Reportaje

Maletín de Relatos Pacíficos. Un abrazo entre la academia y los territorios

Una multitud deseosa de cultura recorría el ámbito de la Feria del Libro de Bogotá (FILBO); se paseaba entre carátulas ilustradas de personajes de cuentos fantásticos; pisaba los charcos, testigos de la última lluvia, entre ventas de comida y notas sueltas de una melodía que la cobijaba. Eran las 4:00 p.m. del 6 de mayo. Nuestros familiares, junto a los interesados y curiosos llenaban las sillas del Salón E de Ecopetrol. Ahí, y con unos minutos de retraso, se llevaría a cabo la presentación del Maletín de Relatos Pacíficos, un abrazo entre la academia y los territorios.

Por: Juan Sebastián Mina
Estudiante de Lic. en Literatura

Presentación del Maletín Relatos Pacíficos en la FILBO 2017 - Foto: Fondo Acción.
Presentación del Maletín Relatos Pacíficos en la FILBO 2017 – Foto: Fondo Acción.

Algunos desdeñosos se refieren al Pacífico como una abstracción lejana y ajena. Existe una caprichosa tradición que lo etiqueta como un territorio huérfano; exótico porque es una de las regiones de mayor biodiversidad y pluviosidad del planeta, y único a pesar de estar fecundo en guerras y sangre. Sin embargo, los 23 narradores que ocupábamos las primeras filas del recinto, con el Maletín en nuestras manos y ávidos por conversar, dábamos testimonio del carácter imperativo de reconstruir este inventario del territorio.

El Maletín es el resultado del Diplomado Pacífico en escritura creativa desarrollado en los cuatro departamentos del Pacífico colombiano entre Septiembre y Diciembre de 2016. Fueron meses en que, al vaivén de las mareas y el susurro del río, bajo los yarumos escuchando el repicar de la marimba y con el gusto canicular del viche en la garganta, recorrimos los territorios como ejercicio pedagógico y ancestral, como lo hizo Zapata Olivella antes de la creación de su Changó, para alimentar y justificar las tramas de nuestros relatos. Asimismo, teníamos la misión de reconstruir los territorios a partir de la Literatura, esa “acta conjetural”, como la cataloga Juan Cárdenas, uno de los talleristas que nos acompañó durante nuestros recorridos. El otro fue Juan Álvarez, quien insistió siempre en la idea del relato como mecanismo de construcción de Memoria.

Nuestros territorios pasaron de estar en emergencia a casi desaparecer bajo la peor muerte: el olvido y la indiferencia. Por eso, el proyecto se enmarcó dentro de la estrategia Nacional REDD+, que busca mitigar los impactos del cambio climático y generar oportunidades económicas asociadas al manejo sostenible del bosque.

¿Por qué los bosques? Porque son el pulmón del mundo, y solo este año desaparecieron 124 mil hectáreas y el ecosistema que en ellas subsistía. Además, el Pacífico es un espacio narrativo. Todo territorio es un texto, y cada relato de este Maletín da cuenta de ello. Cada sonrisa, cada palabra, cada gesto tatuado en las páginas, busca modificar los principios de representatividad de una zona, de una etnia, de un ser que ha sido marcado con la carimba del olvido; el silencio reina en la voz de la comunidad.

Estos relatos son un acto de justicia ancestral, poética y ambiental; han creado una complicidad entre narradores de las comunidades del Pacífico (estos 23 son representantes de ellas), el Gobierno Nacional por medio del Ministerio de Ambiente, y entidades como Fondo Acción, con Elizabeth Valenzuela y su amplia sonrisa, junto al Instituto Caro y Cuervo. Esta alianza supo meterle el agua al coco. Y el público, que media hora después no cabía en la sala, entendió esto cuando uno de los narradores que representaba al grupo en el conversatorio dijo que este era un abrazo entre la academia y los territorios. Todos celebraron esta genialidad. Yo también la celebro y la replico.

Estos cuadernillos con texturas de lenguaje muy distintas, son la extensión de una tradición que viene del negro que se apropió del idioma y lo enriqueció con su vasta oralidad, convirtiéndolo en su herramienta para sostener la historia y la Memoria. El Maletín es un dispositivo de la Memoria. Dispositivo que busca iluminar sobre la relaciòn del hombre del Pacífico con su territorio, a través de la ancestralidad que es la ruta para conocerlo, respetarlo y valorarlo.

El Maletín lo componen manifiestos necesarios, acercamientos a la literatura infantil, trazos periodísticos y el culmen de la poesía oral negra: las décimas. El decimero, como nosotros, haciendo las veces de juglar, recorre el territorio con la palabra. Todo está hecho de palabras. Y las utilizamos para contar lo que somos, lo que es el Ser Negro en Cali, la capital del Pacífico, lo que es ser negro en Colombia, una nación plurietnica y multicultural, lo que es ser negro en este territorio lleno de racismo, corrupción e indiferencia.

El Maletín de Relatos Pacífico será distribuido por las Bibliotecas Públicas del país, como apuesta ciega para revitalizar la cultura del libro, a través de un material estéticamente impecable (obra ésta de Editorial Machete, encargados del diseño).

En el Pacífico no se ha perdido la vida, al contrario, la recuperamos con las manos de las concheras; con el cuidado del manglar bañado por el sol; con los ritos funerales amenizados con alabaos y trago curao; con las azoteas de cultivos auto sostenibles; con la palabra oral y escrita, sentida y evocada; con el machete y las botas puestas; con la filosofía Ubuntu que galopa por nuestras venas y grita: soy porque somos. ¡Carajo!

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