Entre la ingeniería y la crónica: Una oda a los trabajadores del hierro
La ingeniería, la buena literatura y la historia forman una simbiosis perfecta en El puente, tanto que en este ornitorrinco de la prosa se encumbra el porqué el maestro Gay Talese es un MacGyver de la crónica.
El puente
Gay Talese
Alfaguara, 2018
206 páginas
Por: Jhonatan Mejía H.A.
Est. Ing. Mecánica

Foto: https://www.megustaleer.com
Así como existe el boom latinoamericano en literatura, en EUA subsiste el boom de los colosos estructurales en la ingeniería: puentes colgantes, rascacielos y hasta túneles. Durante la proliferación de estas infraestructuras, nombres de ilustres ingenieros e inventores han saturado los anaqueles de la historia, fruto de las páginas de prensa, los papers y hasta el boca a boca de los transeúntes, mientras los trabajadores del hierro, boomers u obreros han quedados casi relegados al olvido.
Por si fuera poco, si pasamos revista a la historia ingenieril, son contados los periodistas con vocación en la ingeniería. Y al decirlo pienso en C. Truesdell —Essays in the History of Mechanics— o en H. Petroski —To engineer is human: the role of failure in successful design—; pero el primero fue matemático e historiador, mientras el segundo, ingeniero civil, mas no son periodistas en el sentido pleno del término.
Taleserelataunaoda, en 187 páginasy 10 capítulos, sobre los pormenores históricos al construir la infraestructura, a través de un eje de intertextualidad rico en matices, con hilo conductor alrededor de los constructores —la caída al vacío, los hijos seguidores de sus pasos y las familias—, sin menoscabar a los ingenieros —siendo Othmar Ammann el diseñador del puente—, los otros afectados, las empresas —compañías, sindicatos, etc.— y los vericuetos de la historia en ingeniería civil en Estados Unidos
Afortunadamente uno de los padres del Nuevo Periodismo, Gay Talese, como un MacGyver cronista se adentró con casco y navaja suiza en los entresijos de la ingeniería civil: la construcción emblemática del puente colgante Verrazano Narrows. Coloso más largo de EE. UU., en tanto internacional ocupa el noveno puesto a la fecha, con un tramo central de 1.298 metros entre los distritos de Staten Island y Brooklyn en la ciudad de Nueva York.
Talese relata una oda, en 187 páginas y 10 capítulos, sobre los pormenores históricos al construir la infraestructura, a través de un eje de intertextualidad rico en matices, con hilo conductor alrededor de los constructores —la caída al vacío, los hijos seguidores de sus pasos y las familias—, sin menoscabar a los ingenieros —siendo Othmar Ammann el diseñador del puente—, los otros afectados, las empresas —compañías, sindicatos, etc.— y los vericuetos de la historia en ingeniería civil en Estados Unidos.

Foto: http://laestrella.com.pa
La primera imagen al abrir el libro es la palabra Narrows, una mala conciencia emparentada a Tacoma Narrows. Puente caído estrepitosamente en 1940 bajo la fuerza aerodinámica del viento, por deformación de las fuerzas aeroelásticas estructurales que llegaron a resonancia: flameo. Y a partir de ahí el concepto de fallas aerodinámicas se concibió y difundió como reguero de pólvora hasta instaurarse como signo de alarma en tanto ingeniero o físico profesional como en formación. En el libro de Talese, similar a los de Petroski, se recoge el desastre y las graves consecuencias para el ingeniero o diseñador principal.
El puente, traducción literal del inglés, es la primera edición en español. Pero su escritura e investigación arrancó el 13 de agosto de 1959, justo cuando Gay Talese estaba en sus primeros días como reportero en el New York Times; y salió a la luz cinco años después (1964) bajo el título de The Bridge: The Building of the Verrazano-Narrows Bridge. Aunque la publicación ocurrió varios meses después de la inauguración del puente, los obreros no tuvieron invitación.
Con evidente maestría en este segundo libro, Talese deja patente la gracia escrita e investigativa que le ha caracterizado. Pues, asemejado a MacGyver, navaja suiza en la diestra, desatornilla la historia de la ingeniería y sus conceptos abstrusos para la construcción de infraestructuras colgantes, en beneficio del lector neófito; corta diálogos de las miles de entrevistas efectuadas a los obreros saltimbanquis e ingenieros; destapa y desempolva eventos pasados de los personajes, de la prensa y demás instituciones; lija la trama de la construcción del puente usando analogías del béisbol y, para al final, con la siniestra ensambla esencialmente con la llave inglesa todo su trabajo previo de cinco años
Con evidente maestría en este segundo libro, Talese deja patente la gracia escrita e investigativa que le ha caracterizado. Pues, asemejado a MacGyver, navaja suiza en la diestra, desatornilla la historia de la ingeniería y sus conceptos abstrusos para la construcción de infraestructuras colgantes, en beneficio del lector neófito; corta diálogos de las miles de entrevistas efectuadas a los obreros saltimbanquis e ingenieros; destapa y desempolva eventos pasados de los personajes, de la prensa y demás instituciones; lija la trama de la construcción del puente usando analogías del béisbol y, para al final, con la siniestra ensambla esencialmente con la llave inglesa todo su trabajo previo de cinco años.
El resultado encumbra a Talese, muchos años antes de la fama al relatar los secretos de la Mafia en Honrarás a tu padre, como un cronista de primera línea e interesado en las voces de las personas desamparadas, aquellas tras bambalinas de los hitos históricos: los boomers obreros. La virtud de este ornitorrinco de la prosa es la estructura espiral, la narración en montaña rusa —a ratos sobria, jocosa; en otros, rápida, trágica y de conceptos equilibrados— y el intercalarse con 39 fotografías a blanco y negro —un museo reforzador de la prosa—, posibilitando una lectura ligera y con emoción, como si tuviéramos a un amigo ingeniero que nos cuenta las confidencias tragicómicas del campo al oído.
En suma, crónica e ingeniería pueden entrelazar sus manos. Las ventajas para un ingeniero en ciernes es un abrebocas y guía en la inmensidad de la física, la tecnología y la sociedad que debe estudiar; para un profesional, un recordatorio de que la ingeniería y la sociedad están interrelacionadas y que encogerse de hombros ante las aparentes minucias de la gestión de macroproyectos en ingeniería torna imposible desempeñarnos si no nos orientamos con sentido crítico y rigor integral, repasando la historia, sus grandes casos de estudio. En caso de hacer oídos sordos, las funestas consecuencias pueden apreciarse en el derrumbe actual del puente de Chirajara, resonando el puente está quebrado.



