Apuesta científica en marcha: fabricación de un órgano artificial a través de una aplicación biomédica
Federico Sequeda, el director del Laboratorio de Recubrimientos Duros y Aplicaciones Industriales de la Escuela de Ingeniería de Materiales visitó el Consejo de redacción de La Palabra y compartió con nosotros la experiencia que tuvo como científico en Estados Unidos, habló de cómo fue su regreso a Colombia y nos contó sobre el proyecto que empezó hace cuatro años con el doctor Oscar Gutiérrez del área de farmacología de la Universidad del Valle.
Por: Ana Lorena Tulcán
Estudiante de Trabajo Social

Foto: Oscar Hemberth Moreno Leyva
La sed de conocimiento, el empuje santandereano y los reconocimientos por su labor científica distinguen al ingeniero metalúrgico de sesenta y nueve años, quien después de graduarse en la Universidad Industrial de Santander viajó a Norteamérica a buscar nuevas oportunidades para seguir formándose, así como lo visualizó cuando ingresó a la academia a los quince años. Con la certeza firme de servir siempre a la sociedad y a su país desde el lugar donde estuviese, en 1971 tomó la decisión de irse a Estados Unidos.
Al respecto dice, después de terminar mi maestría un jueves por la tarde, en la Universidad de Missouri, empaqué el viernes y el sábado estaba viajando en un tren de Missouri a Chicago; era sábado, la una de la mañana, no conocía a nadie, pero en la estación me estaba esperando el profesor para mostrarme mi nuevo trabajo, montar un laboratorio basado en su tesis doctoral. En menos de un año lo tenía trabajando en óptimas condiciones y gracias a este laboratorio alcancé mi tesis doctoral.
(…) después de terminar mi maestría un jueves por arde, en la Universidad de Missouri, empaqué y el sábado estaba viajando en un tren de Chicago; era sábado, la una de la mañana, no nadie, pero en la estación me estaba esperando para mostrarme mi nuevo trabajo, montar un o basado en su tesis doctoral. En menos de un año lo tenía trabajando en óptimas condiciones y gracias a este laboratorio alcancé mi tesis doctoral
Así inició la carrera como científico en Estados Unidos, en 1976 se vinculó a la International Business Machines Corporation -IBM- empresa multinacional productora de hardware´s y software´s para computadores con la que trabajó durante veintiún años. Allí se abrió camino empezando como ingeniero raso en el Desarrollo en Productos generales, luego ocupó la Dirección en Tecnología de Materiales en el Laboratorio de Investigación de la IBM en California por diez años. La carrera del ingeniero alcanzó su punto más alto con el traslado de la IBM a la compañía Conner Peripherals, donde coordinó la construcción de la planta Conner en Singapur, una de las más grandes en la fabricación de discos duros.
La producción intelectual de Sequeda incluye la consecución de once patentes de invención -PI- de primera línea y a ella se suman dos reconocimientos, el primero en el Área de Materiales de Película delgada y sus Aplicaciones en almacenamiento magnético, y el segundo en mención a su Aporte en el Desarrollo de Nuevos Materiales y las investigaciones realizadas en el área de Recubrimientos Duros y Aplicaciones Industriales. Con todo este conocimiento acumulado, en 1996 el profesor Federico regresa al país y al respecto manifiesta, mi propósito era que Colombia tuviera un centro de investigación y producción de Materiales para que la industria pudiera suplir sus necesidades; pero no pude encontrar algo que me convenciera desde el punto de vista económico e intelectual. Pero en ese entonces, Colciencias desarrollaba el programa de repatriación de “cerebros fugados” y esa fue la razón para quedarse.

