Entre el amor, la paciencia y el olvido
Un hogar sin ánimo de lucro que busca el bienestar de los abuelos en Cali
Por: Lina Fernanda Córdoba Portilla
Licenciada en Literatura

Miradas van y vienen, recuerdos de antaño, los dolores del alma y una mujer que se esmera día a día por sus “niños”, así es como cariñosamente llama a cada uno de sus 140 abuelos que hoy día, hacen parte de la Fundación y hogar para el anciano abandonado ubicada en el oriente de Cali.
Y es que, mirar hacia atrás le recuerda a Ana Beiba, directora de la fundación, un camino que aunque no ha sido fácil para ella, le ha reconfortado el alma desde que recogió a su primer niño de un hospital en Cali, quien debe abandonar una camilla que necesitaban para otro enfermo. Con lágrimas en su rostro ella recuerda muy bien esa voz celestial que, le habló y le dijo que le brindara ayuda al anciano, y aunque no contaba con recursos económicos para ella misma, decidió hablar con la enfermera jefe del hospital para llevárselo, pues el anciano no tenía familia, mucho menos un techo para descansar y pasar sus últimos días de vida.
Con lágrimas en su rostro ella recuerda muy bien esa voz celestial que, le habló y le dijo que le brindara ayuda al anciano, y aunque no contaba con recursos económicos para ella misma, decidió hablar con la enfermera jefe del hospital para llevárselo, pues el anciano no tenía familia, mucho menos un techo para descansar y pasar sus últimos días de vida
Así surgió esta fundación que, aunque desde el principio hasta ahora tienen problemas económicos puesto que, no cuentan con ninguna ayuda gubernamental en la ciudad, gracias a Dios, sin pensarlo, siempre llega “un ángel” que les ayuda con alimentos, ropa y medicinas; logrando que cada de uno de sus niños se acueste tranquilo sintiéndose queridos por una mujer y una familia que de forma voluntaria como su nuera Azalia, inician sus labores de casa muy temprano en la mañana y a las 8 am continúan en la fundación en medio de miradas llenas de gratitud, a veces de tristeza y amor por una oportunidad de vida digna, muy diferente a la indigencia y el olvido de lo que para ellos alguna vez llamaron familia.
Desde que inició la labor social de la directora de la fundación y su familia, el camino no ha sido fácil, la escases de alimentos, medicina, atención médica, dinero y ropa son un problema casi que a diario para ellos, de no ser por los vecinos de su comunidad, de algunos tenderos, panaderías, y las personas que donan dinero para poder pagar los servicios y la ampliación que han podido hacer para que estos 140 abuelos tengan un lugar cómodo y fresco para sus últimos días de vida; labor que vale la pena para Ana Beiba y cada uno de sus niños, por cada una de sus sonrisas de agradecimiento, tranquilidad y el amor que destellan en sus miradas.
Los ancianos son las columnas del universo. Los ancianitos reflejan a nuestro señor Jesucristo. A todas las personas que lean esta historia real les recuerdo: Amen a los abuelitos ricos, pobres, blancos, negros, cojos, ciegos, a todos, son flores que Dios riega con su inmenso amor.
Así surgió esta fundación que, aunque desde el principio hasta ahora tienen problemas económicos puesto que, no cuentan con ninguna ayuda gubernamental en la ciudad, gracias a Dios, sin pensarlo, siempre llega “un ángel” que les ayuda con alimentos, ropa y medicinas; logrando que cada de uno de sus niños se acueste tranquilo sintiéndose queridos”
Aunque algunos días se tiñan de gris, puesto que en esta fundación las fuerzas se apagan en algunos abuelos a veces por la edad, por salud o simplemente de tristeza de recordar lo que una vez tuvieron. Siendo una problemática que afecta en muchos aspectos a los abuelos ya que, a pesar de dar aviso a las autoridades del fallecimiento de un abuelo o abuela, tardan horas para hacer el debido levantamiento de sus cuerpos, sumado a los escasos recursos económicos con los que cuentan para poder brindar una sepultura digna, o que a veces hace que se velen en la misma fundación, se opte por pedir dinero a los vecinos y en algunas ocasiones a pedir a toda la comunidad ya que, es sabido que los precios para una sepultura son costosos y la fundación es la única familia para estos abuelos.

Foto: https://www.facebook. com/Fundacion-y-Hogar-para- el-Anciano-Abandonado- 122857801108284/
La lucha continuará gracias a las personas que ayudan de forma altruista, como Ana Beiba, su familia y sus voluntarios, aunque el camino sea largo, ella confía en Dios y tiene la esperanza de que algún día como es derecho y deber del estado, las estancias gubernamentales en Santiago de Cali den respuesta a sus peticiones, den esperanza y respeto a su fundación que busca el derecho a una vida digna a los que alguna vez aportaron al desarrollo de la ciudad y de un país en desarrollo.
Recordamos a quienes deseen colaborar a la fundación que, pueden hacerlo comunicándose a los siguientes números telefónicos: 4483631/316 4593051, realizando donaciones en la cuenta de ahorros # 24019611385 a nombre de la Fundación Anciano Abandonado en el banco casa social, y visitando sus instalaciones ubicada en la Calle 91A #26P- 47 Barrio Alfonso Bonilla Aragón en la ciudad de Cali.



