Homenaje

Jorge Isaacs. La lucha y la educación

Jorge Isaacs fue un hombre complejo y demostrarlo ha sido la tarea de María Teresa Cristina, profesora e investigadora, quién junto a la Universidad Externado y la Universidad del Valle, ha recopilado su obra completa; en una labor descomunal que nos lleva desde la poesía, pasando por la novela hasta las instrucciones públicas, María Teresa logra abordar todas las facetas de Isaacs. En la conmemoración de los 150 años de la publicación de María, La Palabra quiso ser participe y dar un esbozo de estas múltiples labores, con el afán de entender, y acaso develar, los secretos que guarda el laberinto que es su obra.

Por: Jorge Sánchez Fernández
Estudiante de Lic. En Literatura

Jorge Isaacs - Foto: http://zonaliteratura.com
Jorge Isaacs – Foto: http://zonaliteratura.com

Aunque Isaacs nunca fue docente, ni teorizó sobre la educación, su mayor aporte reside en defender, frente al radicalismo conservador y el clero imperante, la necesidad de todo hombre, mujer y niño por una educación profunda, brindada por el gobierno y alejada de la Iglesia. Esta defensa la consolidó en los cargos públicos que ejerció, los cuales le permitieron ser veedor de todas las reformas educacionales impuestas, además de estar pendiente de su cumplimiento y buena implementación.

Su interés por la educación no nació de la nada. Mientras fungía de cónsul en Chile, Isaacs conoció el sistema educacional argentino, este dejó una huella muy profunda en él, tanto que al volver a Colombia lucharía por una instrucción pública de calidad, viendo los beneficios que en Argentina esta había traído, y consciente de que sólo de esa manera se conseguiría un estado verdaderamente democrático, donde todos sus habitantes pudieran educarse y cuestionar a partir de sus propias reflexiones.

Por aquel entonces los gobiernos republicanos tuvieron plena conciencia de ampliar la educación, para que de este modo dejara de ser monopolio de una minoría y gobernada por el clero. Sin embargo, entendieron a tiempo que era importante poner manos a la obra y dedicarse de lleno a la reforma de la educación superior. Con este fin, y después de que el radicalismo consiguió llegar al poder, contando con hombres ilustrados en todo lo referente a la docencia, comenzaron a reorganizar y reformular nuevas perspectivas de educación; así nace la Universidad Nacional en 1867. Con esto se busca completar el sistema de Estado docente a nivel de la enseñanza primaria, con el afán de ampliar su cobertura, modernizar sus contenidos y sus métodos de enseñanzas.

Después de regresar de Chile en 1873, y atribulado por problemas económicos, Isaacs deja de un lado las letras y se refugia en la agricultura. En 1874 decide dedicarse de lleno a la Instrucción Pública Primaria del Estado, desempeñando primeramente el cargo de inspector municipal de Palmira y luego, por poco tiempo, el de delegado municipal de Cali y Superintendente General de Instrucción Pública del Estado.

En ese mismo año no pierde tiempo para poner en marcha, como director de Instrucción pública del Estado, la idea de fundar escuelas nocturnas destinadas a personas de escasos recursos. Este fue un tiempo de cambios y reformas en cuanto lo educacional. La ley 48 de 1875 hace la instrucción primaria un ramo “absolutamente independiente” de la secundaria.

Portada del libro Obras Completas Jorge Isaacs Vol. VII: Instrucción Pública, editado por María Teresa Cristina - Foto: http://publicaciones. uexternado.edu.co/
Portada del libro Obras Completas Jorge Isaacs Vol. VII: Instrucción Pública, editado por María Teresa Cristina – Foto: http://publicaciones. uexternado.edu.co/

El plan de Isaacs, siendo inspector de Palmira, fue mucho más allá de fundar unas cuantas escuelas nocturnas. Su propuesta consistió en establecer, en el municipio donde desempeñaba su cargo, el cual en ese momento era el centro económico de mayor empujo del Cauca, escuelas nocturnas que funcionaran tres veces por semana, alternando con la enseñanza diurna.

Isaacs consigue que la Subdirección de Instrucción Pública del Municipio apruebe varias de sus propuestas. Esto es de gran importancia ya que logra fundar la biblioteca del Colegio Santa Librada de Cali. De igual manera propone crear un fondo que proporcione recursos para financiar la fundación y dotación de una escuela de artes y oficios anexa al colegio Santa Librada.

Los conservadores no vieron con buenos ojos el regreso de Isaacs a Cali, los cuales nunca le perdonaron cambiar de partido político. Al circular la noticia de su nombramiento como Superintendente de Instrucción Pública del Estado, comienza una lucha en contra de Isaacs, en la cual los medios de comunicación de la época jugarían un papel muy importante.

El 14 de noviembre de 1875 circula un libelo en contra de Isaacs, salido de las imprentas del diario Los Principios, donde lo acusaban de empresario fracasado, hombre iluso, vanidoso, ambicioso, políticamente oportunista y ávido de recompensas. Esta diatriba, nacida por parte de sus más acérrimos opositores políticos, también ataca su empreño por obtener fondos para las escuelas municipales y, por si fuera poco, lo acusa de plagio en su novela.

La labor en la educación fue para Isaacs una lucha de toda la vida. Muchos opositores quisieron dañar su imagen, y a través de esta, todos los logros que pretendía, y que acaso consiguió. Sus reflexiones acerca de la educación superior fundaron las bases para lo que hoy en día vivimos. Aunque peleó con ahínco, el sueño de una instrucción pública de calidad muere con la Constitución de 1886, la cual regresa el poder al clero e intensifica su proceso de privatización. En 1893, en carta a su amigo Leonardo Tascón, director del partido liberal del Cauca, y viendo en lo que se ha convertido todo por lo que luchó, escribe: “hoy tengo vergüenza de vivir”.

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