Reportaje

Hagan sus apuestas: ¿quién será el Premio Nobel de Literatura 2025?

Como es habitual cada año, la especulación en torno a quien obtendrá este galardón genera expectativas. Más allá de los nombres ― y de los eternos candidatos como Rushdie o Murakami ―, la incertidumbre se mezcla con factores complejos como la procedencia geográfica de los autores, sus ideologías y sus simpatías políticas. Se aproxima la consagración de un nuevo escritor o escritora. Sea esta la oportunidad para conocer un poco la baraja de nominados.

Por: Alejandro Alzate

Foto: Tomada de mardefondope.com
Foto: Tomada de mardefondope.com

Desde 1901, la Academia Sueca reconoce lo mejor ―o más llamativo en términos políticos― de la literatura universal. Gracias a que el premio se ha descentrado cada vez más con relación a Europa y Estados Unidos, autores de procedencias antes poco valoradas lo han obtenido; así, chinos, coreanos y bielorrusos se han alzado recientemente con él. En ese contexto, es preciso mencionar que los escritores latinoamericanos también han inscrito sus nombres en las páginas de la gloria libresca, siendo Mario Vargas Llosa el último galardonado en 2010.

De cara a la edición 2025, el panorama presenta un ramillete muy diverso con autores de Rumania, Australia, Canadá, Antigua y Barbuda, Siria, Japón y sí, América Latina, entre otros confines.  Véanse a continuación algunas de las características que podrían llevar a un escritor de uno de estos países,  a ser el nuevo o nueva Nobel de Literatura.

Mircea Cartarescu (Rumania, 1956) es no solo la voz más representativa de su país, sino el artífice de una obra que gira en torno a la nostalgia de la infancia, la fascinación por el siglo XIX, el poder de la literatura como hecho social y cultural y la búsqueda del sentido de la vida, además de la observación crítica del despotismo político. Una de sus obras más importantes es Selenoid, “una novela que habla de la tragedia de la humanidad a lo largo de toda la historia, de todos los tiempos y de todos los lugares”. Otros títulos suyos son: Cegador (1996), Why we love women (2004), The levant (1990), Theodoros (2022) y Travesti (1994). En lo atinente a los reconocimientos obtenidos, es importante destacar que ha sido galardonado con el Premio Fil de Literatura en Lenguas Romances (2022), el Prix Formentor (2018), el Premio Vilenica (2011) y el Premio Thomas Mann de Alemania (2018), entre otros.

En lo concerniente a Gerald Murnane (Australia, 1939) sobresale el hecho de que, si bien es reconocido por la crítica literaria anglosajona, no lo es tanto en otras partes del mundo. En torno a los ejes temáticos que le interesan se destacan principalmente la ficción, el relato autobiográfico y el ensayo. Su producción literaria, de difícil clasificación según un sector de la crítica, es una de las más innovadoras de Australia. Algunos de sus libros más populares son: Tamarisk Row (1974), A lifetime on clouds (1976), Las llanuras (1982), Inland (1988), A million windows (2014) y Barley Patch (2009). Si bien obtener el Nobel sería el logro más importante de su carrera, ya son suyos reconocimientos como el Patrick White Award (1999), el Melbourne Prize for Literature (2009) y el Award for Innovation in Writing del Adelaide Festival Award for Literature (2010).

Mircea Cartarescu, Gerald Murnane y Margaret Atwood. Foto: Collage propio.
Mircea Cartarescu, Gerald Murnane y Margaret Atwood.
Foto: Collage propio.

Margaret Atwood (Canadá, 1939) es, por su parte, una de las escritoras más reconocidas de su país. Además de su quehacer literario, ha ejercido la docencia en universidades locales, australianas y estadounidenses. Su carrera inició en la década del 60 con la publicación de Double Persephone. La crítica ha admirado de ella su capacidad para incursionar con fino estilo y profundidad en casi todos los géneros; razón por la cual su obra va de la poesía a la novela y de las colecciones de relatos breves a los ensayos de crítica, pasando por la literatura infantil.

Si a sus búsquedas e intereses se alude, cabe mencionar que esta autora se “propone descubrir los arquetipos individuales y colectivos, es decir, los mitos sobre los que se construyen los comportamientos personales, que acaban tomando forma colectiva. Esta formación de modelos sirve al individuo como defensa estructurada en contraposición a la construcción secreta, oculta, del inconsciente, a pesar de que tiene sus raíces en este. En ese sentido, la perspectiva de Atwood es antihumanística, precisamente porque niega que la conciencia, aislada de lo que ella misma excluye y condicionada por ello, tenga libertad para querer. Así, la obra de Atwood se articula como un viaje de exploración del territorio desconocido al otro lado de la conciencia y dentro de ella”. Algunos de sus títulos más laureados son La mujer comestible (1969), Resurgir (1972), El cuento de la criada (1986), Asesinato en la oscuridad (1983) y La puerta (2007). En 2008 esta autora fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias.

