Adiós al padre de la genética

Emilio Yunis Turbay, el insigne genetista fallecido la semana pasada, sostenía que este es un país fragmentado por la geografía tan bella que tenemos, que no une, sino desune. Todavía hay territorios y cordilleras infranqueables. La geografía fragmenta al país y la sociedad y la historia hicieron una sociedad dividida.
¿Por qué? Porque regionalizó la raza y puso a los negros en una parte, los mulatos en otra, los indígenas en otra, hizo regiones desequilibradas y dentro de ellas a los ciudadanos les dio diferentes categorías: unos de primera, de segunda y de tercera, de acuerdo con el escalafón nacional. Una visión que pone al descubierto los grandes retos que tiene la frágil democracia colombiana que apenas en la constitución de 1991 se reconoció pluriétnica y multiracial.
Este médico sincelejano, aparte de encerrarse días enteros a investigar en su laboratorio del barrio La Soledad de Bogotá, se dedicó a indagar las raíces de los colombianos echando mano de la ciencia genética en sus libros: Por qué somos así y Somos así, textos que se complementan con los trabajos desde la sociología y la antropología realizados por el médico loriqueño Manuel Zapata Olivella, su extensa investigación sobre la configuración socioracial del país, El hombre colombiano. Vale destacar que la más lograda expresión literaria de lo que somos los colombianos la alcanzaron Gabriel García Márquez en Cien años de soledad y Manuel Zapata Olivella en Changó,el gran putas.
Yunis, fundador del Instituto de Genética de la Universidad Nacional, concedió una entrevista para La Palabra en el marco de la Feria del Libro Ulibro 2007 de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, en la cual habló de sus libros sobre las raíces de los colombianos, además de sus conocimienos sobre el ADN, las pruebas de paternidad, la clonación y la genética, ciencia de la cual es su padre no sólo en Colombia sino en Latinoamérica. Su trayectoria de casi seis décadas estuvo marcada por un rigor que le permitió ser el pionero de una disciplina que fue creciendo a la par con su carrera profesional. En ese camino se consolidaron la genética humana y su diversificación en el componente clínico, celular y predictivo, que para Yunis le valió, incluso, ser el pionero en la utilización de las pruebas de ADN como herramienta judicial en la región y en momentos en los que el mundo apenas daba sus primeros pasos en este campo.
Humanista y, por encima de todo, un profesor sin egoísmos que moldeó el conocimiento de varias generaciones de profesionales y escribió, como si se tratara de un genoma, las reglas del conocimiento de la genética en la región. Le sobreviven sus libros, sus posturas retadoras, un sinnúmero de artículos y conceptos y, sobre todo, una herencia crítica y obstinada del saber que perdurará por siempre.



