Kronos vuelve igual que ayer. 30 años liderando la escena del rock en Cali
De las tarimas a la oficina de La Palabra, llegaron las piedras angulares de una de las bandas más antiguas del Rock en Cali. Jorge Fresquet y David Corkidi, de Kronos, se sentaron a contarnos sobre su proyecto renovado y un poco de la historia del Rock en Cali.
Por: Alejandro Maldonado
Estudiante de Lic. en Literatura

La Palabra: ¿Cómo nació Kronos?
David Corkidi: Se formó por allá en 1985. Los amigos más cercanos formamos parte de la banda; ha sido un proyecto de vida, un sueño, y todavía estamos aquí. Pasados 30 años y parece que es solo uno más. No sé a qué horas, el otro día hablando con Jorge nos preguntábamos en qué momento pasó tanto tiempo. Él llegó a la banda en 1989 de Francia: Ya nos habíamos encontrado en bandas anteriores, cuando estábamos en el colegio en una banda que se llamaba TNT y otra que se llamaba Veneno. Al llegar Jorge trabajamos 22 años hasta que él decidió hacer su proyecto en solitario hace cuatro años, y hace uno regresa a la banda.
Kronos se formó por allá en 1985. Los amigos más cercanos formamos parte de la banda; ha sido un proyecto de vida, un sueño, y todavía estamos aquí. Pasados 30 años y parece que es solo uno más
La Palabra: ¿Qué hay por decir de las influencias que ha tenido Kronos a través del tiempo?
David Corkidi: Hoy en día a uno lo influencia todo. Cuando yo empecé oía mucho Van Halen, Kiss; todas las bandas importantes de los 80 las escuchábamos: Ozzy, Zeppelin, Black Sabbath, Judas Priest, Iron Maiden. Nosotros éramos unos melómanos y unos enfermos. Yo me gastaba toda la plata en discos. Ahorraba y compraba discos, me iba a Gordon, y los oía en la cabina con audífonos. Antes eran músicos de verdad, hoy en día te queda el sabor de que hay mucho producto que lo han creado, pero no existe esa vocación y esa mística que existía en las bandas de hasta los noventas. Había una comunión entre el fan y la banda, eso ya se perdió, la gente descarga y no sabe ni cómo se llama el baterista.
Jorge Fresquet: Había muy buena música definitivamente, eran grupos muy melódicos, muy limpio su sonido. Antes no manipulaban tanto, ahora todo lo quieren llevar a lo comercial. Hay cosas por rescatar, si uno está interesado puede investigar fácilmente cómo se produjo el disco. A nosotros nos gustaba más agarrar el acetato grande. Para uno era muy simpático, en ese momento que no había Google, ver que en un disco había músicos de otras bandas y decir: “mirá, el tecladista de esa banda está tocando en ese disco también”. Eso era muy bacano. Ahora se ha perdido, pero hay formas de investigar si es lo que la gente quiere.
La Palabra: Teniendo en cuenta los 30 que cumple Kronos como banda, ¿qué nos pueden contar de esos inicios de la movida del Rock en Cali?
D. C: A nosotros nos tocó con las uñas. Cuando nosotros empezamos aquí no había un almacén de música. De pronto en el centro había uno que tenía unos timbales de salsa.
J. F: No, y había una batería y cuando yo estaba pelaito babeaba cuando pasaba por ahí.
D. C: Uno se moría cuando veía una batería, eso era como si se te apareciera un santo. Hoy en día los pelaos tienen todo. A uno le tocaba mandar a traer los instrumentos. Nos tocó caracol ventiao como decía el profesor de música, Cicerón Marmolejo. Uno oía Van Halen en el 78 y uno decía “¿qué es eso?”. Las brechas se han acortado mucho, hoy en día los genios de la guitarra tienen 20 años, 22 años. Antes eran señores ya de 28 y 30 años, y vos ves la gente tocando unas técnicas impresionantes. Y aparece un muchacho tocando así y al momentico hay pelados en todas partes tocando igual. La comunicación es mucho más rápida. Pero yo pienso que algo que sí es importante y que va más allá de todo esto, es la creatividad. Porque así mismo hoy en día vos te das cuenta que hay una cantidad de música y de bandas; pero lo que perduran son las canciones, y eso sí va más allá de la tecnología y de todas estas cosas.

¿Cómo fue el proceso de la banda cuando Jorge se retira?
D. C: Cuando Jorge sale para hacer su trabajo de solista, Kronos sigue un trabajo paralelo con otro vocalista, eso no era lo ideal porque yo escribo una canción y pienso en la voz de Jorge. La escribo para él porque ya sé qué tonalidades le quedan bien: ya sé, mejor dicho, cómo le gusta al hombre. Pero bueno, paralelo a eso, porque la música no para, grabamos ese trabajo. Hoy en día Jorge está cantando ese trabajo y suena como debía sonar, y bueno, para mí la esencia del Rock y de una banda es hacerlo con los amigos. Jorge y yo somos hermanos del Rock; además compartimos muchas cosas a nivel personal: nuestros hijos han crecido juntos.
¿Y en cuanto a la escena actual del Rock en Cali?
J. F: Yo soy univalluno, viví en esta universidad casi 10 años. Aquí hay un festival el berraco de Rock, el Unirock, y nunca hemos estado. Con el Petronio uno siente la magnitud y la importancia que se le debe dar a un festival como se merece, pero, siendo Cali una ciudad pluricultural ¿por qué no tenemos un escenario de esos para hacer un evento de Rock? Pero brutal, no los festivalitos chiquitos, que están muy bien y todo, pero por qué no unir esas fuerzas y hacer un festival que de verdad se merezcan los rockeros y que haga presencia real en la sociedad. Algo grande que tenga ruedas de negociaciones y charlas educativas acerca de tantas cosas que se pueden hablar. Y culturizar a la gente, no solo a la gente rockera sino a todo el mundo. Ahí cerramos con un llamadito de atención a Univalle a ver si nos invitan al Unirock.