Ahora bien, una mirada al norte de las Antillas Menores nos pone frente a frente a Jamaica Kincaid (Antigua y Barbuda, 1949). Esta autora, cuyo nombre de pila es Elaine Potter Richardson, ha construido una literatura de corte intimista que evoca las relaciones familiares y la nostalgia por su ciudad natal. Adicionalmente, han sido temas de su interés “el feminismo, el poscolonialismo y la jardinería”. Conforme lo indica Ebsco, “la escritura de Kincaid se caracteriza por su estilo lírico y su enfoque en temas personales y sociales, a menudo expresados mediante una combinación de ficción y elementos autobiográficos. Obras suyas como Un pequeño lugar (1988)y Mi hermano (1997),profundizan temas como la ira y la pérdida, a la vez que critican las dinámicas poscoloniales”. Entre los premios que ha obtenido se destacan el Morton Dauwen Zabel (1983), por En el fondo del río; el Anisfield-Wolf (1997), por Lucy, autobiografía de mi madre;el Guggenheim Award (1985), el Dan David Prize (2017) y el Hadada (2021) al conjunto de su obra.

Como bien puede apreciarse, nominados hay muchos pero ganador solo habrá uno. Tocará esperar hasta el próximo 9 de octubre para saber si de los autores aquí mencionados sale el nuevo adalidad de las letras universales o, por el contrario, la Academia Sueca juega con un As bajo la manga que nos deje a todos sorprendidos… ¡amanecerá y veremos!

Desde otro rincón del mundo, esta vez desde el Oriente medio, llega con una trayectoria impresionante Ali Ahmad Said Esber, poeta y teórico literario nacido en Siria, en 1930. Conforme lo ha señalado la crítica, este escritor, conocido como Adonis en el argot literario, rompe los moldes tradicionales de la poesía árabe y “experimenta con el verso libre, los metros variables y la poesía en prosa mientras aborda temas de exilio y transformación, con una voz a la vez lúdica y profética”. En torno a esta separación de la tradición, el autor ha dicho que ha “querido inspirarse en ésta y en las mitologías árabes sin estar atado a ellas”. Adicionalmente, ha señalado que “ha querido romper la linealidad del texto poético, jugar con él, por así decirlo. El poema está destinado a ser una red en lugar de una sola cuerda de pensamiento”.

Al igual que sucede con los demás escritores aquí mencionados, Said Esber también es un autor multipremiado. Dentro de los reconocimientos que ha obtenido se destacan el Premio Internacional de Poesía Nazim Hikmet (1994), el Premio Goethe (2011), el Premio Bjornson de la Academia Noruega de Literatura y Libertad de Expresión (2007), el Premio Officier des Arts et des Lettres (1983) y el Premio Grinzane Cavour (2008). En 1983 fue elegido miembro de la Academia Stephane Mallarmé. Parte del éxito de su obra se debe a su capacidad para establecer un “diálogo cultural entre civilizaciones, entre Oriente y Occidente”. Algunas de sus obras más destacadas son Canciones de Mihyar el de Damasco (1968), Epitafio para Nueva York (1987), Libro de las huidas y mudanzas por climas del día y de la noche (1993), Poesía y poética árabes (1997), Este es mi nombre (2006), Primer cuerpo…último mar (2008), Sufismo y surrealismo (2008), Árbol de oriente (2010), Sombra para el deseo del sol (2012) e Historia desgarrándose en cuerpo de mujer (2015).

Jamaica Kincaid, Ali Ahmad Said Esber, Haruki Murakami y César Aira. Foto: Collage propio.
Jamaica Kincaid, Ali Ahmad Said Esber, Haruki Murakami y César Aira.
Foto: Collage propio.

Finalmente, Haruki Murakami (Japón, 1949) y César Aira (Argentina, 1949) cierran este listado tentativo. Del primer escritor, vale decir que desde hace varios años es candidato al Nobel, sin conseguirlo todavía. No obstante este eterno revés, su obra ha sido reconocida con premios como el Tanizaki (1985), el Yomiuri (1995), el Franz Kafka (2006), el Jerusalem Prize (2007) o el Hans Christian Andersen (2016), entre otros. Conforme indica la crítica, su estilo es sobrio pero melancólico, muy humano y sensorial. “La mayoría de los protagonistas de los libros de Murakami son hombres japoneses, de entre 20 y 30 años, desconcertados por los primeros golpes de la vida: sucidios o muertes de antiguas amantes o amigos, pérdida de empleo o del modo de vida, rupturas amorosas y desapariciones de seres queridos en circunstancias inescrutables.” Hacen parte de su obra títulos como Tokyo blues (1987), Hombres sin mujeres (2014), Kafka en la orilla (2002), 1Q84 (2009), La caza del carnero salvaje (1982) y La muerte del comendador (2017).

César Aira, por su parte, tiene una obra vasta que se compone de cientas de ficciones propias y miles de traducciones de otros autores. En torno a su estilo puede decirse que es experimental, “personalísimo, lleno de retruécanos imaginativos y dislates sucesivos que lo marcan como un escritor, si no marginal, por lo menos raro. Esta rareza, y el frenesí con que publica sus novelas siempre breves, ha provocado que se le encasille como un autor para verdaderos devotos”. Entre sus títulos se destacan Ema, la cautiva (1981), La luz argentina (1983), La liebre (1991), La guerra de los gimnasios (1993), Cómo me hice monja (1993) y Los misterios de Rosario (1994), entre otros. Si a sus premios se hace referencia, ha sido galardonado con el Roger Caillois (2014), el Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas (2016) y el Formentor (2021), entre otros.

Como bien puede apreciarse, nominados hay muchos pero ganador solo habrá uno. Tocará esperar hasta el próximo 9 de octubre para saber si de los autores aquí mencionados sale el nuevo adalidad de las letras universales o, por el contrario, la Academia Sueca juega con un As bajo la manga que nos deje a todos sorprendidos… ¡amanecerá y veremos!

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