Editorial Octubre 2015
Ya podemos repetir: I reborn -, las palabras de un personaje de la literatura inglesa. Ahora son varias las propuestas que la agenda cultural de Cali hace a la ciudadanía. Atrás quedaron los días cuando nos reuníamos a quejarnos de la poca, o tal vez incipiente actividad cultural de la ciudad.
Los que pertenecemos a esa época dorada de los setenta, cuando Cali era el epicentro de la vida cultural del país; cuando los estudiantes de todos los colegios se reunían a la caída de la tarde en Bellas Artes, (o bellas tardes, como se le decían con humor) a ver teatro, también a escuchar rock y blues interpretados por músicos de la ciudad, o se congregaban después de las siete en el café Los Turcos para hablar de política, filosofía o literatura, amén de la pintura y la música, o al medio día en la Universidad Santiago de Cali, ubicada donde hoy queda la casa de Proartes, casi que se nos aguaban los ojos nostálgicos pensando en la gloria de nuestra ciudad.
Pero de un momento a otro las cosas cambiaron, en silencio el espíritu de la ciudad se fue manifestando y se sacudió del letargo, hoy podemos repetir las alentadoras palabras pronunciadas por un personaje de la novela inglesa: I fell reborn (siento renacer), y para respaldar esta afirmación, al cierre de esta edición se respira por las calles y entre la gente culta de la ciudad, el aire de la música, y no solamente por ser los días del festival Ajazzgo, recordemos que los días anteriores se llevó a cabo el festival Petronio y el festival de blues, donde se congregaron los amantes de este exquisito género musical, a escuchar verdaderas bandas de alto registro, y que la actividad literaria en la Biblioteca Departamental contó con la presencia de los mejores escritores colombianos, como Evelio Rosero y Pablo Montoya.
Es cierto que la ciudad ha cambiado, tal vez ya no existen las locaciones escogidas por los jóvenes de los años dorados y que esos espacios casi míticos se han ido perdiendo al paso del despiadado desarrollo urbano, pero también es verdad que ahora hay más escenarios y un ánimo global, existen personas con capacidad de organización, de congregar a los interesados; hay ahora más información, cada actividad es catapultada desde las redes sociales. Falta que asistamos, que honremos con nuestra presencia la cultura caleña, por el bien de nuestro patrimonio, del futuro y de la salud mental de una ciudad que dice: I fell reborn.



