¿Qué es La Palabra?

Hace unas semanas un profesor de la Universidad del Valle, buenamente me pidió que le explicara el funcionamiento del periódico La Palabra. Por la manera de expresarse sobre el periódico, me di cuenta de que el profesor estaba mal informado, pensaba que este es un órgano profesional e institucional de la Universidad del Valle, y no un periódico universitario dedicado a la crónica regional y escrito en su mayoría por inexpertos alumnos. Le expliqué que la Palabra es ante todo un taller de escritura donde todos los lunes a los estudiantes que asisten al taller, se les imparte un conocimiento y una experiencia con el fin de que aprendan a escribir crónicas literarias y periodísticas. Le referí que los textos publicados mensualmente son el resultado de ese taller, investigados y escritos por los mismos estudiantes. Hasta ese momento el profesor no entendía cómo se seleccionaba cada grupo de escritores que mes a mes escriben y publican, le expliqué que precisamente esa es una de las problemáticas y una de las virtudes que tiene La Palabra, pues no todos los estudiantes pertenecen a la misma carrera, ni están en el mismo semestre y lo que es más importante, no tienen la misma experiencia con la escritura, es decir, en cada edición aparecen textos de escritores que tienen diferencias con el manejo de la prosa, y ese es el contratiempo más importante al que tiene que enfrentarse el Director para poder sostener una calidad escritural aceptable, porque inicialmente el estudiante que entra a formar parte del periódico no tiene experiencia con la creación de un texto, es la escritura, la experiencia con la expresión del lenguaje la que le va despertando destrezas, habilidades y sospechas sobre cómo debe de abordar un tema, y le crea el oficio que no tenía; es ese constante manejo del idioma lo que permite que en uno o dos años ese estudi ante pueda marcharse y ser partícipe de periódicos nacionales, como sucede constantemente, claro que es ahí donde se genera el impase, porque cada cierto tiempo, cuando los escritores cumplen su ciclo, La Palabra tiene que enfrentarse a la inexperiencia de los nuevos integrantes y tiene que reiniciar de cero, formando otro grupo de jóvenes que después se marcharan a cumplir y prestar sus servicios con el conocimiento que obtuvieron en la experiencia de La Palabra.
Faltaba explicarle el proceso de creación del texto, y entendió que en dicho aprendizaje, el nuevo estudiante, después de las explicaciones sobre los el ementos implicados en la escritura, debe de presentar la primer versión de su texto, el cual será corregido y devuelto para que lo perfeccione, tres días después, el texto corregi do se somete a una nueva revisión, esta vez señalando el punto de vista, la entrada de las voces y testimonios, y se procede de la misma manera hasta que el texto tiene una factura aceptable para ser publicado, es decir, cada texto es sometido a varias ediciones, las cuales son un aprendizaje y una nueva experiencia con la expresión literaria.
Así que La Palabra es en esencia un taller de periodismo literario, su calidad está sujeta al desarrollo intelectual que decenas de estudiantes que cada lunes se acercan para iniciar el curso, adquieren en esa experiencia escritural y creativa. Podríamos decir que La Palabra, es una escuela creada por la participación del interés y el compromiso univalluno.



