Memorias Guerrilleras. Una película hecha desde el conflicto
El 2 de octubre se estrenó la primera película producida casi enteramente por excombatientes de las FARC. Hablamos con dos firmantes del acuerdo de paz, quienes nos dieron sus impresiones de la producción y las expectativas que tienen frente al primer filme que se realizó enteramente en un Espacio Territorial de Capacitación y de Reincorporación (ETCR).
Por Oscar Hemberth Moreno Leyva
Historiador, Univalle

Hacer una película no es fácil. Aún más difícil hacerla con las dificultades técnicas de una zona como La Elvira (Cauca), en medio del proceso de paz entre el Gobierno colombiano y una de las guerrillas mas antiguas del continente. Fueron cinco historias paralelas que se recrearon a manera ficcional, resultado de un taller de comunicaciones que convocó a mas de 60 guerrilleros en su momento.
Diana, una de las protagonistas, nos cuenta cómo fue el trabajo cinematográfico: “Fue una experiencia muy bonita. Nunca me imaginé poder participar en una película. Y saber que hoy mucha gente está interesada en verla es gratificante. El guion fue uno de los más emocionantes para mí. Fue un mes de preparación, en escritura, montaje y la realización, bajo la lluvia, de noche o muy madrugados”.
Boris, uno de los extras y encargado de la parte grafica de la película, nos cuenta su historia: “Siempre soñé hacer una película desde que estaba en el campamento de Alfonso Cano. Estando con él, estuvimos mucho tiempo aislados por materia de seguridad. Éramos solo nosotros como guardia central con Cano. Para entretenernos nos contábamos historias de nuestras regiones y tradiciones. ‘Échese un cuento’, decíamos para pasar las noches, y casi siempre veíamos, en medio de la selva con un proyector pequeño y una sábana, alguna de las películas que Alfonso Cano conseguía, ya que a él le gustaba el cine. Tenía canecas de cientos de casetes con cine de otras realidades, de otros países, nada que ver con Hollywood, mucho cine francés, italiano o de luchas de resistencia o videos filmados por nosotros. Yo no sé de dónde sacaba películas nuevas, pero las veíamos casi todos los días con algún tema, como la visión de los rusos frente a la Segunda Guerra Mundial, Estrella Roja, por ejemplo, y otras sobre palestina o documentales latinoamericanos. Yo pasé un año limpiando y digitalizando cintas para recuperar ese material, y claro, terminaba soñando con esos personajes, y de cómo sería hacer una película sobre nosotros, nadie hasta este momento lo había hecho desde nuestra visión, nuestra realidad”.
Diana, quien había entrado a la guerrilla a los 15 años de edad, hoy como firmante del acuerdo de paz, tiene una heladería junto con su pareja. Estuvo entrenando en la ETCR con una gran actriz, Reina Sánchez. Durante el taller de comunicaciones aprendió no solo a actuar, estudiando todos los días el guion y cómo presentar su personaje, además aprendía el uso de cámaras y de escritura. Para Diana la película tiene el objetivo de recrear y mostrarle al público cómo ellos se ven a sí mismos y el país donde viven.
“Fue un mes de entrenamiento y ensayos. Durante muchas horas de la mañana y de la tarde, Reina nos enseñaba cómo reaccionar ante cada dialogo, a la vez que teníamos que organizar nuestras tareas de la ETCR y responder con lo de la película. Pienso que, si es algo que verán a nivel nacional, podemos mostrar cómo llegamos a la guerrilla, contar nuestra realidad, la otra cara de la moneda y no lo que algunos medios de información han querido mostrar de nosotros. De todas las historias que escribieron los guerrilleros se eligieron cinco que mostraban ese aspecto desconocido de nosotros. Para mí lo más valioso de la película es haber participado como actriz, pero con la película y la firma del acuerdo de paz vino un NO en el plebiscito y eso me dio miedo, tristeza y otros sentimientos porque no entendía por qué la gente votó por el NO”, comenta Diana.
Boris también cuenta cómo fue el proceso personal frente a lo audiovisual: “Las películas o videos que empecé a hacer para explicar cuestiones propias del conflicto en medio de la montaña, me dieron las bases para lo que presentamos en Memorias guerrilleras. Mis videos eran en 3D. Eran clases que iban a funcionar mejor que llevar a un profesor a cada una de las zonas. En ese sentido el video tiene mejor recordación. Hacer los videos no fue fácil, ya que no podía ver tutoriales en YouTube como ahora lo hago, sino que pedía la información para realizarlos, lo cual podía demorar meses en llegar al campamento. Luego, esos videos educativos iban a todos los frentes para educar a la guerrillerada. Las películas para mí son un documento para el futuro, de cómo nos vemos y de cómo nos veremos en el tiempo”.

