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H.U.V en coma

A sólo un año de poder celebrar su aniversario número 60, el Hospital Universitario del Valle (H.U.V) se encuentra en grave peligro de ver sus puertas cerradas ante la impotencia y la negligencia de diversos sectores de la sociedad caleña, a la que tanto ha ayudado. Hoy, el Hospital lucha por sobrevivir, ajeno a un pasado donde lo más importante era salvar vidas.

Por: Luisa María Rodríguez
Estudiante de Psicología

Fachada HUV - Foto: https://www.youtube.com/
Fachada HUV – Foto: https://www.youtube.com/

Hace dos meses, Andrés tuvo un grave accidente que casi le cuesta la vida. Aproximadamente a las 2:40 a.m. una ambulancia arribaba en las bahías del pabellón de urgencias del Hospital Universitario del Valle (H.U.V.), dentro de ella, Andrés inconsciente, se debatía entre la vida y la muerte debido a un accidente de tránsito; tenía la pelvis fracturada en 7 trozos, varios órganos comprometidos y en el camino debieron entubarlo para conseguir que el oxígeno llegase a sus pulmones. La paramédica se bajó a toda prisa, pidiendo la atención inmediata de este joven universitario de sólo 21 años a quien con esfuerzo mantenían con vida y sin embargo, le fue negada. El Hospital Universitario del Valle no podía atenderlo, no podía salvarlo.

Andrés consiguió sobrevivir gracias a la rápida acción de los paramédicos, que impotentes ante la negativa cerraron las puertas de la ambulancia y lo trasladaron a otro hospital, uno más pequeño pero donde pudieron salvarle. Ahora, trata de sentarse con esfuerzo en su cama y observa con tristeza las pocas noticias sobre la grave crisis que atraviesa el H.U.V. A la paramédica le dijeron que no podían recibirme porque ya tenían tres urgencias más, no tenían ni personal ni equipo para atenderme; es lo que cuenta con esfuerzo mientras un enfermero se sienta a su lado y retira con cuidado los puntos de una cirugía a la que debió someterse para no perder un riñón.

La paramédica se bajó a toda prisa, pidiendo la atención inmediata de este joven universitario de sólo 21 años a quien con esfuerzo mantenían con vida y sin embargo, le fue negada. El Hospital Universitario del Valle no podía atenderlo, no podía salvarlo

Como Andrés, muchos casos han resonado en los oídos de los caleños a lo largo de las últimas semanas, historias de niños, adolescentes y adultos mayores que no han podido ser atendidos debido a falta de personal, insumos e instrumentos, y muchos de ellos con desenlaces muy distintos al de Andrés. Las noticias no dejan de ser alarmantes a medida que pasan los días: trabajadores con sueldos retrasados, pacientes remitidos, renuncias y despedidos, estudiantes que protestan y en medio de todo, el declive de uno de los últimos hospitales públicos nivel 3 del país, el mismo que en el pasado se erguía con orgullo ante los ojos de los caleños y ahora, no es sino la cáscara de aquello que fue.

Triste espera - Foto: tomada de internet
Triste espera – Foto: tomada de internet

El corazón del sur occidente

Yo me acuerdo del hospital, la primera vez que entré en él, era 7 de agosto y los pasillos largos estaban abarrotados de gente herida con piel chamuscada. Iba con mi papá porque necesitaba que me operaran; es lo que recuerda doña Antonia que ya va para los 81 años mientras ve la noticia que pasan sobre la crisis del H.U.V. Como ella, don José recuerda la primera vez que entró, tenía como 13 años y era el día de la inauguración, todos hablaban del hospital, porque era una de las construcciones más grandes y osadas de la época. Una vez dentro, sólo pensé en que era el lugar más blanco que había visto en mi vida. Tengo casi 75 años y no se me va a olvidar.

El Hospital se construyó entre 1936 y 1940, abrió sus puertas por primera vez el 22 de febrero de 1956, como el tercer hospital público de todo el departamento. El periódico de la época, El Relator, hablaba con orgullo de la gran envergadura de la obra, la cual probó a la población caleña su importancia el recordado 7 de agosto de 1956 cuando fue el principal centro de atención para los sobrevivientes de la explosión del ferrocarril. El 7 de noviembre de 1995, mediante el Decreto Departamental No. 1807, el Hospital Universitario del Valle Evaristo García se transformó en una Empresa Social del Estado, en función de cumplir con la Ley 100 de 1993.

