CVI

De Motas a Rizos: Africanía y africanidad en las literaturas primordiales del Río de La Plata

Por: Redacción La Palabra

Portada del libro “De Motas a Rizos”, de Ethan Frank Tejeda Foto: Cortesía Programa Editorial, Universidad del Valle.
Portada del libro “De Motas a Rizos”, de Ethan Frank Tejeda Foto: Cortesía Programa Editorial, Universidad del Valle.

Este libro escrito por Ethan Frank Tejeda Quintero (Cali 1976), publicado por el Proyecto Editorial de la Universidad del Valle, hace un aporte significativo a la historia crítica de la literatura latinoamericana. Gracias a la aplicación de una metodología simple- la arqueología literaria- legitima una perspectiva diferencial en la apropiación de las obras constitutivas de la elevación de las leyendas patrioteras en los territorios que hicieron el tránsito de las conquistas al modelo Estado Nación. Gracias a la arqueología literaria se evidencian las presencias, las prácticas, los usos y las poéticas de las poblaciones ignoradas en la consolidación de las versiones sobre la nacionalidad en el Cono Sur del Continente Americano. Poblaciones escondidas tras estampas folclóricas y fenómenos literarios como el bandidaje sentimental; portadas en las épicas de lo popular que es rasgo diferencial de las autorías en el Río de La Plata; trasparentadas por el peso de los aperos del gaucho, a quien Tejeda Quintero comprende como continuidad del cimarronaje y de los proyectos de escisión nacidos en el Caribe.

El revisitar un corpus amplio, que comprende tanto a las canciones de los sitios característicos de la tensión independentista, y que continúan en el dibujo violento de los límites de lo republicano, como a los autores que en el Siglo XX ayudaron a consolidar la condición universal de las literaturas argentinas. Desde Bartolomé Hidalgo hasta Ernesto Sábato, desde Lugones hasta Borges, pasando por los textos políticos de Alberdi y Sarmiento, la arqueología asume las realizaciones en las que la idea de lo primordial corresponde a la argentinidad: Martín Fierro (poema épico de lo popular), El Matadero (asumido al génesis del estatuto cuentístico en América), Don Segundo Sombra (consignada en las enciclopedias cual génesis de la novela moderna), Amalia (considerada por las críticas conservadoras el punto cumbre de la literatura romántica americana), Facundo (leída por el proyecto reaccionario cual modelo de la interpretación legítima de la relación entre poblaciones y territorios).

Este libro escrito por Ethan Frank Tejeda Quintero hace un aporte significativo a la historia crítica de la literatura latinoamericana. Gracias a la aplicación de una metodología simple- la arqueología literaria- legitima una perspectiva diferencial en la apropiación de las obras constitutivas de la elevación de las leyendas patrioteras en los territorios que hicieron el tránsito de las conquistas al modelo Estado Nación

De Motas a Rizos aparenta ser un libro para expertos, pero con el correr de sus páginas emerge un texto democratizador del conocimiento, en la cuidada combinación entre la exposición de los hallazgos de una investigación académica y la argumentación de la importancia de un tema que, a pesar de la apariencia restringida, es universal, pues sirve de ilustración a las discusiones en torno a asuntos fundamentales como la memoria, la representación y la diversidad.

A pesar de la extensión del libro, el asunto asumido queda vivo; tras una ardua labor queda la sensación de haber dado los primeros pasos en un camino; el texto detona la discusión sobre los alcances posibles de la arqueología literaria, ¿esta metodología puede pasar de la búsqueda objetiva a las pesquisas por las poéticas? El aproximarse a nociones como fantasmagoría, cimarronaje o caribeñidad constituye un riesgo que da continuidad a la tradición de los estudios culturales.

Sin duda, esta realización en un buen ejemplo de la posible relación entre método y riesgo, pues no sólo hace arqueología de objetos; la labor crítica de Tejeda Quintero se amplía a la arqueología del pensamiento crítico; de tal manera, se atreve a señalar la limitación de algunas categorías de análisis que hasta hoy se asumen inconmovibles en la academia colombiana; propone el avanzar de las lecturas etnográficas a los estudios poblográficos e insta a advertir los riesgos del vaciamiento de la idea de lo otro –que deriva en las formas de la tolerancia en grado cero- para ampliar la categoría no- sotredad, sugerida por él en su texto “Sab, Saberse, Sabotearse” (Lectura del abolicionismo en Sab de Gertrudis Gómez de Avellaneda, presentado en la JALLA 2012 y publicado en la edición 40 de la Revista Poligramas).

De Motas a Rizos aparenta ser un libro para expertos, pero con el correr de sus páginas emerge un texto democratizador del conocimiento, en la cuidada combinación entre la exposición de los hallazgos de una investigación académica y la argumentación de la importancia de un tema que, a pesar de la apariencia restringida, es universal, pues sirve de ilustración a las discusiones en torno a asuntos fundamentales como la memoria, la representación y la diversidad”

Quizá sea el mayor aporte de este texto la presentación de los gauchos como “Cimarrones de a Caballo”, imagen potente que se sostiene en el reconocimiento de las condiciones objetivas de la representación literaria de los hijos de la escisión y autoagenciamiento en el Río de La Plata. El gaucho comparte rasgos, como dispositivo poético, con los arrochelados, asunto que para muchos se hace difícil de creer por el blanqueamiento de la argentinidad; Tejeda Quintero dispone hallazgos que pueden establecer una relación que lejos del determinante del odio sería obvia. De Motas a Rizos recoge los jirones y las virutas que entre la gauchesca sobrevivieron en la elevación de la indiscutible versión de la Europa en América en torno a la ciudad de Buenos Aires y nos permite la condición de testigos en el tiempo y la distancia de unas nacionalidades que se pretenden nacidas de los barcos movidos por ideas como “gobernar es poblar”; ante ellas, para el sinceramiento crítico, hay que decir: la argentinidad nace en los barcos, pero muchos de ellos fueron Naos negreras.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba