Reseñas

Autónoma, impredecible, ecuánime: Reseña sobre Revoluciones y Conectividad de Boris Salazar

Por: Dalia Velasco
Estudiante de Lic. En Literatura

Revoluciones y Conectividad: De la Bastilla a la plaza Tahrir Boris Salazar
Universidad del Valle, 2016
Colección: Ciencias Sociales
300 páginas

Boris Salazar Trujillo, Doctor en Economía de la New School For Social Research, es profesor e investigador del Departamento de Economía de la Universidad del Valle. Ha enfocado su interés investigativo en áreas como las redes sociales complejas, violencia urbana, metodología de la economía y procesos revolucionarios. Entre sus últimos libros publicados se encuentran: ¿A dónde ir? Información y desplazamiento forzado en Colombia y Los caballeros las prefieren muertas. El libro del cual se hablará en esta reseña corresponde a su último trabajo intelectual.

Revoluciones y Conectividad inicia con la siguiente pregunta aparentemente ingenua: si las revoluciones requieren de la conectividad de todos los descontentos potenciales, ¿no sería más probable su ocurrencia en los mundos más conectados de hoy? Para responder a su pregunta, el autor define el concepto de conectividad como la existencia de múltiples vínculos entre organizaciones, individuos y movimientos. Enfatiza, de acuerdo a lo anterior, en su carácter social que, más allá de considerarse un fenómeno tecnológico, se vislumbra como un factor decisivo para todos los procesos revolucionarios; dado que el diverso e impredecible acontecimiento social que es una revolución no podría ocurrir sin la activación de múltiples trayectorias sociales que entrelazan poblaciones, símbolos y culturas. Desde esta perspectiva el autor propone la conectividad como un fenómeno histórico y social –y no únicamente tecnológico– que posibilita la comprensión de los mecanismos que movilizan las revoluciones.

Lejos del tratamiento tradicional, en el cual se percibe la revolución como un fenómeno derivado de causas socio-económicas y políticas, el autor reivindica el fenómeno revolucionario como proceso independiente. Al hacerlo se sitúa en una frontera interesante: por un lado se posiciona desde la sociología y la política; por el otro, desde la física estadística y las redes complejas. De acuerdo a este enfoque, propone una serie de preguntas que dan paso al desarrollo de la tesis: ¿qué conecta y activa un proceso revolucionario? ¿Cuáles son los canales, circuitos y trayectorias que aceleran la ocurrencia de las revoluciones?, y esas trayectorias, ¿ya estaban allí o solo emergen en el momento del estallido revolucionario?

Apoyado en la estructura del modelo Ising y haciendo uso del algoritmo Metrópolis, Boris Salazar pretende dar una explicación a los procesos revolucionarios desde el cómo y no desde el porqué, por medio de una focalización de la interacción entre eventos, estructuras y trayectorias. Partiendo de ese modelo que fundamenta la sociabilidad autónoma, el autor estudia las revoluciones Francesa, Rusa, Cubana, Boliviana e Iraní con la intención de compararlas y al mismo convergerlas; explicita sus diferentes trayectorias y finales, como también hace evidente los repetibles y necesarios procesos de transposición e interconexión presentes en todo fenómeno revolucionario.

Ante la pregunta “¿es más probable la revolución en sociedades virtualmente más conectadas?”, el autor responde: la tecnología no hace revoluciones, ni siquiera la más avanzada de todas. Los mundos virtuales y físicos pueden interactuar generando sinergias y acelerando procesos revolucionarios. La conectividad no es una propiedad de lo virtual, está presente en todas las formaciones sociales y alcanza formas distintas de acuerdo a la evolución entre eventos, poder y autonomía social.

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