Trabajando bajo la lógica de grandes empresas norteamericanas durante veinticinco años, el profesor Sequeda se dio cuenta que un gran porcentaje de las investigaciones que adelantan las compañías con alto desarrollo tecnológico, las realizan las universidades y comprendió también del valor del conocimiento que cada persona acumula en cada experiencia, pues luego de trabajar veintidós años con la -IBM- aceptó irse a trabajar con la competencia. Frente a esta situación, señala, si uno da todo el conocimiento de golpe en este tipo de empresas, lo agotan, no lo necesitan y luego sacan, pero si uno transfiere esta tecnología poquito a poquito, le darán el valor que uno merece como científico y a la vez como persona.
La producción intelectual de Sequeda incluye la consecución de once patentes de invención -PI- de primera línea y a ella se suman dos reconocimientos, el primero en el Área de Materiales de Película delgada y sus Aplicaciones en almacenamiento magnético, y el segundo en mención a su Aporte en el Desarrollo de Nuevos Materiales y las investigaciones realizadas en el área de Recubrimientos Duros y Aplicaciones Industriales
Cuando regresó a Colombia, la Universidad del Valle le abrió las puertas. Él llegó pisando fuerte con una ambición muy grande, yo quería montar un laboratorio que favoreciera las necesidades de las industrias especialmente en el Valle del Cauca, pero para hacerlo primero debía generar el proyecto de investigación que tuviera respaldo económico al menos de cinco industrias, así que empecé a tocar puertas. Aunque pudo gestionar ciertos recursos, la mayoría quedaron en papel y el proyecto quedó en espera, pero su obstinación no acabó allí y aprovechó un encuentro con el Ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo y el artista Omar Rayo, quien en ese entonces había logrado el contacto para su amigo Federico Sequeda. Así lo recuerda, el ministro y yo nos sentamos a tomar algo, yo llevaba un folder con tres páginas que decían quién era yo, qué quería y el plan de trabajo a seguir para aportar a la industria con mi conocimiento. A las tres semanas, la Universidad del Valle recibió el primer cheque con la suma de $680 millones para que yo montara el laboratorio, tal y como lo soñé la primera vez que llegué al edificio 349 de la Escuela de Ingeniería de Materiales.
La lección que Sequeda aprendió es que para ser investigador no se necesita ser sólo investigador sino que hay desempeñar un papel político en otros espacios. La gente cree que los investigadores están metidos en el laboratorio todo el día o que pertenecen a una élite, pero la realidad es que el investigador debe tener afectos y una comunicación efectiva con las personas para transmitir sus conocimientos
La lección que Sequeda aprendió es que para ser investigador no se necesita ser sólo investigador sino que hay desempeñar un papel político en otros espacios. La gente cree que los investigadores están metidos en el laboratorio todo el día o que pertenecen a una élite, pero la realidad es que el investigador debe tener afectos y una comunicación efectiva con las personas para transmitir sus conocimientos. La terminación del laboratorio tardó seis años y hoy en día funciona en el primer piso de la Escuela de Ingeniería de Materiales como Laboratorio de Recubrimientos Duros y Aplicaciones Industriales -RDAI- reconocido por su alta calidad tecnológica a nivel nacional en cuanto a equipamientos y a nivel regional, por los trabajos de alto impacto desarrollados desde la investigación aplicada. Sequeda nos explica en qué consiste su labor, las tecnologías que manejamos pueden aplicarse desde un punto de vista óptico, magnético, mecánico y eléctrico, gracias al desarrollo en películas delgadas. A través de los procesos que se realizan con elementos como cobre, aluminio, plata, plomo, entre otros, se estudian distintas clases de materiales que pueden cambian las características de los objetos para su autoprotección.

Foto: http://rdai.univalle.edu.co
El profesor Federico Sequeda considera que una persona debe estar atenta a lo que el mundo necesita y que no puede quedarse todo el tiempo haciendo lo mismo. Esto lo llevó a introducirse en el desarrollo de Materiales de tipo biomédico para que puedan ser utilizados como implantes.
El estudio en el que se encuentra actualmente se trata de la fabricación de un páncreas artificial que contiene las células productoras de insulina encargadas de regular el azúcar en la sangre, de tal forma que si se adapta en el cuerpo humano podría ser la solución a la enfermedad provocada por la insuficiencia de insulina, la Diabetes Mellitus. Esta tecnología ya se ha sido probada en animales y ha habido buen resultado, se espera que en un futuro cercano se puede aplicar en el ser humano.
El profesor Federico Sequeda considera que una persona debe estar atenta a lo que el mundo necesita y que no puede quedarse todo el tiempo haciendo lo mismo. Esto lo llevó a introducirse en el desarrollo de Materiales de tipo biomédico para que puedan ser utilizados como implantes
El proyecto sigue en pie aunque todavía no ha sido posible establecer un financiamiento de base para el sostenimiento de este avance científico, que ha sido atractivo para otras universidades y para las industrias de órganos artificiales por el devenir científico que implica en el campo de la salud. Sequeda considera que se requiere de una inversión firme por parte de la Academia, aunque él haya puesto en conocimiento de qué se trata este trabajo científico a quien corresponde y también intentó establecer contactos directos para gestionar recursos, no obtuvo una respuesta que demostrara un respaldo institucional a este estudio. Pero el profesor no se detiene y se apoya de su network personal, el cual valora mucho porque le ha permitido crear redes con rectores e investigadores de otras universidades como la Universidad Nacional, la Universidad de los Andes y el Instituto de Tecnología de Massachusetts.
Sequeda recalca que para sacar este proyecto adelante se necesita de una gran gestión para que este avance sea de impacto a nivel mundial. A veces uno siente que los grandes proyectos no se gestan con calidad sino desde la caridad pero uno tiene que ir adelante con las ideas y aliarse con quienes realmente estén interesados en contribuir al desarrollo de la ciencia. Al final, Federico Sequeda nos invitó primero, a tener un sueño, luego a soñarlo en grande y que no dejáramos de buscar las oportunidades de estudiar en el exterior, según él, se pierden muchas becas ofertadas para estudiantes latinoamericanos por que la información no llega a las universidades. Las mentes ávidas por aprender y servir a la sociedad con su conocimiento con la misma tenacidad de este investigador, seguramente serán memorables en la posteridad.



