Reportaje

El zanjón del burro ¿Acaso para siempre en la tierra? ¡Sólo un breve instante aquí!

“Por su complejidad ecosistémica, su ubicación estratégica y los servicios ambientales que presta, el Zanjón del burro se considera una zona de protección y conservación, lo que lo hace una pieza clave en la Estructura Ecológica Principal de la ciudad de Santiago de Cali por ser más que un humedal”.
Marcela Navarrete Peñuela / Directora Escuela de Ingeniería de Recursos Naturales y del Ambiente EIDENAR

Por: Jorge Sánchez Fernández
Licenciado en Literatura

Zanjón del burro. Humedal Lago de la babilla. Foto: https://www.youtube.com
Zanjón del burro. Humedal Lago de la babilla.
Foto: https://www.youtube.com

Más que un humedal

El pasado ocho de abril, en las inmediaciones de la calle 13, comuna 22 de la ciudad de Cali, un bosque caminó. Como si fuera una profecía Shakesperiana, cientos de árboles recorrieron el camino que lleva al Zanjón del burro, para ser plantados por las más de mil personas que protestaban debido a la intervención a este humedal. La protesta que aconteció en nuestra ciudad no suele presentarse frecuentemente. Acostumbrados a situaciones quijotescas por parte del Estado, es difícil ver un grupo de caleños unidos por una causa, pero ¿qué es el Zanjón del burro, con ese nombre tan de cuento garciamarquiano, y por qué es importante preservarlo?

El humedal Zanjón del burro es un relicto boscoso (eufemismo que significa: pequeño terreno donde habitan gran variedad de flora y fauna y que, en otros tiempos, hacía parte de un ecosistema mucho más grande), ubicado en la comuna 22, parte alta del barrio Ciudad Jardín. En él conviven especies como el guatín, amenazados por la caza y la destrucción de su habitad, gran variedad de murciélagos, peces, insectos, árboles, quebradas que unidas con la cuenca del Rio Lili, quebrada y humedal La Babilla y quebrada Gualí, suman 124,45 hectáreas.

El pasado ocho de abril, en las inmediaciones de la calle 13, comuna 22 de la ciudad de Cali, un bosque caminó. Como si fuera una profecía Shakesperiana, cientos de árboles recorrieron el camino que lleva al Zanjón del burro, para ser plantados por las más de mil personas que protestaban debido a la intervención a este humedal

La comuna 22 se pensó, desde sus inicios, como un modelo de comunidad armónica con el medio ambiente; aquí la ciudad no se transforma en un sistema artificial, sino que se integra al ecosistema natural, lo cual la convierte, en cierta forma, en un patrimonio urbanístico. Lo que sus habitantes buscan, con apoyo de gran parte de la comunidad caleña, es preservar e impedir que la alcaldía lleve a cabo la ampliación de la calle 13, lo cual no sólo afectaría al Zanjón y sus especies, sino que no ayudaría a descongestionar la zona sur, como piensa la alcaldía.

Manifestaciones de defensa de la fauna del Zajón del burro por parte de la ciudadanía. Foto: http://www.elpais.com.co
Manifestaciones de defensa de la fauna del Zajón del burro por parte de la ciudadanía.
Foto: http://www.elpais.com.co

Se hace porque se hace

“cuando se encuentran nuestros ojos por las fuentes del tiempo florece un largo silencio que adorna la esperanza contra el olvido y la locura humana…”

Fredy Chikangana

Pese a que numerosos expertos, entre ellos la Universidad del Valle quien efectuó un estudio donde dio como inviable la intervención del humedal y el DAGMA, quienes llegaron a la conclusión de que por ser parte del corredor ambiental Las Aguas del Sur, la únicas actividades que se deben efectuar allí son de protección y conservación, han demostrado que el Zanjón no debe ser blanco de ninguna obra vial; la alcaldía, encabeza del alcalde Maurice Armitage, ha tomado una posición obstinada, al punto de ignorar a las voces especializadas y decir, sin ninguna clase de reparo, “la obra se hace porque se hace”.

Se debe recordar que en esta zona se localiza una población flotante de casi 80.000 personas, ya que ahí se encuentra gran cantidad de colegios y universidades, además de quienes habitan y trabajan en la zona. El problema de movilidad vial es real y se evidencia todos los días.

Lo que sus habitantes buscan, con apoyo de gran parte de la comunidad caleña, es preservar e impedir que la alcaldía lleve a cabo la ampliación de la calle 13, lo cual no sólo afectaría al Zanjón y sus especies, sino que no ayudaría a descongestionar la zona sur, como piensa la alcaldía

Según la alcaldía, la ampliación de la calle 13 (avenida Pasoancho), la cual conectaría con la calle 12, es necesaria para mejorar la movilidad en el sur de la ciudad. Sin embargo, el ya mencionado estudio de la Universidad del Valle descartó esa opción, ya que no mitigarían la congestión, debido a que gran parte del flujo vehicular se concentra sobre la zona oriente, y no sobre el occidente donde se encuentra el Zanjón del burro.

Por otra parte, el mismo estudio concluye que, si el objetivo es el acceso a predios que se ubican hacia el occidente, la solución más adecuada sería extender la calle 11, de esta manera se mejoraría la movilidad sin afectar el Zanjón.

“La obra se hace porque se hace”, Maurice Armitage, alcalde de Cali. Foto: http://www.elpais.com.co
“La obra se hace porque se hace”, Maurice Armitage, alcalde de Cali.
Foto: http://www.elpais.com.co

Cemento y sangre

“Para quienes no hablan nuestras lenguas: somos invisibles.”

