a las vejaciones y a morir de manera cruel. El cuerpo del negro africano era tratado como un instrumento para todo tipo de oficios, con capacidad de laborar y aguantar castigos superiores a los europeos. Se les negaba su humanidad y eran tratados con negligencia y crueldad, como si fueran objetos desechables. Los africanos sufrían de enfermedades endémicas, enfermedades del nuevo entorno natural y social, falta de cuidado y atención en salud, torturas, exclusión, negación cultural, religiosa y lingüística.  El padre Sandoval encuentra cuerpos abandonados a su suerte, ultrajados, torturados y sometidos.

Ida Valencia Ortiz. Foto: Centro Virtual Isaacs.
Ida Valencia Ortiz. Foto: Centro Virtual Isaacs.

El erotismo en la literatura colombiana

En su ponencia titulada “Develando lo erótico en la literatura colombiana”, la profesora Ida Valencia Ortiz presentó una investigación en la que se propone, en primer lugar, situar el estado del arte de la literatura erótica en Colombia y, en segundo lugar, la creación de dos programas de curso como incidencia en Educación sexual a partir de la Literatura. Para esto, desarrolla la lectura sistémica reflexiva de un grupo de obras con el objetivo de conocer cómo asumen lo erótico, sus maneras de nombrar el cuerpo, la sensualidad, las relaciones sexuales y el placer. Aborda un corpus de siete autores colombianos contemporáneos en un lapso, guiado por las fechas de publicación de las obras, que va de 1959 hasta 2025. Trabaja desde la perspectiva del Pensamiento complejo, partiendo de la diada Literatura-complejidad, en la que se asumen las obras como multiversos susceptibles de lecturas holísticas. 

El corpus propuesto por la profesora Ida es: Mis respetables jefes (1959) e Iniciación impúdica (1961), de la escritora Vera Zacs (1920); Sor Terrible (1980) y El miembro de Lucifer (2011), del escritor Hernán Hoyos (1929); La novia oscura (1999) y Delirio (2004), de Laura Restrepo (1950); Blanca Oscuridad (1996) y El precio del placer (2005), de Fernando Calero de la Pava (1954); El vampiro esperado (1987) y Peldaños de agua (2009), de Orietta Lozano (1956); El pájaro speed y su banda de corazones maleantes (2012) y Siempre es saludable perder sangre (2022), de Rafael Chaparro Madiedo (1963), y por último Frente a un hombre desnudo (2013) y Caribe express (2025), de Adriana Rosas (1970).

De izquierda a derecha: César Valencia Solanilla, Adelaida Fernández, Gustavo Aragón y Ethan Tejada. Foto: Centro Virtual Isaacs.
De izquierda a derecha: César Valencia Solanilla, Adelaida Fernández, Gustavo Aragón y Ethan Tejada. Foto: Centro Virtual Isaacs.

Adelaida Fernández Ochoa: génesis de su obra literaria

En este conversatorio, en el que participaron los profesores César Valencia Solanilla, Gustavo Aragón y Ethan Tejada, la escritora Adelaida Fernández Ochoa habló sobre sus novelas La hoguera lame mi piel con cariño de perro (2015) o Afuera nace un mundoToques de son colorá (2020) y Que me busquen en el río (200), así como de su próxima publicación, titulada Soy la fama, sobre el cantante Héctor Lavoe.

La novela con la que ganó el Premio Casa de las Américas se gestó en una investigación de posgrado sobre la presencia de la mujer negra en la novela colombiana, para lo cual seleccionó trece novelas, varias de ellas fundacionales, escritas en la primera mitad del siglo XX y otras más recientes.  La hipótesis de Fernández fue que la mujer no se narraba en primera persona. En María, de Isaacs, encontró una relectura en otra clave, ya no canónica.

En cuanto a su novela Toques de son colorá, novela que narra la historia de Rosa, una bailarina de salsa en la Cali de los años 70, Fernández afirmó la importancia de vivir aquello sobre lo que se escribe: “Lo que no es vivencia es academia, como decía Elena Garro (…). Yo asistí a esa instrucción, a ese movimiento salsero de la Cali que estaba en auge musical de ese género nacido en Nueva York, y que en este momento constituyen parte de lo que es nuestra identidad.

En cuanto a su novela Que me encuentran en el río, Fernández se posiciona a favor de la postura que dice que hay que narrar el horror sin condescendencias. “No hay novela sin drama, no hay vida sin conflictos, sin sufrimientos, por lo que en la prosa tiene que estar presente la violencia, no eludirla”.

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