Foto: https://indyon.tv/home
¿Qué buscaban ustedes con haber hecho esta película?
“Justo cuando el partido se lanzaba en la Plaza de Bolívar, nosotros estábamos terminando la película en la ETCR. Preferimos hacer algo que puede trascender en el tiempo. Hacer un filme de ficción era mejor que un documental, ya que muchos vienen haciendo ese tipo de documentos. Uno de ficción con historias de amor, conflicto, de los miedos y preguntas que teníamos como guerrilleros. Vimos en el guion y en la cámara una posibilidad de contar nuestras historias. Pero, así como conocimos buenos actores o guionistas, otros soñábamos con tener un proyecto de comunicaciones alternativo, algo que se perdió desde Bogotá, la gente no podía esperar, los días y los meses te obligan a buscar lo propio, una casa, comida o trabajo. Por ello creo que la película tiene un valor histórico no solo porque refleja los miedos y expectativas de cada uno de nosotros, sino que además vemos la realidad de la reincorporación; unos se fueron, otros están en el partido, otros no quieren saber nada, otros han sido asesinados, como David Marín, al cual homenajeamos llamando al colectivo con su nombre. David fue protagonista, hizo parte de la dirección de arte y fotografía de la película”.
¿Qué representa el arte del afiche?
“La vida no es perfecta, está llena de errores. Los colores, la imagen, el papel. Son realidades humanas con baches que tienen resultados aleatorios, que no es igual hacerlo digitalmente, de manera fría y repetitiva, una copia idéntica una a otra. Hacer el afiche a mano, artesanalmente, en el taller de LA LINTERNA en Cali, con una maquina antigua de 1800, le da un matiz diferente al arte del afiche y de la historia misma”.
¿Por qué presentar una película en plataforma y no en cines de manera convencional?
“Primero, porque la pandemia cambió muchas cosas. Replanteó la idea de ver cine. Lo otro es el público que consume este tipo de cine, pues por los canales convencionales no tendría el impacto que esperamos, lo que sí nos puede dar vía streaming. Decidimos montar una plataforma propia con Indyon, quienes nos ayudaron para tener el subdominio de la película ya que hoy en día no es tan ajeno ver por internet una película. Queremos que llegue a diferentes públicos de diferentes ciudades por fuera de los círculos comerciales, democratizar el cine. Esperamos, claro, presentar en algún momento en diferentes salas pequeñas como La Tertulia o la Cinemateca Distrital”.
¿Cuáles premios han obtenido hasta el momento?
“En el año 2018 ganamos postproducción del Bogotá Audiovisual Market (BAM), y en el 2019 ganamos también en postproducción con El Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC), lo cual nos permitió terminar la película, y claro, con ayuda de muchas otras personas que no solo le apuestan a un trabajo audiovisual diferente sino por creer en la paz”.
¿Por qué se estrenó el 2 de octubre?
“A las 5:20 pm del 2 de octubre de 2016 nos dijeron NO; a las 5:20 pm del 2 de octubre de 2021 seguimos diciendo SÍ a la paz. Después de ver los resultados del plebiscito, el ánimo había sido afectado porque pensamos que los resultados iban a ser diferentes. ¿Cómo podían pensar que teníamos que volver a la selva, a la guerra? ¿Por qué le dijeron NO a la paz? La campaña del NO fue muy eficaz porque fue en las ciudades donde no existe el conflicto que se vive en el campo. La ciudad nunca ha tenido una relación con el conflicto, solo ahora en medio del Paro Nacional, las ciudades vivieron a pequeña escala lo que los campesinos viven a diario. Esas dos Colombia no se hablan, no se escuchan”.
Sinopsis: En agosto del 2017, en la Zona Veredal de Transición y Normalización Carlos Patiño, en La Elvira (Cauca), Colombia, un grupo de 50 guerrilleros y guerrilleras en proceso de dejación de armas escribieron, actuaron, produjeron y realizaron sus propias historias. El resultado es este largometraje, compuesto por 5 historias paralelas, que narran las vivencias de los y las combatientes en la guerra, sus temores y conflictos en el proceso de transición a una vida sin armas. Esta película es una visión del conflicto, contada por quienes lo sufrieron en carne propia. Nunca antes, la guerra en Colombia había sido narrada de tal manera.

Foto: https://indyon.tv/home