Las noticias no dejan de ser alarmantes a medida que pasan los días: trabajadores con sueldos retrasados, pacientes remitidos, renuncias y despedidos, estudiantes que protestan y en medio de todo, el declive de uno de los últimos hospitales públicos nivel 3 del país

Adscrito a la Escuela de Medicina de la Universidad del Valle, creció como una de las instituciones de salud más importantes de todo el sur occidente colombiano: pasando de ser un hospital público y pobre a un centro de avanzada en especializaciones y traumatologías, que durante más de 40 años se ha visto en la vanguardia de los avances médicos tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo, el nocivo coctel de la crisis nacional de la salud, la negligencia administrativa, la corrupción permanente y la indiferencia mediática han puesto en jaque al hospital público más grande e importante de todo el suroccidente colombiano y con él, a miles de pacientes que acuden a sus salas por una oportunidad más de vivir.

Entrada de urgencias HUV - Foto: tomada de internet
Entrada de urgencias HUV – Foto: tomada de internet

La crisis: H.U.V. en coma

Para finales de agosto, el Hospital que meses atrás había sido elogiado en el programa televisivo Los Informantes, por ser la cabeza de vanguardia en traumatología se veía incapaz de responder a las demandas de la población debido a falta de insumos básicos y medicamentos. Así, el 3 de septiembre, el Hospital Universitario declaró emergencia económica y cerró las puertas de una de las salas más importantes a nivel departamental y nacional: urgencias. La alerta naranja declarada por las directivas del hospital que obligaron el cierre de urgencias y otras dependencias del hospital, colapsó el sistema de salud regional en cuestión de horas: puestos de salud y hospitales de nivel 1 y 2 no daban abasto para atender las emergencias de la población caleña y aledaña.

Desde que se decretó la Ley 100, el hospital ha estado en constante crisis y ha sido la misma comunidad a la que el hospital atiende la que lo ha salvado, son las palabras de Javier Ruíz, trabajador del hospital quien observa el panorama del H.U.V. con una mirada más crítica que muchos de los implicados, la crisis se ha exacerbado o incrementado por cuestiones meramente políticas, debido a la cercanía de las elecciones departamentales, muchos políticos han tomado la banderita del H.U.V. y han generado un ambiente tensionante que no es más que el producto de la falla estructural de toda la salud pública en Colombia.

El Hospital se construyó entre 1936 y 1940, abrió sus puertas por primera vez el 22 de febrero de 1956, como el tercer hospital público de todo el departamento… probó a la población caleña su importancia el recordado 7 de agosto de 1956 cuando fue el principal centro de atención para los sobrevivientes de la explosión del ferrocarril

Para Javier Ruíz es importante no confundirse e investigar a fondo en el problema antes de dar un juicio sobre la crisis del Hospital, es cierto que estamos en crisis pero también es respuesta a una necesidad política, de sindicatos, de partidos políticos y de muchas figuras de la burguesía caleña y vallecaucana. La verdad tras la crisis son las Alianzas Público Privadas creadas por el ex director del hospital, Jaime Rubiano, estas son las que han ido desangrando al hospital. Y es que, las alianzas mencionadas por Ruíz no son más que contratos de prestación de servicios entre diferentes compañías y el hospital, y según los informes de la contraloría, la superintendencia de salud y las auditorías realizadas por la gobernación del Valle, son el punto clave de desbalance económico del hospital, sin embargo, en las conclusiones finales nunca se enuncian como potenciales riesgos para la supervivencia de la institución.

El 3 de septiembre, el Hospital Universitario declaró emergencia económica y cerró las puertas de una de las salas más importantes a nivel departamental y nacional: urgencias. La alerta naranja declarada por las directivas del hospital que obligaron el cierre de urgencias y otras dependencias del hospital, colapsó el sistema de salud regional en cuestión de horas

Es irónico ver que las auditorías constantes se fijan en detalles estructurales del hospital, o en que una camilla tiene mala una rueda y cosas similares, que no dejan de ser importantes pero nunca hablan del daño que causan las Alianzas de Rubiano. En palabras del mismo Jaime Rubiano, ex director del H.U.V. las alianzas público privadas fueron la solución para la falta de dineros que encontró cuando asumió la dirección del hospital, sin embargo, la falta de pago a entidades como Vallepharma –intermediaria entre el hospital y los laboratorios de medicamentos– ha concluido en la suspensión de entrega de reactivos y medicamentos de todo tipo y obligó al cierre de muchos espacios del hospital, incluido el banco de sangre. En palabras de diversos trabajadores, el contrato con Vallepharma sólo sirve para drenar las arcas bancarias del hospital dado que el precio de los medicamentos es incluso 30 veces más costoso a los precios ofrecidos por las EPS.

La otra cara de la crisis es la negligencia, la falta de facturación correspondiente hacia las EPS, muchas de las cuales se han declarado en bancarrota y han retrasado pagos al hospital, lo que lo debilita; son las palabras de Mauricio, un médico asistencial del H.U.V. Sin embargo, él menciona que no podemos desconocer la verdadera crisis, ¿sabes? Y es que falta dinero, a los contratistas nos deben muchos meses y a otros los despiden pero más que eso, son las vidas. Quien ama su profesión sufrirá por cada una de las personas a las que debemos negarle atención.

Jaime Rubiano Exdirector HUV - Foto: www.opinionysalud.com
Jaime Rubiano Exdirector HUV – Foto: www.opinionysalud.com

La verdadera crisis: ¿Vivir o morir?

Decidí seguir a Martín Restrepo desde el momento en que fue remitido del el H.U.V. al Hospital Carlos Holmes Trujillo, llegó en un Taxi cerca de las 2:00 p.m. en brazos de su novia de 16 años.

Había sido apuñalado cuatro veces en el tórax y cuello por rencillas personales. Murió dos horas después por la hemorragia, tenía 17 años. No han llamado a ninguno de sus familiares y su novia llora sentada en un rincón de la sala de urgencias, tiene sangre seca en parte de la blusa y el jean. Me voy antes de que llegué alguien más, no había creído en las palabras de los muchos médicos del hospital hasta ese momento. Casos como el de Martín no se ven a cada momento, casos como la adolescente de buenaventura con un tumor cerebral a quien por falta de atención devolvieron a su hogar no son de todos los días pero existen, suceden y son vidas que están en juego.

La crisis se ha exacerbado o incrementado por cuestiones meramente políticas, debido a la cercanía de las elecciones departamentales, muchos políticos han tomado la banderita del H.U.V. y han generado un ambiente tensionante que no es más que el producto de la falla estructural de toda la salud pública en Colombia

Pareciera que no importara, a este hospital viene gente de muchas partes y todos son pobres, ¿a dónde irán sí su hospital público es cerrado?, son las palabras de una enfermera que luce cansada mientras termina su turno de la tarde. Y no es para menos, más del 75% de la población que atiende el hospital hace parte del régimen subsidiado o no tiene capacidad de pago. Gente como Martín, que hace parte de la población más desfavorecida de la sociedad, que se mueven de manera rutinaria entre la violencia y la desesperanza, o como don José, que recuerda al H.U.V. como un edificio glorioso y ahora no tiene un lugar donde asistir a un tratamiento de quimioterapia que no puede costear. Para Javier Ruíz, esa situación es la más preocupante de todas: la vida de las personas se puso en riesgo al cerrarse urgencias, al dejar que Vallepharma dejara de entregar medicamentos, la politiquería se rige por sus necesidades propias pero somos los trabajadores y los pacientes los que nos vemos más afectados.

Trabajadores que cada año salen a marchar por sus salarios y mejores condiciones para el hospital, se han declarado en asamblea permanente constantemente. Trabajadores contratistas que durante meses han dejado de recibir sueldo y muchos de ellos despedidos en las últimas semanas. Ellos también comen, sus familias también viven, son las palabras de un residente del hospital, largas horas de trabajo y cansancio y ¿qué queda? Nada, porque son, somos, explotados hasta que no podemos más. Y también están los estudiantes, los universitarios. Estamos resistiendo porque amamos este lugar pero no podemos solos.

Jairo Corchuelo Director actual HUV - Foto: http://www.elpais.com.co/
Jairo Corchuelo Director actual HUV – Foto: http://www.elpais.com.co/

En caso de cierre o intervención del hospital, la Escuela de Medicina perdería su principal sitio de prácticas, lo que generaría una represión en los procesos de los estudiantes y un sobrecosto para la universidad. Y no es sólo la Facultad de Medicina, muchas otras dependencias académicas tienen como su principal sitio de práctica al H.U.V., perderlo es perder parte importante de la Universidad del Valle, es el panorama que da una profesora de la Facultad de Salud; y sus palabras tienen fundamentos, aproximadamente en el hospital hay 2200 médicos internos en formación, de los cuales 1053 corresponden a estudiantes de la Universidad del Valle y el resto a diferentes universidades del país y del mundo, quienes tras el despido o renuncia de muchos de los médicos, enfermeras y administrativos contratistas, han mantenido al hospital a flote mientras pasa la tormenta.

