Buscando a Isolde
Por: Andrea Nathalia Díaz Lasso
Estudiante de Lic. en Literatura

Foto: http://www.austrianfilms.com
Mujer empodera, vivaz y soñadora, creadora de facetas artísticas es la bailarina Isolde Klietmann. Bailarina soñadora que a pesar de los limitantes de su época logra construir un gran puente cultural entre Europa y Latinoamérica durante el siglo XX. Ella será la protagonista del documental de 70 minutos “Buscando a Isolde” lanzado durante el Crossing Europe Film festival en 2015, dirigido por la austriaca Barbara Windtner.
El pasado sábado 3 de marzo en la cineteca del Museo la Tertulia fue estrenada por primera vez en Latinoamérica, como parte de una gira inicial, este documental road movie, que en compañía de la directora convocó un conversatorio en donde fueron planteados los retos que hicieron posible recorrer los pasos de Klietmann, personaje ilustre en la danza. En palabras de Barbara, adentrarse en el mundo de Isolde fue todo un “rompecabezas”, a pesar de su gran legado no existe documentación escrita que permita saber con exactitud cuáles fueron sus pasos de vida, dando nacimiento al proyecto.
La idea nace de la bailarina austriaca Ulrike Hager, encontrando durante sus estudios el proyecto de investigación Danza en Linz, liderado en ese entonces por el profesor de historia del baile Dr. Med. Andrea Amort, lo que la conduce a indagar sobre cómo y cuándo llegó la danza moderna a Linz y su proceso de institucionalización. Esta será la primera pista sobre Isolde.
El pasado sábado 3 de marzo en la Cinemateca del Museo la Tertulia fue estrenada por primera vez en Latinoamérica, como parte de una gira inicial, este documental road movie, que en compañía de la directora convocó un conversatorio en donde fueron planteados los retos que hicieron posible recorrer los pasos de Klietmann, personaje ilustre en la danza
Isolde Klietmann nace el 2 de octubre de 1908 en Manburgo, antiguo imperio Austro-Hungaro, hoy Eslovenia. Durante 1908-1926 estudió con reconocidos docentes de danza como Hellerauer Schule, Grete Wiesental y en la Academia de Música y Artes Escénicas de Viena. En 1927 llega a Linz donde funda con tan solo 19 años el pri-mer departamento de gimnasia rítmica y danza artística, que más tarde se convertiría en el Conservatorio de Bruckner. Además, durante 1930 fue maestra del Ballet en el Landestheater superior austríaco y al año siguiente fundó el instituto de danza Isolde Klietmann. En 1934 se casa con Hans Mostny hombre de ascendencia judía, sin embargo el régimen nacional socialista que tomaría el poder años más tarde, la lleva a tomar una difícil decisión entre aceptar el divorcio o abandonar el país junto a él. Klietmann se perfilaba como una de las grandes influencias de la danza moderna en Europa, pero su historia ocuparía otro rumbo. En 1938 llegan a Suiza, trabaja como docente invitada en la escuela de danza Lisbeth Kern en Zurich, más tarde pasan por Francia y finalmente obtienen visado para Argentina.
Durante la búsqueda, Ulrike, quien ya había enfrentado diversos obstáculos en su investigación, debido a la poca información y registro sobre la carrera de Isolde, se encuentra con un nuevo limitante cultural e idiomático, Argentina. Es así como conoce a Barbara Windtner, directora del film, quien estudió cine en el Centro de Formación Profesional del SICA en Buenos Aires 2008-2012, y participó en documentales y películas experimentales colaborando junto al director colombiano Iván Marín con el colectivo “Onírico Películas”. Durante el 2013 realizan la grabación en Mendoza.

Foto: https://www.meinbezirk.at
Rastrear la vida de Isolde no fue sencillo, al ser una producción independiente no contaban con todos los recursos y equipos necesarios, además, grabar sobre un proceso de investigación liado a paso de los años y perdida de su legado. Durante 1939 se trasladan a Mendoza, en donde Isolde se transforma en pionera y precursora cultural de la danza expresionista. En un principio el folclore atrajo su interés, especialmente los zapateos masculinos a ritmo de chacarera, malambo y gato, lo que influyó en sus creaciones con dinámica percusión.
Durante 1941-1947, fue directora en la Academia de Música Santa Cecilia. En 1951-1963 realizó diversos viajes a Austria construyendo un puente cultural para Latinoamérica, no existente por la limitación de su desarrollo tercermundista.
Isolde enriqueció la ciudad con numerosas contribuciones artísticas al dirigir el departamento de danza en la Universidad de la provincia de Cuyo. Además, fue Ciudadana Ilustre y actuó en pro de la formación de muchas generaciones apoyando la migración educativa a diversas ciudades en Europa. Hans Mostny, su esposo, respaldó cada uno de sus proyectos y fundó una Industria Frutera, hizo parte de la junta de la Asociación de la Filarmonica y la Asociacióm Goethe. Como cónsul honorario de la Embajada de Austria en 1977 propició diversos intercambios culturales ayudando al desarrollo y evolución de la ciudad. Isolde murió en 1996, dos años después que Hans, en Mendoza.
El documental muestra un compromiso espiritual desde el recuerdo corpóreo de una técnica proyectada y legada en el movimiento. Isolde Klietmann construye la inspiración del arte como ser íntimo, la danza libre de estereotipos solidos que restrinjan la emocionalidad corpórea, además, de la historia cultural inherente en ella. Este paradigma de proyectos son los que mantiene vivo el arte y su legado
Su único hijo, Mario, nació en 1945, sin embargo por diversos desacuerdos financieros, cuenta Barbara, suspendió todo el apoyo al documental y mantiene bajo llave gran parte del legado de su madre. La grabación del documental planteó grandes obstáculos para Barbara y Ulrike, quienes en compañía de Monika Klietmann, sobrina de Isolde, emprenden un viaje en busca de la historia de la pionera de la danza moderna, bailarina idealizada y admirada en el arte. Significó también un gran trabajo personal por el conocimiento de una semilla cultural, que aunque no quedó trazada en ningún escrito, sigue latente en los cuerpos de sus estudiantes, mujeres maestras y dueñas de diversas compañías artísticas.
El documental muestra un compromiso espiritual desde el recuerdo corpóreo de una técnica proyectada y legada en el movimiento. Isolde Klietmann construye la inspiración del arte como ser íntimo, la danza libre de estereotipos solidos que restrinjan la emocionalidad corpórea, además, de la historia cultural inherente en ella. Este paradigma de proyectos son los que mantiene vivo el arte y su legado.



