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¿Qué es lo que viene después del paro cívico de Buenaventura?

Luego de un paro cívico de 22 días sin precedentes en la historia de Buenaventura, los líderes de los distintos sectores sociales que lo integraron siguen trabajando para que lo acordado con el gobierno nacional se cumpla. A continuación sus impresiones de lo que viene después del paro y las perspectivas de ciudad que arrojan los acuerdos de cara al futuro.

Por: Daniel Zapata Villa
Licenciado en Literatura

Reunión del Comité de Paro Cívico de Buenaventura, julio 15 de 2017 - Fotos: Oscar Hembert Moreno Leyva
Reunión del Comité de Paro Cívico de Buenaventura, julio 15 de 2017
Fotos: Oscar Hembert Moreno Leyva

La Palabra acompañó el pasado 15 de julio a los líderes del paro cívico de Buenaventura en una reunión de trabajo con miras a lo que se viene con la implementación del acuerdo que le dio fin a 22 días de movilización del pueblo bonaverense. El senador Alexander López, garante de los acuerdos entre el comité del paro cívico y el gobierno nacional, y promotores del paro como el padre Jhon Reina, la profesora Isabel Olaya Cuero (Representante del SUTEV), y Miller Mejía (Presidente de la Asociación de Cabildos Indígenas), nos dieron sus impresiones en cuanto a lo que se viene después del paro y las perspectivas que deja lo acordado con el gobierno nacional.

El senador Alexander López señaló el carácter histórico de la manifestación y fue tajante en la necesidad de construir una ciudad para los bonaverenses. “En Colombia no se había construido un movimiento social como el que hoy se ve. Hemos tenido experiencias muy fuertes e importantes como la del movimiento indígena y la del movimiento campesino, pero de la población afro podría decirse que este es el proceso de unidad y de fortaleza social más fuerte que se haya visto. En 50 años de olvido por parte del Estado, se logra un acuerdo muy importante que puede resolver integralmente los problemas que se viven en ese territorio, y esta es la parte más compleja de toda esta experiencia, pues tiene mucho contenido y compromiso por parte del gobierno nacional, quien históricamente, por tratar de desmontar los movimientos sociales, firma acuerdos y luego no los cumple. En el caso de Buenaventura es diferente. Aquí no fueron sectores aislados los que salieron a protestar; fueron los 450 mil habitantes que dijeron no más olvido, no más discriminación, no más racismo, y fueron los que se pusieron al frente del movimiento y derrotaron al gobierno nacional y al modelo económico. Este gobierno y los que vengan tienen que cumplir los acuerdos porque la población está políticamente convencida de que debe implementarse lo más pronto posible. Garantizar el agua las 24 horas, construir una red pública de salud permanente y con buena atención, mejorar la cobertura y la calidad de la educación en un 100%, y un plan de desarrollo, es construir una nueva Buenaventura que le de bienestar a la población”.

Padre Jhon Reina y el senador Alexander López
Padre Jhon Reina y el senador Alexander López

En cuanto a sus perspectivas de la construcción de una nueva Buenaventura, afirmó que hay que empezar desde cero. “Un territorio que no tenga hospital público, que no tenga acceso a la salud, escuelas, agua potable, es cualquier cosa menos una ciudad. La teoría que yo tengo es que hay que hacer una ciudad. El nombre está, los ciudadanos están; lo que falta es hacerle una ciudad a esos ciudadanos y a ese nombre, y esto es parte de lo que se acordó con el gobierno. En estos 20 años de privatización del puerto se han invertido más de 22 billones en recursos para que Buenaventura como puerto se desarrolle, y hoy es el sexto más importante en Latinoamerica. Así que si pudieron hacer uno de los mejores puertos del mundo, les va tocar hacer una de las mejores ciudades del mundo. La peor tragedia de Buenaventura es tener ese puerto y esas condiciones geoestratégicas , y ahora lo que ha entendido la gente es que esta gran ventaja tiene que verse reflejada en bienestar social, y esto es justamente lo que se está exigiendo: un bienestar social que permita vivir con dignidad y beneficiarse de esa gran rentabilidad que se le da a los grandes poderes económicos de este país, que son los únicos beneficiados de Buenaventura, que reciban parte de esas ganancias que produce el puerto y que no le llega a la población. Hay que avanzar en la construcción de esa ciudad, y es por esto que este paro y los acuerdos se convierten en uno de los hechos sociales más importantes de los últimos 30 años en Colombia”.

Hay que hacer una ciudad. El nombre está, los ciudadanos están; lo que falta es hacerle una ciudad a esos ciudadanos y a ese nombre, y esto es parte de lo que se acordó con el gobierno. En estos 20 años de privatización del puerto se han invertido más de 22 billones en recursos para que Buenaventura como puerto se desarrolle, y hoy es el sexto más importante en Latinoamérica. Así que si pudieron hacer uno de los mejores puertos del mundo, les va tocar hacer una de las mejores ciudades del mundo

Otro de los promotores es el padre Jhon Reina, líder espiritual de la Parroquia de San José Obrero en el barrio La Independencia de Buenaventura, y quien ha estado ligado a esta ciudad desde siempre. Reina afirma que el reto que se viene es el de trabajar en la ley del fondo patrimonial y seguir trabajando con las comunidades para que todo este movimiento no sea flor de un solo día. “Hay unas agendas bastante grandes y complicadas que hay que cumplir. La primera que tenemos es con el gobierno nacional y los parlamentarios en lo que tiene que ver directamente con la ley del fondo patrimonial, que es el corazón de todo este proceso y los acuerdos. Si esa ley no queda bien establecida, los acuerdos pueden llegar a un punto de incumplimiento. Este es uno de los grandes retos que tenemos a nivel nacional con el gobierno. El otro reto es con las comunidades, pues tenemos que sensibilizar a nuestra comunidad, estar siempre en contacto con ella, mostrarles los acuerdos y los cumplimientos a los que se llegó con el gobierno nacional para que siga expectante y no se enfríe. Un tercer elemento es el trabajo de las mesas, pues si bien se hicieron unos acuerdos, estos no contemplan el total de las mesas y el desarrollo de ese plan”.

Somos el primer pueblo colombiano en atreverse a hacer esto, lo cual es muy satisfactorio para nosotros. No podemos bajar la guardia. Hoy más que nunca debemos estar unidos, pues lo que se viene es más grande: hacer cumplir esos acuerdos. No queremos pañitos de agua tibia. Queremos cambios estructurales

En cuanto a las perspectivas a futuro, el padre afirma: “Una de las cosas que vemos hacia el futuro y que no podemos pensar, es que un paro de esta magnitud y categoría sirva únicamente para unas obras desarticuladas. Esto tiene que responder a una realidad de cambio social, y si esto se da, debe haber un cambio de estructura económica, política, y de institucionalidad. Debe haber muchos cambios y esto nos exigirá tener más cuidado a la hora de la implementación de todos estos acuerdos”.

Isabel Olaya Cuero, profesora, dirigente departamental del SUTEV Buenaventura.
Isabel Olaya Cuero, profesora, dirigente departamental del SUTEV Buenaventura.

Todos están de acuerdo en que hay que empezar a construir las bases de una nueva Buenaventura que no sea solamente un puerto. Esta es la parte más complicada del asunto. La mirada que tiene el gobierno y los empresarios de Buenaventura, quienes la ven solo como una zona de enclave, de tránsito de mercancías, de extracción de recursos naturales, debe ser superada o la crisis va a mantenerse. El paro cívico fue un paso importante hacia eso, pues se puso en crisis el modelo. Una de las consignas es que el puerto no debe pasar por encima de la gente, tal como sucede hoy. Esa es la discusión. Lo que les interesa es que las ganancias que arroje el puerto no vayan en detrimento de la calidad de vida de la gente.

Isabel Olaya Cuero, profesora y dirigente departamental del SUTEV de Buenaventura, reafirma lo anterior: “Estamos preparándonos para darle cumplimiento a lo acordado con el gobierno nacional. Fue una lucha muy dura, pero gratificante, ya que pudimos unir al pueblo de Buenaventura por una causa fundamental y pilar para el desarrollo de nuestros habitantes. Lo que sigue ahora es que el gobierno nos cumpla. Vamos a estar a la expectativa, buscando estrategias para que esos cumplimientos se den. El SUTEV fue una gran fuerza para que el paro saliera avante. Sabemos que es difícil por el talante neoliberal y arrogante de este gobierno, que siempre ha legislado a espaldas del pueblo. Estamos trabajando en un nuevo modelo económico para la ciudad, la región y el país. Somos el primer pueblo colombiano en atreverse a hacer esto, lo cual es muy satisfactorio para nosotros. No podemos bajar la guardia. Hoy más que nunca debemos estar unidos, pues lo que se viene es más grande: hacer cumplir esos acuerdos. No queremos pañitos de agua tibia. Queremos cambios estructurales”.

Miller Mejía, presidente de la Asociación de Cabildos Indígenas
Miller Mejía, presidente de la Asociación de Cabildos Indígenas

Los indígenas también tienen representación en la mesa de trabajo por la nueva Buenaventura. Miller Mejía, presidente de la Asociación de Cabildos Indígenas, rescata el olvido en que tiene el Estado a las zonas rurales: “En estos momentos estamos reorientando la dinámica del proceso de todos los ejes temáticos. Lo que buscamos en que se promuevan cambios estructurales, sociales, económicos y culturales en Buenaventura. Por primera vez el pueblo va a ejercer la gobernanza y la formulación de un plan de desarrollo desde la mirada de los pueblos rurales y urbanos, y digo rural porque en Colombia esta zona ha sido olvidada por el Estado, y por ello es necesario que se tenga en cuenta en la implementación de los acuerdos. El paro está suspendido, pero en la medida en que el gobierno no cumpla lo acordado, la manifestación se reactivaría”.

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