Caliwood. El Museo de la Cinematografía
Caliwood el Museo de la Cinematografía en Cali, ubicado en la Carrera 2 #5A-55 Oeste. Abrió sus puertas a La Palabra y nos permitió deslumbrarnos con su amplia colección de artefactos de la cinematografía y contemporáneos. Colección que hoy por hoy supera los 500 ejemplares, entre ellos teléfonos, filmadoras, cámaras fotográficas, linternas mágicas y por supuesto proyectores.
Por: Luisa F. Higuita A.
Estudiante de Ingeniería Industrial

La primera vez que visité Caliwood fue motivada por la invitación que me realizó un amigo. Me convenció diciéndome que aunque no era un lugar en el que se pudiera interactuar mucho con los artefactos, relataba muy bien la historia del cine, sobre todo a nivel nacional, y que valía la pena ir. Nos atendió Don Santiago Cárdenas, administrador del museo y proyectista de cine con gran experiencia. Hicimos el recorrido guiado, luego la audioguía que cuenta poco a poco los tesoros del museo del cine, y finalizamos con la proyección de dos cintas, una 35 mm y otra de 8 mm, una con sonido y otra muda respectivamente.
La segunda vez que fui, me acompañó mi padre. Ésta vez con las puertas del museo cerradas, para entrevistar a Don Hugo Suarez Fiat, director de Caliwood. Realizamos el recorrido una vez más, pero ésta vez fuimos guiados por él. Le pregunté por las vitrinas, ya que éstas son las que evitan la interacción con algunos de los artefactos. Y me dijo que un principio no tenían, pero que cierto día los visitó una amiga de lo ajeno y les robó la cámara más pequeña del mundo. Por suerte a los días alguien les ofreció otra y pudieron completar la colección. A partir de ese instante pusieron vitrinas herméticas, que les evitan el polvo y ayudan a proteger éstas reliquias del cine.
Un poco de la historia…
Caliwood nace por suerte o por coincidencia -me cuenta don Hugo-, en el año 2003 encontré abandonados en un taller de mecánica un par de proyectores de cine de la marca super simplex. Dichos proyectores pertenecían al teatro Asturias, y fueron utilizados previamente en el San Fernando, como herencia del teatro Jorge Isaac. Y por si fuera poco fueron usados por Antonio Burbano (famoso proyeccionista de la época) para proyectar la primera película con sonido en la ciudad.
Don Hugo falló en el intento de almacenarlos en su apartamento, ya que su esposa se opuso puesto que rompían con la comodidad de su sala. Así pues, luego de tenerlos una temporada en el parqueadero se los llevó a su oficina. Los proyectores se veían desde la calle por un gran ventanal, y las personas entraban solicitando verlos. Tiempo después llegó alguien ofreciéndole otros dos proyectores de cine. Luego le regalaron otro de color verde yugoslavo. Y para el 2004 don Hugo ya contaba con 5 proyectores que hicieron historia en Cali.

Hacia Octubre de 2008 se le ocurrió fundar el museo de la cinematografía. Pero sólo en Diciembre de 2008 consigue el local en donde actualmente se encuentran, aunque en ese momento se encontraba en muy mal estado. A tal punto que en Mayo de 2011 terminaron de remodelar el local.
Hoy en día, luego de 4 años y unos pocos meses, el museo alberga cerca de 500 aparatos, en su mayoría funcionales. Casi 100 filmadoras, más de 100 proyectores de cine de uso doméstico, alrededor 150 cámaras fotográficas (entre esas la cámara más grande y la más pequeña del mundo), y cerca de 150 proyectores de cine. Pero eso no es todo, el museo trata de adquirir nuevos artefactos cada que se presenta la oportunidad, siempre y cuando los recursos y el espacio se lo permita.
Miras a Futuro…
Ansían tener un espacio más grande, porque ya se quedaron chicos. Quieren mostrar la colección que tienen almacenada empolvándose. A penas consigan el espacio ideal, que debe ser al menos el doble del actual, desean adornar y complementar toda la colección del museo. La visión es complementar los proyectores con objetos contemporáneos y que rompan con la monotonía que puede causar la temática del cine. El proyector acompañado de las fotos de los teatros en que funcionó, la película con la que se estrenó, y al lado un teléfono de la época, una radiola funcional y así. En ese orden de ideas, el gran sueño de don Hugo es fundar el Museo de la Revolución Industrial, y aquí entre nos, tiene unas fantásticas bases para hacerlo.
Además, sueñan con abrir un teatro con los proyectores del museo, en dónde uno pueda apreciar grandes clásicos en 8 y 35 milímetros. Algo que actualmente es difícil de conseguir, Caliwood quiere volverlo asequible.

¿Vale la pena visitarlo?
Sí. Les hablaré un poco de la reacción de mi padre. Él reconocía buena parte de los aparatos y verlos le trajo infinitos recuerdos, fue feliz tomándole fotos a todo. Preguntaba por esto y por aquello. Comentaba que su hermano tuvo una de esas y que si podía tomarle una foto a un cartel que le llamó la atención.
Don Hugo me contesta que eso lo puede ver en nuestro libro de visitantes, el comentario que más hacen es de que “la colección de Caliwood es alucinante”. Y le creo, porque yo aquel domingo también escribí algo parecido. La verdad es que Caliwood tiene una colección completa e inédita. Y que en éste poco tiempo se ha convertido en un referente académico y turístico, tanto nacional como internacional.



