El amanecer de los pájaros. Memorias y reflexiones de Jairo Varela
Escuché de viva voz por Jairo Varela varios fragmentos de El amanecer de los pájaros. Tuvo la gentileza de convidarme varias veces a su casa y a su estudio para leerme apartes del libro mientras lo estaba escribiendo. Relataba una historia atravesada por muchas refl exiones personales, en el afán de recuperar su memoria de chocoano, de atrateño, pues sentía la necesidad de hablar de ese mundo al cual se debía, inspirador de sus inolvidables canciones.
Por: Darío Henao Restrepo
Director Periódico La Palabra

Con mucho orgullo se sentía un hijo del Atrato, el río de su infancia. Y por ahí inicia el relato, con la historia del niño Pirringo al cual su hermanito Chechede encuentra ahogado y desencadena toda una historia de amores y desamores alrededor de María Férmina Mena, la madre del niño. Esa vena de contar historias le venía de su madre, doña Teresa Martínez de Varela, quien le inculcó el amor por la cultura y las tradiciones de su tierra.
Jairo definía El amanecer de los pájaros como una novela costumbrista. Pese a estar recreada con sus recuerdos de infancia no es una autobiografía. Lo animó desde un comienzo la idea de plasmar un testimonio de los problemas del Chocó, de la gente negra del Pacífico. La historia narra la tragedia vivida por la familia de María Férmina Mena, venida de un pequeño pueblo cercano a Quibdó, con nombre de conquistador: Pizarro. A quiénes por cuestiones del conflicto entre guerrilla, paramilitarismo y ejército, les toca salir de su tierra. Llegan desplazados a engrosar la pobreza de Buenaventura. Una realidad estremecedora para su sensibilidad. La quiso contar como si fuera su mejor canción. Con profundo sentimiento pero con mucha ternura, humor y picardía, como fueron muchas de sus composiciones. La historia sacude el corazón al mismo tiempo que enternece y mueve a risas.

Se siente: Jairo dejó su alma en este libro. “Que estos recuerdos se vayan en un viaje sin regreso para que nunca más vuelvan a ser el motivo de mis lágrimas” fueron sus palabras Y en efecto, al leerlos se siente profunda intimidad y ternura con las gentes del Chocó. Las conocía como pocos y en esas historias asoman sus sabidurías, el humor y la alegría de vivir, aún en circunstancias adversas. Jairo disfrutaba de reuniones con sus paisanos para que le contaran historias. De ellas, las de otros y la suyas, está hecha esta poética novela en la cual recrea la chocoanidad, la manera de sentir/ pensar de un Pacífico recóndito, cuyas tragedias le dolían, al mismo tiempo que exalta con vivacidad su rica y creativa tradición popular. Eso expresan las vidas de sus personajes memorables y sus peripecias, con un rasgo característico: el modo de hablar chocoano y su vocabulario particular. Consciente de ello, Jairo ofrece un glosario al final del libro: arrechón, bambazú, chilingui, chompi, gigoledo, guadengue, pepena, terlenka, regionalismos que junto a las particularidades fonéticas del español hablado en su tierra conforman el amplio listado organizado para ser comprendido por lectores de otros ámbitos.
Siendo una obra de artista, escrita al final de sus días, tiene un enorme valor, no sólo por sus méritos estéticos, sino por su importancia testimonial para la comprensión de Jairo como gran creador de la música popular colombiana. Ahí está el lado humano de donde sale su genialidad como letrista y compositor. El libro transpira amor por los ancestros africanos, quería tenerlos como referentes para valorar la cultura de las gentes del Pacífico colombiano
El amanecer de los pájaros hace honor a una tradición literaria chocoana expresada en obras como Memorias del odio de Rogelio Velázquez, Las estrellas son negras de Arnoldo Palacio y Mi cristo negro de Teresa Martínez de Varela. Siendo una obra de artista, escrita al final de sus días, tiene un enorme valor, no sólo por sus méritos estéticos, sino por su importancia testimonial para la comprensión de Jairo como gran creador de la música popular colombiana. Ahí está el lado humano de donde sale su genialidad como letrista y compositor. El libro transpira amor por los ancestros africanos, quería tenerlos como referentes para valorar la cultura de las gentes del Pacífico colombiano.
Jairo Varela ofició como los narradores del África occidental de sus ancestros, un Griot que contó esa tradición oral en la forma como lo hacían esos juglares africanos. En El amanecer de los pájaros, como en sus canciones, conjugando su pasado atrateño con las vivencias urbanas, enalteció con su vena de poeta las historias de la gente, en el contexto de una geografía reconocible y unos sentimientos e imaginarios, marca y patrimonio de nuestra cultura.
*Cali, agosto 31 de 2015.
