Aquel 2 de Octubre. Elena Poniatowska: testimonios de una revolución
Título: La noche de Tlatelolco. Testimonios de historia oral
Autora: Elena Poniatowska
282 páginas
Año: 2008
Por: Juan Sebastián Mina
Estudiante de Lic. en Literatura

El ser humano está marcado por el afán de entender el mundo, su mundo. Entender es siempre levantar un mapa de sospechas. Por eso, la raza humana ha levantado mapas y sobre ellos erigido los ámbitos de su existencia, entre estos el periodismo y la crónica. La llama del periodismo es la duda, la verificación de datos, la interrogación constante. Por su parte, Gabo definió la crónica como “la novela de la realidad”. En Latinoamérica, la crónica se ha convertido en el escenario para reconstruir las ruinas que han dejado tristes episodios en nuestra historia, como el Golpe militar en Chile, la masacre de El Salado, en Colombia, o la Noche de Tlatelolco, en México. Es este último el suceso que reconstruye la crónica-reportaje titulada La noche de Tlatelolco. Testimonios de historia oral, de la mexicana (nacida en Francia) Elena Poniatowska.
El libro está dividido en dos secciones temporales ambientadas en Ciudad de México en 1968: la primera, Ganar la calle, es el testimonio de los días en los que se encuba el Movimiento Estudiantil; revela la euforia y el entusiasmo con el que el estudiantado de la UMAN y otras instituciones abrazaba el ideal de cambio. La segunda, La noche de Tlatelolco, constituye el acta de la trágica noche en la Plaza de la Tres Culturas, donde la sangre pisoteada de cientos de estudiantes, hombres, mujeres, niños, soldados y ancianos se ha secado en la tierra de Tlatelolco (…) Más tarde brotarán las flores entre las ruinas y entre los sepulcros. (pág. 171).
Esta es una crónica coral. A la manera del teatro grecolatino, Poniatowska superpone fragmentos de entrevistas que generan un aparente caos, emulando la convulsión histórica tanto de su país natal, como del que la acogió; sin embargo, el caos estructura un estilo, al tiempo que se constituye en una propuesta narrativa. En el juego de voces participa tanto el reprimido como el verdugo; el humillado que se atraganta con la impotencia, junto a la madre desesperada que entra a la Plaza, en medio de la balas, buscando a su hijo. La escritora decide conservar la oralidad de estas voces al momento de registrarlas, lo que es un posicionamiento polìtico. La libertad del pueblo está en la voz y en su huella. Y es por su firme compromiso con la historia contemporánea, tejido sobre su escritura rebelde que protesta, según la misma escritora, “ante las injusticias sociales, quizás para escapar de esa incapacidad de protestar en lo personal”, que en 2013 fue galardonada con el Premio Cervantes.
En tiempos en los que portar una credencial de estudiante era subversivo y ser joven causa de sospecha, un constante rumor de revolución se apoderó de las calles. Ese espíritu es recogido por la mexicana. Ante la pregunta de quién podría narrar esta historia sin que se convirtiera en un panfleto contestatario o en una apología a la represión, la respuesta de Poniatoswka es magistral: el narrador es el tiempo que, a cuenta gotas, se convierte en Historia, lo que genera la posibilidad de argumentar y conectar saberes dispersos
En tiempos en los que portar una credencial de estudiante era subversivo y ser joven causa de sospecha, un constante rumor de revolución se apoderó de las calles. Ese espíritu es recogido por la mexicana. Ante la pregunta de quién podría narrar esta historia sin que se convirtiera en un panfleto contestatario o en una apología a la represión, la respuesta de Poniatoswka es magistral: el narrador es el tiempo que, a cuenta gotas, se convierte en Historia, lo que genera la posibilidad de argumentar y conectar saberes dispersos. Aunque el conflicto es la lucha de Movimiento Estudiantil por instaurar un ideal en la raza, es decir el Pueblo, y el cumplimiento de un pliego petitorio ante el gobierno, hay otros problemas que enriquecen la trama.

Foto: https://www.forbes.com.mx
Uno de ellos es la paradójica brecha generacional. Los adultos defienden las buenas conductas y la libertad, libertad que presuponen se disfruta al máximo en la juventud; sin embargo, es la libertad lo que buscan los jóvenes, y que encontraron, al menos consignada, en la Constitución. Otro es la obstinación juvenil y la necesidad de una episteme común para la raza y la academia. El contrapunteo que propone la autora evidencia su capacidad para narrar desde el mundo de los personajes y crear una ilusión de vida para situar al lector en el centro de los hechos. Alimenta el drama macropolìtico con situaciones del ámbito familiar y, si se quiere, religioso. Poniatowska da pinceladas finas que se convierten en detalles reveladores y significativos, siendo este un goce de la literatura.
Esta crónica muestra un conflicto distinto al de mayo en Francia. En México no hubo reivindicaciones escolares o académicas, sólo peticiones políticas: liberación de presos políticos y destitución del alcalde de la ciudad. Aun así, sería una necedad desconocer la influencia francesa en los Movimientos Estudiantiles del 68` y los que vinieron posteriormente a lo largo y ancho de Latinoamérica.
La de Poniatowska es una subjetividad honesta y comprometida. En su mayoría los testimonios fueron recogidos entre octubre y noviembre de 1968. Los estudiantes presos dieron los suyos en el curso de los dos años siguientes. Este relato les pertenece. Está hecho con sus palabras, sus luchas, sus errores, su dolor y su asombro
La de Poniatowska es una subjetividad honesta y comprometida. En su mayoría los testimonios fueron recogidos entre octubre y noviembre de 1968. Los estudiantes presos dieron los suyos en el curso de los dos años siguientes. Este relato les pertenece. Está hecho con sus palabras, sus luchas, sus errores, su dolor y su asombro. Posiblemente no sepamos nunca cuál fue el mecanismo interno que desencadenó la masacre de Tlatelolco. ¿El miedo? ¿La inseguridad? ¿El despecho ante el joven que se empeña en no guardar las apariencia delante de las visitas?… Posiblemente nos interroguemos ¿Por qué? La noche triste de Tlatelolco sigue siendo incomprensible. ¿Por qué? Tlatelolco es incoherente, contradictorio. Pero la muerte no lo es. Ninguna crónica nos da una visión de conjunto. Todos —testigos y participantes— tuvieron que resguardarse de los balazos, muchos cayeron heridos. (pág. 170).



