Crítica Literaria

La narrativa de Yuri Andrujóvich: las “Recreaciones” de una guerra

Yuri Andrujóvich es considerado por algunos como el mejor escritor ucraniano de la actualidad debido a su narrativa, poemas, ensayos y traducciones (él mismo se tradujo al ruso). Fundador del grupo literario llamado “Bu-ba-bú” –de burlesco, balagan (tenderete de feria), bufonada–, sus páginas rezuman poesía, situaciones extravagantes, y un gran amor por su patria y la literatura universal.  

Por: Pedro Chaves
Estudiante Licenciatura en Literatura, Univalle

Tú, Yuri Andrujóvich, ¿cómo diablos te atreves a decir que los personajes de tu primera novela, publicada en español hasta el 2007 bajo el título Recreaciones, son reales? Porque el hecho de que uno de tus poetas (y precisamente aquel con los días contados) canonizara la poesía, se volviera un exorcista, y viajara a una Copa del Mundo en Colombia, lo sabes, es una fantasía posible solo en la literatura. Luego, ¡cómo creerse la vida de los otros personajes! De epílogo funciona de maravilla, pero solo en aquellos que no aceptan historias inconclusas.

Yuri Andrujóvich (1960), escritor, poeta, periodista y traductor ucraniano.
Foto: elmundo.es

¿Que le baje a la confiancita? Está bien. Supuse que no te molestaría tratándose de un escritor tan irreverente, según los críticos. Además, así narras la mayoría del relato. Bueno, en realidad los cambios de narrador son dinámicos. Si no es la segunda persona, recurres al monólogo interior y a los diálogos. Pocas veces el punto de vista se desplaza a la tercera persona. Seguramente esta puesta en escena, junto al tono desenfadado y “grosero” (dirán los beatos) de la narración, motivaron esos recelos y señalamientos entre los literatos ucranianos más tradicionalistas cuando se publicó en Ucrania en 1991. ¿Recuerdas? Fuiste acusado de burlarte de los valores nacionales más sagrados y de uno de sus poetas más insignes: “¡Ninguno de vosotros entiende nada en la obra de Antónich!”, alegó uno de tus poetas alicorado. “Sólo hay una clave para su obra”, le contestó otro, “¡y cada uno de nosotros la tiene entre sus piernas!”.

Pero dejemos atrás las polémicas y focalicémonos en la historia de Recreaciones. La novela comienza con el viaje de cuatro poetas hacia Chortópil a raíz de una invitación para recitar sus poemas en el Festival del Espíritu Renaciente. Este es un festival creado para recordar a sus antepasados y promover “el renacimiento de las antiguas y bellísimas tradiciones de nuestro pueblo”; pero también es un espacio para conocer a los nuevos talentos, aquellos poetas “hijos de los nuevos tiempos” y que serán “la flor de la nación”. El mismo Andrujóvich hace parte de este parnaso literario. Por eso uno de sus personajes pregunta si está presente. “Parece que no”, respondió alguien más, “He oído que está escribiendo ahora algún tipo de prosa”. ¿Te referías a esta novela?

Más allá del recurso metaficcional, lo anterior explicaría dos cosas. Por un lado, el carácter de los protagonistas, y por el otro, las continuas referencias a poetas y escritores ucranianos. Aunque también se habla de los rusos y europeos, lo cual refleja la tensión ruso-occidental en la nación y en el mismo autor (partidario de la inclusión de Ucrania en el viejo continente).

“Seguramente esta puesta en escena, junto al tono desenfadado y “grosero” (dirán los beatos) de la narración, motivaron esos recelos y señalamientos entre los literatos ucranianos más tradicionalistas cuando se publicó en Ucrania en 1991”

Así, en medio de las conversaciones conocemos al poeta Mikola Nagnibidá y al ya referido Bogdan-Igor Antónich, se citan versos de Pavló Tichina y de la Eneida de Iván Kotliarevski; y por supuesto, pasajes aluden a Nikolái Gógol, el escritor favorito del autor. Asimismo, se alude a personajes de la historia nacional como Dmitro Dontsóv y el polémico Stepán Bandera. De parte de los rusos se menciona al periodista Vitáli Korótich y al poeta Serguey Yesenin, se parafrasean frases de Lenin, y se invocan personajes de Alexei Tolstoi. Y de Europa, entre escritores, poetas y filósofos, se nombran a Herman Hesse, Sigmund Freud, Carl Jung, James Joyce, Seneca, Friedrich Schelling, Heinrich Heine, y Rainer Maria Rilke.

Foto: acantilado.es

Devolviéndonos a los protagonistas, los cuatro gozan de mucho respeto y prestigio entre sus coetáneos. Y, sin embargo, tan solo dos de ellos recitan sus versos: el primero resulta ser un poema de Andrujóvich (señalado como plagio dentro del grupo), y en el segundo la memoria juega malas pasadas. Son buenas personas, pero en el plano literario más que poesía se dedican a los discursos (aunque poéticos y de tono revolucionario). Incluso, como afirma la mujer de uno de ellos, “cada uno se cree el ombligo del mundo y en realidad no hay en ellos más que una insatisfacción sexual y un engreimiento inflamado”. De ahí que, luego del reencuentro en Chortópil y varias rondas de licor, cada quien se sumerja en su propia noche de aventuras: uno termina en un burdel al estilo soviético, otro reconstruye su pasado encarnando un cosaco ucraniano, el tercero casi es sacrificado en un ritual satánico precedido por snobs moscovitas, y el último cumple su fantasía erótica de la mujer de su amigo.

Y aún hay más. De colofón, los militares se toman Chortópil y la guerra se hace presente al amanecer. Esta situación, porque no puede sentirse de otra forma, sumerge a nuestros protagonistas en el pánico y terminan cuestionándose “para qué sirve vivir”. Es una escena tan “antigua y eterna, como nuestra propia historia atormentada”. Pero tranquilos, hablamos de Andrujúvich, es parte de las sorpresas anunciadas en el programa del festival. Todo es un teatro, una mentira bien dicha, son las Recreaciones de un conflicto (que persigue la historia de Ucrania hasta el día de hoy, aunque eso es otra historia).  

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