Acerca de la relación de Jorge Isaacs con el mundo caribeño
Aunque por muchos años ha sido catalogada como la gran novela nacional y del interior andino, María posee una notable relación con el Caribe, la cual es poco estudiada en el ámbito académico. A continuación algunos planteamientos del historiador Alfonso Múnera respecto a este asunto.
Por: Daniel Zapata Villa
Estudiante de Lic. En Literatura

Quizás muchos lectores encuentren dificultad a la hora de establecer una relación entre María y el Caribe. Sin embargo, al tener en cuenta los orígenes de Isaacs y observar en profundidad la novela, vemos cómo se enlazan diferentes hilos entre estos dos temas. Lo siguiente se encuentra sustentado en la conferencia dictada por Alfonso Múnera durante el Primer simposio Jorge Isaacs, titulada: María de Jorge Isaacs: la otra geografía.
A simple vista la relación más notoria con el Caribe radica en la exaltación de los orígenes jamaicanos de su padre, los cuales son retratados en el padre de Efraín, en quien se destaca el gusto por la música y el baile, cualidades muy propias del mundo caribeño, más no del mundo judío. Una mención de estos orígenes isleños la podemos encontrar en el siguiente fragmento, ubicado en la página 13 de María.
“Si todos me van abandonando sin que pueda recibir sus últimos adioses, ¿A qué volveré yo a mi país?”. ¡Ay! (…) Sus cenizas debían descansar en tierra extraña, sin que los vientos del Océano, en cuyas playas retozó siendo niño, cuya inmensidad cruzó joven y ardiente, vengan a barrer sobre la losa de su sepulcro las flores secas de los aromos y el polvo de los años!”
A simple vista la relación más notoria con el Caribe radica en la exaltación de los orígenes jamaicanos de su padre, los cuales son retratados en el padre de Efraín, en quien se destaca el gusto por la música y el baile, cualidades muy propias del mundo caribeño, más no del mundo judío
Múnera dedica gran parte de su análisis al estudio de las rutas que relacionaban el Caribe con el Cauca, destacando cómo María brinda una visión completa de la geografía de estas regiones en nuestro país, al igual que la actividad económica que en ellas se desarrollaba; gracias esto, el autor incluso plantea afirmaciones como la siguiente: “Que interesante, ¿verdad? No era entonces sólo Cartagena y la costa norte colombiana la que gozaba desde siglos atrás de este intenso intercambio de seres humanos y de mercancías con el otro Caribe. ¿Quién lo iba pensar? O mejor dicho quién iba a ser capaz de leerlo, pese a la claridad con la que lo escribió Isaacs en su extraordinaria novela, si la imagen absolutamente hegemónica que teníamos de nuestra historia nos enseñaba, sin resquicios de duda, que el Cauca era en el XIX un territorio aislado, cuya comunicación con el mundo le venía por el puerto de Cartagena, y a través de la fatigosa y lenta navegación del Magdalena”.
Esta afirmación es fundamentada en la página 127 de María, donde Isaacs, con gran claridad, postula que durante el siglo XIX también existía gran tráfico de mercancías dirigidas hacia el Cauca y el Chocó por medio del rio Atrato. Esto difiere de la visión tradicional, la cual sustenta que el único medio para el transporte de mercancías era el río Magdalena.

“En realidad, leyendo a María he logrado intuir una de las verdades más ocultas, más ignoradas, pero al mismo tiempo más esclarecedoras de nuestro pasado colonial y republicano: el monopolio establecido por los españoles, mediante el cual sólo se podía comerciar con el exterior a través del puerto de Cartagena, fue una medida inútil dictada por la obsesión del imperio de cerrar un territorio abierto por todas partes al Caribe, pero sobretodo de clausurar las rutas del oro, es decir, las compuertas del Pacífico a ese mar de nadie. Nada pudo evitar el tráfico incesante de oro, de esclavos, y de toda clase de contrabandos, por las numerosas avenidas que de la costa pacífica llevaban a nuestro mar interior.”
Este es quizás uno de los párrafos más esclarecedores de toda la conferencia, ya que en él Múnera demuestra lo producente que puede ser en la actualidad la lectura de María, puesto que en la novela se encuentran consignados no solo relevantes datos del siglo XIX, también logra brindar información de las rutas de mercado durante la colonia, las cuales fueron conservadas muchos años después.
De igual forma, resulta interesante observar como en María la narración del Valle y la vida en él, es sumamente similar a la de cualquier isla del Caribe; incluso, en la página 60, Efraín afirma: “Se conoce que Cuba tiene una naturaleza semejante a la del Cauca”. Múnera rescata de forma eficiente este tipo de fragmentos, destacando la paradoja de que María hubiera sido leída durante años como la gran novela del interior andino, cuando en su contenido posee una marcada relación con Cuba y Jamaica.
En conclusión, esta conferencia recopilada en las memorias del simposio muestra una lectura innovadora y refrescante de la novela de Isaacs, ya que estos postulados derriban algunas de las visiones tradicionalistas y simplistas de María, reafirmándola como una novela con gran complejidad al igual que múltiples lecturas. Es pertinente rescatar este tipo de visiones durante el 2017, puesto que ha sido declarado como el año de Jorge Isaacs.
Múnera rescata de forma eficiente este tipo de fragmentos, destacando la paradoja de que María hubiera sido leída durante años como la gran novela del interior andino, cuando en su contenido posee una marcada relación con Cuba y Jamaica



