Fe en disfraz. Una novela transgresora de Mayra Santos-Febres
La importancia de la escritora puertorriqueña en la cultura literaria, editorial y académica latinoamericana, cada vez hace más eco. Ha penetrado en diversos géneros que desdoblan la realidad, a partir de una prosa contenida por el mito, la ficción y la historia, como es el caso de Fe en disfraz, publicada en 2009 por Alfaguara.
Por: Yenniffer Cuenú Caicedo
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

La inserta historia de Chrissy Arce surge como un análisis por los datos que guardan las enciclopedias sobre las transfiguraciones del cuerpo femenino negro. Este es el proyecto inicial que emprende la museógrafa venezolana Fe Verdejo, protagonista de la novela, luego de encontrar un documento del siglo XVIII con diferentes denuncias de mujeres negras manumisas.
El morbo que producen los montajes de esas piezas entre los espectadores, moviliza la narración hacia un imaginario doloroso, deshumanizante, otras veces erótico-sádico, pues las atrocidades de la esclavitud dejan de ser un tema relevante para sus observadores; como es el caso del historiador Martín Tirado, quien debe apoyar la investigación de Fe Verdejo. Santos-Febres es una narradora versátil e híbrida, mismos adjetivos con los cuales se podría definir la exploración de los géneros que emprende en sus obras. Es una ferviente defensora de las causas justas y se define a sí misma como “una madre ejecutiva y una negra letrada”.
Su prolífica obra, irreverente y revolucionaria, expande las dimensiones de la narración, del estilo y de la historia; incluso, de los temas que se desplazan por la herencia africana: el Caribe, la marginalización, la feminidad y el cuerpo, el deseo y la libertad sexual, las identidades híbridas y la intersección entre raza, clase y género, entre otros. Fe en disfraz está llena de profundas incógnitas, misterios y sincretismos. Es una novela corta de 120 páginas y 23 capítulos en los que el tiempo de lectura se desvanece en un abrir y cerrar de ojos, aunque el tiempo no exista y “todo lo que existe es tiempo”.
Los hechos se cuentan en tiempo presente y las escenas del pasado se ordenan en las memorias de los lectores y del testimonio mismo. El narrador protagonista, Martín Tirado, recopila en una galería la información que su jefa, Fe Verdejo, utiliza en diversos viajes académicos. En medio de la lectura de los archivos, Martín describe la excitación que le produce el abuso sexual de niñas y mujeres esclavizadas e imagina a su jefa en la consumación de su deseo, hasta que esta viaja a Brasil y encuentra el vestido de la esclava Xica da Silva, con el que experimenta en los deseos sexuales sadomasoquistas de Martín. La sangre y el dolor se expresan como ejes del gozo sexual y como la representación de las heridas de la esclavización.
Se trata de una novela en busca de la construcción del rito, contado desde un trauma histórico y cultural que contradice la mirada de la historia oficial occidental. La inmutable. Sobre todo, cuando se narra la memoria de las mujeres negras esclavizadas. Mayra Santos-Febres examina, en esta luminosa novela, un relato decolonial que deconstruye la jerarquía sexual y racial de la historia, hasta “liberarse en el ardor y botar la complejidad de su sangre”.
El vestido eleva el relato hacia el rito y revela la relación entre los amos y los subordinados, entre el jefe y el empleado, etc., pues, la sangre, el sudor y el cuerpo de Fe Verdejo trasponen los roles de la dominación: una mujer negra hacia su empleado Martín, un hombre mestizo. Todo se fisura cuando el disfraz se destruye, se logra reconectar con la historia ancestral y se rompe con los suplicios del pasado cimentado en una idea del mestizaje, mientras las mujeres esclavizadas seguían siendo subalternas y explotadas.
Aunque el colonialismo ha desaparecido, es en el presente cuando los testimonios se enfrentan al juicio de las dinámicas de poder que trascienden en la historia para contradecirla y resquebrajarla. La reacción de los espectadores parodia la historia oficial, pues el morbo y la fuerza del deseo se ponen por encima de la denuncia. Se resalta la idea de que, en el Caribe, la erotización del cuerpo femenino y negro está ligado al mercado. Por ello, el disfraz de Fe también se muestra como una posibilidad para revelar una otredad. Fe en otro cuerpo dibuja la construcción de la identidad afrocaribeña. Es una mirada del cuerpo como objeto de deseo, de poder y de rendición. Fe Verdejo doblega su cuerpo al pasado de Xica da Silva y entre tanto, resignifica en la otredad, el ser otra, y el cómo se juzga la historia, el poder y la esclavitud.
Se trata de una novela en busca de la construcción del rito, contado desde un trauma histórico y cultural que contradice la mirada de la historia oficial occidental. La inmutable. Sobre todo, cuando se narra la memoria de las mujeres negras esclavizadas. Mayra Santos-Febres examina, en esta luminosa novela, un relato decolonial que deconstruye la jerarquía sexual y racial de la historia, hasta “liberarse en el ardor y botar la complejidad de su sangre”.




