10 años Fundación Delirio
Dedicarse al arte por 10 años de manera ininterrumpida no lo hace cualquiera, menos en un país como Colombia donde no se toma el arte como una profesión ni como una vocación, sino como un hobby. Sin embargo, hay grandes que lo logran y hacen de nuestro espíritu un verdadero viaje en los colores, sonidos, baile y emociones; esto lo hizo posible Delirio y en La Palabra hablaremos de #Delirio10Años.
Por: Hoover Baquero Cortés
Estudiante de Sociología

¿Por qué son importantes los 10 años de Delirio? Primero, porque hacer industria cultural no es nada fácil en nuestro país, teniendo en cuenta que cada día nacen cientos de ideas y proyectos culturales los cuales al cabo de un corto tiempo solo quedan convertidos en propuestas. Por otra parte, tenemos un público con gustos muy variados —algo muy bueno— pero que puede no comprender las expresiones artísticas como lo que son, sino como un simple evento para distraerse, situación que es desde luego válida. Y de otro lado, lo costoso que representa la creación, producción y exhibición de las expresiones de la industria cultural.
Es importante porque nos demuestra que algo tan nuestro como el baile y la salsa también puede generar empleo y desarrollar nuevas formas de economía como la denominada economía naranja —propuesta por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)—, el cual es un concepto nuevo, donde las ideas, a través de actividades de manera organizada, se transforman en bienes y servicios culturales. Según el BID, en los últimos años este nuevo modelo económico para las artes ha generado grandes cifras, por ejemplo, en el 2011 alcanzó 4.3 billones de dólares; por otra parte, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), entre 2002 y 2011 las exportaciones de bienes y servicios creativos crecieron 134%.
Regresando a nuestro caso, Delirio, esa mezcla de salsa, circo y baile, durante esta primera década ha conseguido ir por diferentes partes del mundo dando a conocer cómo en Colombia disfrutamos la música. Durante estos diez años, alrededor de 400 mil espectadores han visto el gran show de artistas dispuestos a dar lo mejor de sí. Además, ha tenido 350 funciones en países de Europa, Asia y Latinoamérica, y ha empleado a 580 personas, entre artistas, profesionales y técnicos que conforman el colectivo.
Andrea Buenaventura, actual directora de la Fundación Delirio, en el discurso de la celebración, llevado a cabo el pasado 27 de abril, dio a los asistentes unas palabras muy importantes: «Me remonto diez años atrás cuando nos propusimos reivindicar esa manifestación popular cultural que es la Salsa y que brota desde los barrios populares de nuestra ciudad; desde ese momento hasta hoy, hemos hurgado en sus inicios, en su punto de partida, en su inspiración y en su esencia».
Así las cosas, podremos delirar con la nueva puesta en escena, Melao, Dulce contrapunteo. Un espectáculo que nos sumergirá en las coincidencias entre Cali y Cuba, recreadas por un mítico pescador que desciende para plantar el tallo que da origen a la caña, de cuya yema nacen Kenia y Siara, dos hermanas africanas que serán separadas por un tórrido fuego y cuyo reencuentro será el jolgorio concurrente de los dos mundos, un puro carnaval.
Delirio, esa mezcla de salsa, circo y baile, durante esta primera década ha conseguido ir por diferentes partes del mundo dando a conocer cómo en Colombia disfrutamos la música. Durante estos diez años, alrededor de 400 mil espectadores han visto el gran show de artistas dispuestos a dar lo mejor de sí. Además, ha tenido 350 funciones en países de Europa, Asia y Latinoamérica, y ha empleado a 580 personas, entre artistas, profesionales y técnicos que conforman el colectivo
No hay duda, existen muchos eventos que a la par de Delirio demuestran nuestra pasión por el baile, la salsa, el goce y disfrute de nuestra ciudad. Cali ha sido una de las pioneras en las artes, como el cine, la pintura, el teatro; aquí el arte del día a día, aunque a veces no lo vemos, basta con ir el primer sábado de cada mes a Salsa al Parque, un evento donde los salseros disfrutan lo mejor de los coleccionistas y el género musical, para que veamos cómo el gusto por la salsa brota a flor de piel; y sin ir más lejos, en alguna E21, T31 u otra ruta del MIO, es posible encontrar un cantante de rap con su caja musical improvisando letras que hablan de Cali, de la sociedad, de las problemáticas nacionales.
Ese talento, aun siendo informal y pasando por encima de las reglas, no deja de ser talento vallecaucano. Claro, a veces puede parecer molesto, pero si lo ubicáramos en una tarima con luces, un buen sonido, un programa estatal de apoyo a las artes y un público que aprecie las diversas expresiones de arte, la situación puede ser distinta. Y no podemos olvidar el ya tradicional grupo salsero que a bordo de un carro de madera y tambores hechos de tarros plásticos deleitan con sus ritmos en el centro de la ciudad; han compartido su talento con Tony Vega y Luisito Carrión en su tarima, las calles de la sucursal del cielo.
Si contamos con nuestras manos los grupos o artistas que pueden ser muestra nacional, nos faltarían dedos, porque talento es lo que tiene nuestra capital salsera y esto lo ha tenido claro la Fundación Delirio, quienes son un ejemplo a seguir. Durante 10 años han sido disciplinados y constantes; sin duda no ha sido fácil, pero el hecho de tener en sus números tantas puestas en escena y tantos países visitados le dan no solo la responsabilidad de ser embajadores de nuestra cultura, sino también la voz para decir cómo se hace.
Así como en cada cumpleaños pedimos un deseo, Delirio tiene diez por cada año cumplido y por otros diez que vienen; de estos podemos señalar el primero como uno que todos queremos: una Colombia justa donde la cultura y el conocimiento cierren las grietas de la sociedad. Feliz Cumpleaños Delirio.



