Autores, vida y obras. Festival Internacional literario “Oiga, Mire, Lea”
Pasó en Cali, Palmira, Tuluá y Cartago, cuatro ciudades. Del 2 al 16 de septiembre, dos semanas. Recitales, presentaciones de libros, conversatorios talleres y conferencias dictadas por más de veinte escritores y expertos nacionales, y cuatro internacionales. Un evento esparcido en la red de bibliotecas públicas del Valle desde la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero. Festival Internacional literario “Oiga, Mire, Lea”.
Por: Oscar Obando
Estudiante de Lic. en Literatura

Aprovecharé el juego de palabras que dio nombre al festival para seguir un poco la canción, debería ser algo como: véngase a Cali para que lea. ¿Le suena bien? Espero que sí, y que la ciudad le dé cabida como a una nueva tradición, la de leer. Que eventos como este nos permitan afianzar el sentido crítico y aumentar el goce estético por medio de la Literatura.
Los lugares cambiaban constantemente, la Biblioteca Departamental de Cali un día, la Municipal de Palmira al otro, la Casa del Virrey en Cartago al otro, después la Biblioteca pública Municipal de Tuluá y las del Centenario de Cali y el Centro Cultural de Cali. Los expositores también cambiaban, Piedad Bonnett, Hector Abad Faciolince, Juan David Correa, Pablo Montoya, Omar Ortiz, José Edier Gómez, Edison Fierro, Paula Bombara, Fernando López Rodríguez, Jeannette Suleika Buena, Darío Sanín Angel, Orlando Restrepo Jaramillo, María García Esperon (México), Fernando Cruz Kronfly, Hernán Darío Correa, Juan Arnau (España), Rómulo Bustos, Hernán Hoyos, Gabriela Alemán (Ecuador), Evelio José Rosero, Santiago Gamboa, Julio César Londoño, Juan Fernando Merino y Catalina Villa. Todos ellos, junto a presentadores como José Zuleta, Normán Muñoz, Julián Perez, Daniel Alfonso Benítez, Gabriel Jaime Alzate y Harold Kremer, hicieron parte de este gran festival.
El formato era lo único que se mantenía constante: un escenario parecido a una sala, dos sillones para presentadores y expositores, una mesa de centro sobre la que descansaban libros y botellas de agua, por si se les secaba la garganta al hablar. Un ramo sencillo de flores que siempre solían se rosas amarillas, también se ubicaban sobre la mesita y frente a los escritores un auditorio lleno de personas, expectantes ante las los discursos y las historias.
José Zuleta, escritor y promotor cultural encargado de coordinar este proyecto, nos respondió algunas preguntas sobre su formación y organización:

¿Qué originó todo este festival literario, a quiénes se les ocurrió y quiénes la hicieron posible?
La idea surgió de un grupo de personas que amamos la literatura entre las cuales se encuentran dos germanas de Andrés Caicedo: Vicky y Pilar Caicedo, Aida Calero, Jorge Uribe, la directora de la Biblioteca Beatriz Otero, entre otras personas.
¿Gracias a qué se dio la idea de revindicar la excelente obra del autor Hernán Hoyos?
Pues me llamó la atención que una editora ecuatoriana, la escritora Gabriela Alemán, se ocupara de este autor y que editara en su sello uno de sus libros. Es importante mirar lo que ha ocurrido con las literaturas marginales en nuestra ciudad y Hernán Hoyos ha tenido más lectores que la mayoría de autores caleños. Desde luego que es un autor y un fenómeno muy interesante y algo que debemos explorar. Además, Hernán está vivo, tiene 86 años pero aún está lúcido. Pudimos hablar con él, hacerle preguntas y creo que era la oportunidad de hacerlo.

