Entrevista

Paco Manhães y la literatura brasilera

El IX Simposio Jorge Isaacs celebrado en la ciudad de Cali, realizado por el Centro Virtual Isaac de la Universidad del Valle, presentó este magno evento académico e interdisciplinar con la participación de exponentes de la literatura nacional e internacional. Entre los invitados destacados tuvimos al escritor y traductor brasilero Francisco César Manhães, al cual le hacemos esta pequeña nota.

Por: Oscar Hembert Moreno Leyva
Licenciado en Historia, diletante director de cine y fotógrafo

Francisco César Manhães.- Foto: Óscar Hembert Moreno Leyva.
Francisco César Manhães.
Foto: Óscar Hembert Moreno Leyva.

Francisco Manhães nació en Río de Janeiro hace 55 años. Estudió en el Instituto de Letras, portugués y español de la Universidade do Estado do Rio de Janeiro (UERJ, 1992). En 1996 obtuvo su maestría en el mismo campo, con su tesis titulada, A tradução como poética da leitura. Actualmente realiza sus estudios de doctorado en Literatura Neolatina. Francisco es profesor de Literatura Hispano Americana, y ha enseñado en diferentes universidades de Brasil tales como: Universidad Veiga de Almeida, Universidad Castelo Branco, Universidad Estácio de Sá, y Universidade Estadual do Rio de Janeiro. También es traductor desde 1991 de textos académicos, de Ciencias Sociales, Historia y Derecho. Junto con Darío Henao Restrepo y César Guilmar, participó en el grupo de estudio Leviatã sobre gramática, literatura y traducción. Tradujo obras de Nicolás Guillén, Álvaro Mutis, y Miguel Hernández. Además es escritor y poeta. Este año nos presentó su último libro titulado, Punhal Inutil donde reúne una serie de poemas con una carga social y política de admirar.

Con la conferencia titulada: A figura do negro escravizado no romance brasileiro do seculo XIX, el escritor Francisco Manhães nos abre un campo de investigación de diferentes romances brasileiros con el tema del negro en la literatura como personaje y como autor. Francisco habló de la ausencia y de la invisibilidad de la figura del negro en la literatura del siglo XIX en Brasil. El negro surge en 1850 en algunos romances como personaje de ficción. El negro aparecía en textos netamente académicos desde el problema antropológico y no como personaje posible desde la ficción.

El libro A escrava Isaura, de Bernardo Guimarães (1875), con una clara influencia europea y de apariencia blanca su protagonista, es hoy un fenómeno popular tanto como libro y como telenovela. Isaura es el típico caso donde las mujeres esclavas o de origen africana deben seguir el modelo de la mujer sensual y destructiva. Para encontrar cualidades positivas en una mestiza, el escritor precisó blanquearla, al punto de retirar cualquier atributo físico negro, y atribuir a su heroína, la apariencia moral e intelectual opuesta a la que él mismo le atribuye negativamente a los negros. “Es formosa, y tiene un color lindo, que nadie dirá que va en sus venas una sola gota de sangre africano”. El autor con “convicciones antiesclavistas” no demuestra ningún interés por el legado cultural y humano de África.

El libro Iracema, de José de Alencar, romance escrito en 1865, hace parte de una trilogía indigenista, donde más allá del nombre de la protagonista al ser un anagrama de América, la metáfora de la bella india que representará al Nuevo Mundo, esta se enamorará de un explorador portugués, vivirá bajo el asedio de la sociedad blanca, y su hijo, Moacir, personificará el primer brasilero, fruto de la unión de dos razas. La historia es una representación de la colonización portuguesa valorando el color local desde lo exótico pero con una clara intención nacionalista por parte del autor.

En el caso de Machado de Assis, un autor de origen africano, principal escritor brasilero del siglo XIX, fundador de la Academia de Letras Brasileiras, nunca trató el asunto del negro en su literatura. Tenía sí, un contenido antiesclavista en sus romances, pero presentaba una visión muy negativa del negro, porque lo omitía completamente. Por el contrario, un autor propiamente negro, que habló de temas negros, fue Lima Barreto, a quien le llevaron cien años para rendirle un homenaje en Brasil. Otro referente negro fue Francisco Maciel, escritor de temas negros que terminó marginado de los círculos intelectuales y comerciales.

Francisco Pinheiro Guimarães escribió en 1856 O comendador, primer romance con un personaje de ficción negro pero claramente deshumanizado y digno de desprecio y piedad. Por su parte Aluisio de Azavedo, escribió en 1881, O mulato, considerado el primer romance brasilero con un negro como protagonista.

Los primeros autores antiesclavistas tomaron dos corrientes en su literatura: la primera es la demonización del negro y la otra es la posición del “buen africano”, “el buen salvaje” que debe autocensurarse, ser pasivo y cobarde, saber “cuál es su lugar”, así el negro acepta las reglas a la espera de la libertad. Estos autores llevaron al negro a la condición de seres primitivos, que vivieron la barbarie por las condiciones de la esclavitud y que por ello deben ser “perdonados”. En el siglo XIX los escritores antiesclavistas partían de presupuestos desde la sociedad blanca, en la cual yacía la totalidad de sus lectores.

En la literatura brasilera del siglo XIX el negro no existió como personaje de ficción, porque no existía como persona en la sociedad. El negro se representaba ya sea desde los trabajos rurales y en las actividades domésticas, imagen que aún perdura en la mayoría de la producción “cultural” brasilera y porque no decirlo de América Latina.

Francisco Manhães concluyó señalando que los pocos autores negros del siglo XIX no trabajaron el tema africano dentro de su literatura. Ya que la percepción de raza en estos romances es toda fenotípica y genotípica, así entonces el negro no conseguiría escapar del determinismo racial, obligándolos a blanquearse y buscar la integración con la cultura europea, aunque esta fuese una condición obligada de asociación a la criminalidad y lo antinatural, en temas como la violencia, el amor desmesurado y la lujuria. Brasil fue el último país en abolir la esclavitud y, pero aún se percibe el racismo en muchas de sus expresiones culturales y políticas.

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