Editorial

Editorial Febrero 2015

Este es el señorial yacer del hombre
Este su verdadero y seguro declinar
Ir renunciando al mundo estrella por estrella

Ralph Waldo Emerson
(Q.E.P.D) Germán Patiño Ossa - Foto: ntc-agenda.blogspot.com
(Q.E.P.D) Germán Patiño Ossa – Foto: ntc-agenda.blogspot.com

Le llegó inesperada, como le suele llegar a los que viven distraídos con las bellas ideas del arte, con la música, con los poemas, pensando en el dilema de la vida. Lo sorprendió en silencio, como dice el verso del Anónimo Sevillano, que tanto le gustaba repetir a Borges y que fue lo último que una noche fría, en una esquina de Buenos Aires le escuchó a su amigo Henríquez Ureña: Oh, muerte ven callada como sueles venir en la saeta.

Y así fue no sólo para él, también para Cali, para cada uno de los que lo conocimos, porque en la mañana del lunes 19 de enero, recién iniciado el año, antes de que entráramos en el mundo de los recuerdos, de la nostalgia, antes de que algunos sintieran la soledad y otros la proximidad de la saeta, todos nos sorprendimos con la triste y mala noticia de la muerte de German Patiño, hombre representativo de nuestra comunidad, representativo a la manera como lo quería Ralph Waldo Emerson, porque German pensaba que la fuerza está en la acción y la acción es parte de la cultura.

Una sola cualidad deseo destacar de este hombre dialogante de grandes ideas y de pequeña estatura, de rostro a veces severo y de sonrisa sincera, quizás la cualidad que más me impresionaba: la persistencia.

Tengo grabado en mi computador un sinnúmero de textos que empezó a enviarme sobre literatura de autores afrocolombianos, después de una charla que tuve con él en noviembre del año pasado. Creo que en menos de ocho días me había inundado el mail con infinidad de textos de autores y reseñas escritas por él, y luego en dos meses, (puedo mostrar a quien desee) me llegaron día a día textos que él deseaba que yo leyera y todo por una discusión intelectual que un día había tenido con su amigo del alma Darío Henao, aquel a quien tanto quería, apreciaba y admiraba, pero con quien discutía en términos de una gran amistad intelectual.

Creo que esa era su pasión, la discusión de las ideas, por eso no sintió el silencio de la saeta, porque en ese largo trajinar había ido renunciando al mundo estrella por estrella y por eso logró ser ese hombre representativo ejemplo de las generaciones venideras.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba