Crítica

Pobres criaturas: una película que rompe todos los esquemas

Ver la nueva película del director griego Yorgos Lanthimos es como estar metido en un cuadro de Salvador Dalí. Absurda, no parece tener un principio o un fin, carece de lógica y, sin embargo, atrapa. Su fotografía, música, vestuario, la mezcla de estéticas, su simbolismo y referencias a otras películas, pero, especialmente, las impecables actuaciones de sus protagonistas, hacen de esta la sorpresa de la temporada.

Por: Jessica Hurtado Carvajal
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Título: Pobres criaturas (Poor Things)
Dirección: Yorgos Lanthimos
Año: 2023
Duración: 141 minutos

Foto: Searchlight Pictures.
Foto: Searchlight Pictures.

Algo maravilloso que tiene el cine es la capacidad de hacer vivir a cada espectador una experiencia diferente, dependiendo del momento de la vida en el que se encuentre, como si de un caleidoscopio se tratara. En el caso de esta película Pobres criaturas no podría ser más cierto. Algunos ven en ella una obra de arte y creen que se convertirá en una película de culto. Otros la toman como una reivindicación feminista de la industria; algunos no buscan los simbolismos, pero disfrutan con la historia.

Debe ser por eso que las palabras que más he escuchado en las últimas semanas sobre este filme son: “Es raro, pero tienes que verlo”. Y es que, tal como nos tiene acostumbrados su director en sus anteriores creaciones, esta obra dista mucho de lo tradicional. Enmarcada en un decorado victoriano, pero con alusiones a la tecnología futurista, nos presenta una amalgama de situaciones que van desde lo grotesco hasta lo dramático, pasando por el humor y la crítica.

El guion de Tony McNamara está basado en el libro homónimo de Alasdair Gray. Una novela fantástica llena de comedia y sexo que no llega a caer en la frivolidad, porque hace reflexiones acerca de la identidad, el límite ético en la ciencia, la sexualidad y el trabajo sexual. Ha sido ganadora de cinco premios Bafta y cuenta con once nominaciones al Oscar, incluyendo mejor película y mejor dirección.

La historia se centra en la vida de una mujer llamada Bella Baxter, interpretada de forma magistral por Emma Stone, quien vive con un científico y profesor universitario. Este hombre, que hace el papel de padre, Dios creador y víctima de la ciencia al mismo tiempo, es el doctor Godwin Baxter (Willem Dafoe). Bella es un experimento en sí misma y, en ese sentido, se caracteriza por su curiosidad y deseo de conocer el mundo.

… esta obra dista mucho de lo tradicional. Enmarcada en un decorado victoriano, pero con alusiones a la tecnología futurista, nos presenta una amalgama de situaciones que van desde lo grotesco hasta lo dramático, pasando por el humor y la crítica.

Este deseo es muchas veces reprimido durante la película, ya sea en nombre de la ciencia, la moral, las convenciones sociales o hasta el amor. Este último, sin embargo, alejado de lo que comúnmente interpretamos como amor romántico, ya que aparece personificado en el joven asistente del doctor, Max McCandles (Ramy Youssef), encargado de anotar los avances de Bella, como el joven decente, apropiado para casarse y formar una familia. Un hombre tolerante, entregado, trabajador. Y, por otro lado, en el abogado, Duncan Wedderburn (Mark Alan Ruffalo), como aquel que la ayuda a escapar de su destino, convirtiéndose, de esta manera, en lo deseado, lo prohibido.

Yorgos Lanthimos (1973), director de cine griego. Foto: imd.com
Yorgos Lanthimos (1973), director de cine griego.
Foto: imd.com

Un aspecto de vital importancia son los detalles de edición de la obra. Al principio, mientras se muestra el contexto de los personajes, vemos todo en blanco y negro y, a medida que Bella aprende y experimenta con el mundo, los colores llegan a la pantalla. De la misma forma, el vestuario fue cuidadosamente escogido para simbolizar la maduración de la protagonista. Cuando Bella tiene un comportamiento infantil, los vestidos son holgados, con una paleta de colores pasteles que hacen referencia a lo onírico y los cuentos de hadas; cuando se convierte en adulta, empieza a utilizar ropa ajustada. El cabello, suelto y largo, tan distinto a lo adecuado para la época, se convierte en una alegoría de su facultad para romper las normas de la sociedad y vivir en las propias, se transforma en una forma de reivindicación de la libertad.

En varios momentos, la cámara toma planos angulares y con ojo de pez que desconciertan al espectador y lo alejan de lo real. Este recurso es, además, una forma de mostrar la interpretación del mundo a través de las experiencias y emociones de Bella. Pero este no es el único personaje que aprende, ya que es una de las pocas películas en la que todos los personajes, de una forma u otra, evolucionan. Los hombres lo hacen a través de la exploración de su propia masculinidad, en muchos sentidos tóxica, lo que les hace replantearse el papel que juegan en la vida de Bella.

La historia se centra en la vida de una mujer llamada Bella Baxter, quien vive con un científico y profesor universitario. Este hombre, que hace el papel de padre, Dios creador y víctima de la ciencia al mismo tiempo, es el doctor Godwin Baxter. Bella es un experimento en sí misma y, en ese sentido, se caracteriza por su curiosidad y deseo de conocer el mundo.

Solo resta decir que, aunque fue importante para la evolución del personaje de Bella, me pareció un lugar común recurrir al arquetipo en el que un personaje negro aparece únicamente para impartir sabiduría al protagonista blanco, tal como ya ha sucedido en películas como Milagros inesperados (1999) y Todopoderoso (2003).

Por último, es importante anotar que la obra bebe de diversas referencias, desde el Frankenstein de Mary Shelley, hasta llegar a Alicia en el país de las maravillas. Hace uso del humor absurdo para presentar una crítica al sistema capitalista, responsable de generar la desigualdad que Bella presencia en Alejandría. También, trata temas tabúes como el despertar sexual en la mujer y la prostitución voluntaria, así como la forma en que a lo largo de la historia se ha intentado frenar el derecho de la mujer a disfrutar libremente de su sexualidad. La religión, las restricciones sociales, la institución del matrimonio y las intervenciones quirúrgicas, que tantas veces han sido el medio para la represión de la mujer, son cuestionadas constantemente. Realizar esta crítica, sin llegar a lo panfletario, es quizá su mayor acierto.

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