¿Qué pasa con el agua en Cali? y EMCALI ¿Qué pasa con el agua?
Por: María Del Carmen Álvarez y Melissa Tabares
Estudiantes de Lic. en Historia

Resulta paradójico que en Cali, la ciudad con más posibilidades hídricas del país, sus habitantes sientan hostigada su cotidianidad y sufran por insuficiencia de agua. El mal servicio está basado en el desabastecimiento y la mala calidad del líquido, y es inentendible porque tiene ríos de donde abastecerse: Pance, Lili, Meléndez, Cañaveralejo, Agucatal, Cali y el de mayor caudal, el Cauca, considerado la segunda arteria fluvial más importante del país; el caudal proporciona el 75% del agua que se consume en la ciudad.
EMCALI cuenta con un índice de agua no contabilizada en la ciudad de aproximadamente el 57%, esto significa que si entran 100 litros de agua del río Cauca, 57 litros se están perdiendo y solo 43 litros de verdad son aprovechando por la gente
Preocupadas por tanta denuncia, recurrimos al conocimiento de los expertos en el tema, ellos nos explicaron las causas y efectos de la problemática. El profesor Mario Alejandro Pérez Rincón, economista de la Universidad del Valle, y PhD en Ciencias Ambientales con énfasis en Economía, Ecológica y Gestión Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona, nos comentó: La contaminación inicia desde el norte de Popayán con el vertimiento indiscriminado de aguas residuales al río Cauca, sumándosele la suciedad que traen las afluentes del río Palo y Desbaratado, los cuales presentan un deterioro considerable en la cuenca hidrográfica a causa de deforestación por cultivos ilícitos y agricultura, entonces las fuertes lluvias arrastran con gran cantidad de material, como hojas, piedras , palos y tierra, que desembocan en el río alterando los picos de turbiedad; cuando el agua llega a la planta de tratamiento, no es posible tratarla.
Otro asunto en cuestión es la situación con el Canal Sur, proyecto de canalización de aguas lluvias al cual se conectó el alcantarillado de la zona de Agua Blanca que desemboca en el río Cauca. Sumado con la filtración de lixiviados procedentes del basuro de Navarro, que llegan al Canal Sur y posteriormente al río Cauca.
No obstante, también se presentan problemas a nivel institucional. El profesor Luis Darío Sánchez, ingeniero sanitario y ambiental de la Universidad del Valle, expresa que EMCALI cuenta con un índice de agua no contabilizada en la ciudad de aproximadamente el 57%, esto significa que si entran 100 litros de agua del río Cauca, 57 litros se están perdiendo y solo 43 litros de verdad son aprovechando por la gente. Esto debido a conexiones fraudulentas y daños en algunas tuberías, pero en especial al mal estado del sistema de acueducto. Este acueducto cuenta con más de treinta años de funcionamiento y según reportes de ACODAL (Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental), más del 50% de su estructura ya cumplió su vida útil.