En palabras de Luis Fernando, un estudiante de la Universidad del Valle: claro que nos preocupa nuestro sitio de prácticas, el Hospital ha guiado a miles de médicos durante su formación profesional, muchos extranjeros vienen hasta las salas del hospital queriendo aprender de los mejores médicos del país pero más que las prácticas es enfrentarnos a la realidad de nuestra carrera: gente muere por esto.

El HUV se defiende en bicicleta - Foto: www.parentesiscali.blogspot.com
El HUV se defiende en bicicleta – Foto: www.parentesiscali.blogspot.com

¿Qué pasará con nuestro H.U.V?

Miles de donaciones se han visto a lo largo de las semanas por parte de la comunidad caleña y regional a raíz del interés mediático generado alrededor de la crisis: insumos básicos, dineros e incluso comida han ido llegando a las puertas del hospital en un afán de la población civil de ayudar. Los estudiantes de la Universidad del Valle entraron en condición de paro académico desde el 23 de Septiembre y a lo largo de las semanas han recibido apoyo nacional de parte de la comunidad universitaria y la sociedad en general.

Sin embargo, como lo menciona Raúl E. Astudillo, profesor pensionado de la Universidad del Valle y quien por mucho tiempo fue Jefe de la Sección de Cirugía Pediátrica del H.U.V., en la Revista ¿Qué universidad queremos? No. 8: los estudiantes están involucrados en muchas tareas que indican poca claridad política. Por ejemplo, solicitando donaciones de sangre lo que no va a cambiar para nada la suerte del Hospital Universitario en este momento, o haciendo comités de limpieza (…), pero que no deberían ser la tarea del movimiento estudiantil ni la del movimiento profesoral.

La salud se desangra - Foto: Alejandro Salazar
La salud se desangra – Foto: Alejandro Salazar

Sin embargo, la probabilidad de cierre es poco, dice Javier Ruíz, a la comunidad no le conviene y va a defender al hospital, así como lo hemos hecho los trabajadores. Tenemos que concentrarnos en las alianzas y destruirlas para que podamos superar la crisis. El camino para la recuperación del Hospital es largo y ha estado caracterizado a lo largo de la historia por ser repetitivo, Javier Ruíz conoce la dinámica, la crisis puede mitigarse pero debido al sistema regresará, y será de nuevo la comunidad y los trabajadores los que tratemos de salvar al hospital.

Los estudiantes están involucrados en muchas tareas que indican poca claridad política. Por ejemplo, solicitando donaciones de sangre lo que no va a cambiar para nada la suerte del Hospital Universitario en este momento, o haciendo comités de limpieza (…), pero que no deberían ser la tarea del movimiento estudiantil ni la del movimiento profesoral

La realidad es que, el Hospital no ha dejado de funcionar, las áreas de consulta externa siguen prestando sus servicios así como las dependencias que hacen parte de las alianzas público privadas, las cuales sólo prestan servicio a las personas con capacidad de pago. El área de urgencias nunca dejó de recibir pacientes sólo se aceptaban condiciones donde la vida se veía comprometida, informa Luis Fernando y según Javier Ruíz, los pacientes han regresado paulatinamente al hospital mientras la situación se regulariza, dineros han comenzado a entrar y las cuentas se descongelan.

Mientras tanto, los largos y blancos pasillos del imponente Hospital Universitario del Valle siguen vacíos a la espera de un aliento de vida para regresar a las largas noches de urgencias, donde algunas veces prima la muerte pero principalmente, la vida. Sigue a la espera de que los caleños, lo vallecaucanos y los colombianos se den cuenta que salvar un hospital, todos juntos, es posible.

El funeral de la salud - Foto: Alejandro Salazar
El funeral de la salud – Foto: Alejandro Salazar
Condiciones criticas en el HUV - Foto: http://www.elpais.com.co/
Condiciones criticas en el HUV – Foto: http://www.elpais.com.co/

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