El Mango en medio del Cañón. Cuando la vida prevalece frente a la ley
El documental titulado El mango en medio del cañón, es una producción donde podemos evidenciar como viven las poblaciones civiles y campesinas el conflicto en nuestro país. Resulta ser una proyección reveladora puesto que para muchos citadinos es fácil opinar acerca del conflicto. Sin embargo, al vivirlo en carne propia como lo hicieron quienes produjeron la cinta y quienes pueblan estas tierras a diario, las experiencias y los comentarios son diferentes al del resto de ciudadanos.
Por: Daniel Zapata Villa
Estudiante de Lic. en Literatura

Nos adentramos en El Mango, corregimiento de Argelia, Cauca, eso queda en el sur de Colombia y estuvimos tres meses dándole rienda suelta al campo de investigación, adentrándonos con las comunidades, mirando cuál era la coyuntura de la situación. Toda esa información mediática que de cierta manera sacaron muchos medios, era muy salida del contexto, porque precisamente llegando allá nos dimos cuenta de que quienes habían incendiado el lugar donde se encontraba la fuerza pública fueron los mismo policías, y ellos le echaron la culpa a la comunidad.
Lo antes fue dicho por Jefferson Montaño Palacio, director del documental en la entrevista concedida a La Palabra, él y su equipo lograron revelar la verdad de la última afirmación gracias a la evidencia encontrada en algunos archivos fílmicos de la comunidad, entre los que se destacaban dos videos realizados por los policías. Pese a lo anterior, la fuerza pública afirmó que habían sido expulsados por la comunidad y los medios repitieron dicha versión.
Cuando Montaño Palacio gestionó los anteriores videos, supo que esta no debería ser solo una nota periodística. Consideró que era necesario darle más profundidad y trasmitir un mensaje al país, en ese instante surge la idea de realizar el documental “El mango en medio del cañón”.
El objetivo del proyecto fue visibilizar a la comunidad para que contara la historia, relatando lo sucedido y en especial, utilizando los hilos conductores los cuales nos guían a través del documental, ver cómo este mismo tiene múltiples motivos por los cuales valorarse.

El Mango es uno de los tantos corregimientos abandonados por el estado, cuyos habitantes y campesinos se han visto obligados a buscar diferentes medios para lograr subsistir, ni siquiera cuentan con agua potable, solo un alcantarillado construido por ellos mismos trece años atrás, además, poseen una escuela con capacidad para cuatrocientos niños, cuando la población cuenta con ochocientos. Debido a estos y otros motivos, los pobladores se han visto obligados a recurrir a las plantaciones ilícitas para asegurar su diario vivir.
Al igual que en otras comunidades de Colombia, en El Mango se encuentran presentes ejércitos insurgentes, por lo cual es catalogado como una zona roja, y al entrar el ejército, las mayores víctimas del conflicto son los ciudadanos, quienes se ven obligados a abandonar sus casas y desplazarse a otros lugares del país. Lo anterior queda en evidencia en las cifras oficiales, las cuales muestran que en cuatrocientas viviendas, dos mil personas han sido desplazadas.
El documental lo estaremos estrenando en la ciudad de Cali, El Mango, Argelia y Popayán, tenemos dos invitaciones para llevarlo a Manizales y Armenia y la intención es, aquí, poderlo estrenar en el Museo la Tertulia en el mes de noviembre.

El rodaje de este documental resultó riesgoso para los mismos productores, como bien es aclarado en la entrevista: Anécdotas hay muchas, una de las cosas es que desde el primer día que nosotros llegamos a la zona nos encontramos con enfrentamientos, habían dado de baja a dos militares y precisamente yo registré eso porque muchas veces hice varias cosas a la vez como cámara y sonido directo… en otra ocasión nos encontrábamos entrevistando a la señora Lucy que es una líder y lleva un proceso interesante con mujeres, estábamos en su casa cuando a eso de las once de la mañana escuchamos la primera ráfaga que no sabíamos de donde venía, a los cinco minutos comenzó a llover tiro y yo me encontraba realizando unas imágenes. Yo no había escuchado los tiros porque estaba al lado de una fuente y por el sonido del agua no los alcanzaba a escuchar, precisamente me estaban pasando por el lado y si no me llaman no me doy cuenta, ahí en el tráiler se ve una escena en la que salgo corriendo con la cámara y es debido a los disparos. Cuando entro en la casa donde habitaba la señora, ahí me doy cuenta de que la guerra es muy densa. Es cagada porque una cosa es vos que te cuenten o ver desde la televisión, pero otra cosa es verse inmerso dentro de la guerra, y al vos verte inmerso en ella, la mirada te cambia y también la forma de pensar. Entonces que te suene un cilindro a menos de tres metros, suena horrible, o que te estalle una granada a menos de un metro y que todo el tiempo los tiros te pasen por aquí y no sepas su procedencia. Es cagada.
Pese al dramático estilo de vida, la comunidad de El mango es unida, ellos han realizado acciones, las cuales se encuentran testimoniadas en el documental, como pavimentar las calles sin necesidad de pedir algún apoyo político o del Estado. De esta misma forma, el acueducto que los surte desde una de las bocas del rio Micay ha sido realizado con su propio esfuerzo.