Una de las soluciones presentadas por EMCALI fue la creación de unos reservorios que almacenan agua potable y abastecen a la ciudad de dos a cuatro horas. Si bien, el agua almacenada en estos tanques únicamente sirve para aplacar el inconveniente de corte del servicio cuando se alcanzan los picos más altos de turbiedad, el tiempo que dura la reserva de agua es corto.
Desde el año 2015 se viene gestando un proyecto de búsqueda de nuevas fuentes, que den solución definitiva a la problemática, en agosto de ese mismo año el gerente del acueducto y alcantarillado de Cali, Julián Lora, dijo que esta era una de las propuestas más adelantas. Esta propuesta consistió en hacer un embalse del río Cali, para traer agua desde Salvajina, el financiamiento para los estudios de este proyecto fue de un billón de pesos y fueron aportados por parte del Banco Internacional de Desarrollo.
En febrero de este año el periódico El País publicó una noticia en la cual se manifestó que el proyecto de conducción de agua desde Salvajina hasta Cali, es la gran apuesta de la CVC y las empresas municipales de Cali, el cual tendría un costo entre U$280 millones y U$400 millones de dólares. Del mismo modo, en el mes de marzo se dijo que en el mes de mayo se dará inicio a los estudios finales del proyecto que traería el agua desde la parte baja del embalse de Salvajina.
El proyecto de conducción de agua desde Salvajina hasta Cali, es la gran apuesta de la CVC y las empresas municipales de Cali, el cual tendría un costo entre U$280 millones y U$400 millones de dólares
Frente a este proyecto que es el más presente para dar solución a los constantes cortes de agua de la capital del Valle del Cauca, los profesores del CINARA, Mario Alejandro Pérez y Luis Darío Sánchez, coinciden en que el proyecto resuelve parte del problema de la contaminación, pero les da la espalda a las otras problemáticas que afectan el agua de la ciudad, en especial la alta contaminación del río Cauca. Esta propuesta genera un elevado costo y deja en cuestión ¿qué pasará con la infraestructura de las dos plantas de tratamiento y los reservorios, en los cuales se han invertido elevados montos de dinero en su construcción y mantenimiento?

El señor Mario Alejandro Pérez expresa preocupación por la amenaza de la privatización que se presenta como una alternativa para la inyección de recursos. Además expone que CINARA Univalle ha presentado un proyecto de captación en el lecho del río Cauca, proyecto que requiere de muy bajos costos en comparación a otras propuestas que necesitan de mayor inversión y que no solucionarían los problemas de abastecimiento en su totalidad. La propuesta de filtración en el lecho de río fue rechazada por EMCALI, a pesar de presentarse como una solución que ahorraría enormes costos a la administración y a la ciudadanía, además de tener efectos positivos en la efectividad del abastecimiento del agua.
Luis Darío Sánchez hace énfasis en el problema del Rio Cauca, manifestando: La preocupación para mí, es cómo recuperar el río Cauca. Propongo dos estrategias, recuperar el río Cauca, para que dé seguridad hídrica y sustentabilidad al departamento; la empresa prestadora de servicio trabajaría en el problema de la eficiencia, en el manejo del agua dentro de ese sistema, eso nos daría agua para el futuro.
El proyecto (de Salvajina) resuelve parte del problema de la contaminación, pero les da la espalda a las otras problemáticas que afectan el agua de la ciudad, en especial la alta contaminación del río Cauca
Entonces, con base en eso se va mirando y haciendo procesos de optimización normales dentro de una empresa. Ahí está el Cauca.
¿Para qué traer agua de otra parte? Nosotros estamos en un punto en el cual si nos descuidamos perdemos el río Cauca y si actuamos lo recuperamos.
Respecto a la contaminación de la naturaleza en el Valle del Cauca se realizó un estudio de “ordenamiento territorial y medio ambiente” de la abogada ambientalista Cecilia Orozco Cañas, quien expresa que existe una normatividad muy completa de protección de límites de vertimiento, reforestación de microcuencas, para la protección del ambiente en general; pero las leyes no se aplican. A esta situación se adiciona la intromisión de gremios económicos en la política regional, situación que condiciona a los encargados de hacer valer la legislación ambiental, otorgándole primacía a las oportunidades que favorezcan la economía.
Según el estudio de “ordenamiento territorial y medio ambiente” el problema del río Cauca no se da por que existan empresas, sino por el hecho de que la economía le dé prioridad a beneficios monetarios, sin tener en cuenta el impacto negativo que estas actividades industriales tienen sobre el medioambiente.
CINARA Univalle ha presentado un proyecto de captación en el lecho del río Cauca, proyecto que requiere de muy bajos costos en comparación a otras propuestas que necesitan de mayor inversión y que no solucionarían los problemas de abastecimiento en su totalidad
Cecilia Orosco C. señala que hay suficientes estudios y propuestas para solucionar estas situaciones, pero falta más voluntad política que recursos. Además manifiesta que hay un importante potencial normativo y empresarial que puede impactar de manera positiva el medio ambiente.