Humberto Ak’abal

Lamentablemente esta no es una situación aislada. En Cali, buscando la modernización (que para nuestros dirigentes no significa otra cosa que cemento) se han efectuado, y se están efectuando, diversos atropellos contra el medio ambiente. Uno de los casos más próximos lo vemos en el humedal El Cortijo. Esta zona también hace parte del corredor ecológico que comienza en los Farallones y que interconecta el Lago de la Babilla, El humedal El Cortijo y El Estero de los humedales grandes del río Cauca con sus zonas inundables. Además, es el hogar de múltiples especies de aves autóctonas y de aquellas que migran en época de verano. Intervenirlo, como ya se ha hecho para construir la terminal Sur del MIO, es un despropósito.

Este problema se basa en la ignorancia. En el año 2006 Mauricio Rojas, contratista de la ciudad, construyó dos diques en este humedal, uno avalado por la CVC, y con el permiso del alcalde en turno: Apolinar Salcedo. A la fecha no se ha efectuado ninguna clase de obra. La actual administración compró estos predios para que Metrocali concluyera las obras. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: los dos diques bloquearon el paso del río Cauca y con él el entono biológico de la zona.

Este problema se basa en la ignorancia. En el año 2006 Mauricio Rojas, contratista de la ciudad, construyó dos diques en este humedal, uno avalado por la CVC, y con el permiso del alcalde en turno: Apolinar Salcedo. A la fecha no se ha efectuado ninguna clase de obra. La actual administración compró estos predios para que Metrocali concluyera las obras. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: los dos diques bloquearon el paso del río Cauca y con él el entono biológico de la zona

No obstante, la ignorancia no es sólo un mal que aqueja a nuestros dirigentes. Debemos recordar que Armitage recibió 263.825 votos por parte de los caleños y que su forma de proceder, al menos en materia de conservación y rescate ecológico, no ha representado los intereses del medio ambiente. Nuestra ceguera, en este tipo de asuntos, significa la destrucción de tesoros naturales que, una vez los perdamos, jamás volveremos a recuperarlos. Es nuestro deber, como ciudadanos, como habitantes del mundo, como seres humanos, defender y proteger contra la barbarie los recursos naturales.

Ahora, en plena campaña electoral, necesitamos ser críticos y elegir a aquellos que representen mejor nuestros intereses. Cali es sólo un ejemplo de lo que sucede en nuestro país, y no se puede convertir en una constante. No debemos permitirlo.

Jornada de siembra de alrededor de 700 árboles como protesta por la intervención del Zanjón del burro. Foto: http://www.elpais.com.co
Jornada de siembra de alrededor de 700 árboles como protesta por la intervención del Zanjón del burro.
Foto: http://www.elpais.com.co

Un bosque que camina

“Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida.”

Gabriel García Márquez

Desde el año 2016, cuando la alcaldía anunció la intervención al Zanjón, la comunidad se ha opuesto rotundamente. Por una parte, porque entienden que las construcciones planeadas por la municipalidad son inviables, y a la larga el costo de realizarlas superará con creces al valor de la obra. Y, por otro lado, sacrificar el humedal, o, aunque sea parte de este, en beneficio de lo carros, no sólo significa una gran afrenta al sistema ecológico al cual pertenecemos, sino que constituiría la ratificación de un modelo público y político abusivo, pendiente de los beneficios de pocos, inconsciente de los derechos ecológicos y ciego ante la realidad que enfrenta las comunidades afectadas.

Sin embargo, la vida prevalece. Hace poco el Juzgado 21 Contencioso Administrativo de Cali, dio la orden de suspender inmediatamente toda intervención, por parte de la municipalidad, en el Zanjón. Esta es la conclusión de una lucha que han efectuado residentes de la comuna 22, activistas por los derechos de los animales, abogados ambientalistas, estudiantes, catedráticos y comunidad en general quienes el pasado 8 de abril sembraron más de quinientos árboles en un evento que llamaron “El festival del Guatín”, y con ello también sembraron un precedente para nuestros dirigentes. Esta es una lucha que aún continúa, ya que el alcalde no abandona la idea de intervenir el humedal y presentará los papeles necesarios para lograrlo.

Desde el año 2016, cuando la alcaldía anunció la intervención al Zanjón, la comunidad se ha opuesto rotundamente. Por una parte, porque entienden que las construcciones planeadas por la municipalidad son inviables, y a la larga el costo de realizarlas superará con creces al valor de la obra. Y, por otro lado, sacrificar el humedal, o, aunque sea parte de este, en beneficio de los carros, no sólo significa una gran afrente al sistema ecológico al cual pertenecemos, sino que constituiría la ratificación de un modelo público y político abusivo, pendiente de los beneficios de pocos, inconsciente de los derechos ecológicos y ciego ante la realidad que enfrenta las comunidades afectadas

Ante estas realidades nuestra respuesta debe, y es necesario que sea, la lucha. Un combate con argumentos, liderado por la protección de la vida y los espacios públicos. Es urgente que tomemos conciencia y comencemos a implementar (se nos hace tarde) modelos amigables para con el medio ambiente. Nuestra ciudad no tiene porque ser un ejemplo negativo para el resto del país, por el contrario, al vivir en una región reconocida por su gran variedad de aves, nuestro objetivo principal debe ser conservarla, conservar su ambiente, y, en el breve instante que vivimos aquí, lograr que los bosques caminen.

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