¿Por qué incluyeron talleres como el de María García Esperón sobre “Cómo enseñar poesía a los niños” y el “Taller para bibliotecarios” de Irene Vasco, además de conferencias como la de “Lectura en voz alta” realizada por Paula Bombara?
Queremos que el festival “Oiga, Mire, Lea” tenga un componente formativo, y creemos firmemente en que los niños y los jóvenes son el futuro de la lectura.
Las personas que invitamos son expertas en distintos aspectos en la promoción de lectura entre niños y jóvenes. Por eso las incluimos en la programación.
Entre algunas de las actividades cabe recordar la presentación de Tríptico de la infamia, libro con el que el escritor Pablo Montoya ganó hace poco el Premio Rómulo Gallegos. Dio a conocer su otra gran pasión, la música, la cual fue un atajo para llegar a la literatura. Nos contó de sus pretensiones artísticas, como lo son su preocupación por la poesía en prosa, su interés por la brevedad y la forma como pone a dialogar permanentemente la narrativa con la poesía. La música siempre estuvo presente en su obra, por eso sus primera colección de cuentos fue La sinfónica y otro cuentos musicales, escritos porque en ese tiempo Colombia no tenía cuentos sobre músicos. Sin embargo, su campo no se compone solamente hacia la narrativa, se considera también un escritor heterodoxo que se vale en el ensayo como en la prosa poética, por eso sus excelentes escritos sobre crítica literaria.
Por su parte Juan Arnau, escritor y filósofo español, nos presentó su libro El efecto Berkeley, su charla no sólo tomó como escenario la literatura sino también la filosofía. Mientras hablaba le daba al público una explicación de la filosofía de Berkeley y comparaba su discurso de la conciencia sobre la materia con el discurso de las filosofías budistas. Nos contó algunas historias de los dos Berkeley, el filósofo y el personaje ficcional que creó en su libro. Su convicción por acercar al público a estos pensamientos era tal que no podía quedarse sentado, a cada momento una pasión lo desbordaba poniéndolo en pie para acercarse a los espectadores, mientras hablaba con manos y palabras. Por otro lado, también dio su opinión sobre el oficio de la filosofía en la sociedad, argumentando que esta debe estar, encontrarse, en la vida y no la vida en la filosofía.

Gabriela Alemán, escritora ecuatoriana, cuentista y novelista, llenó la noche de historias increíbles, no sólo de las que presentaba en su libro de cuentos sino de su vida y sus investigaciones. Una de ellas, la que más impresionó al público, fue la historia verdadera de una broma radial que antes había sido hecha también en Estados Unidos, la de la novela de Orson Wells de la guerra de los mundos. La gente de Quito fue totalmente engañada por un locutor que en su pericia no solo engañó al pueblo, sino también a los militares, hecho que terminó en consecuencias desastrosas. La autora también contó algunos de sus métodos al escribir, cada cuento puede salir de una anécdota, decía. Además de su fascinación por el cine y por las obras de Wells, elementos con los que apoyaba la relación de lo fantástico en sus cuentos sobre el Ecuador.
Tal vez la presentación de La oculta de Héctor Abad Faciolince fue la más concurrida, en la Biblioteca Departamental las 600 sillas aparcadas en el gran espacio interno no fueron suficientes, unos 300 asientos fueron movidos desde las galerías de la biblioteca y la cafetería y aun así otras 200 personas permanecían de pie para presenciar la conversación entre el autor con su amigo escritor Santiago Gamboa. La conversación no solo se desarrolló en torno al libro, sino también alrededor de viejas historias y anécdotas de vida las que cada uno intentaba contar la vida de ambos, por esto Faciolince declaró “tengo amigos novelistas, como Santiago, para que cuenten mi vida mejor que yo”. Hablaron de la habilidad y deber del novelista de desdoblarse trajes y sentimientos que no son los propios para darle vida a los personajes, hacerlos más reales, a esto argumentaron que Dostoievski nunca mató una viejita pero lo supo contar.
La última presentación del festival fue la de Hernán Darío Correa, quien habló de su libro Como marcas en la brecha. También habló sobre la vida de los intelectuales de izquierda de su tiempo y reflexionó sobre lo que estos influyeron en la situación del país. Leyó algunas páginas del libro en las que recordaba especialmente a su hermano pintor, el sentimiento embargó a los espectadores. Conversó un poco con José Zuleta sobre la juventud compartida y sobre la relación de varias personas con el famoso Andrés Caicedo. Por último, Zuleta se despidió con una promesa para la gente de Cali: muchas gracias por asistir a este Festival internacional de literatura y nos vemos el próximo año.



