Uno no puede conocerse, solo puede contarse
El día 27 de junio se llevó a cabo el lanzamiento del libro Fragmentos de vida, ochenta años tejiendo recuerdos de Florence Thomas, publicado por el grupo editorial Penguin Random House. Este evento fue organizado por la Librería Nacional en su sede de la ciudad de Cali y se trató de una conversación entre la autora y Paola Guevara, directora de la Feria Internacional del Libro de Cali.
Por: Jessica Hurtado Carvajal
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle
La ciudadanía de las mujeres es un
estado individual y un estado colectivo.
Es un estado personal y un estado social.
Juanita Barreto Gama

Foto: Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá. Tomada de revistadiners.com.co.
Florence Thomas es francesa de nacimiento, pero también colombiana, pues según sus propias palabras, se enamoró de este país que la recibió hace 57 años y donde ocurren toda clase de locuras. Llegó a vivir a Bogotá, donde se casó, tuvo dos hijos y se convirtió en profesora de la Universidad Nacional. Su trabajo como docente, columnista del periódico El Tiempo, escritora de más de una decena de libros y activista por los derechos de género y reproductivos, la confirman como una de las voces más influyentes del feminismo en Colombia.
Al lanzamiento de libro lo precedió la lluvia y a veces fue interrumpido por el ruido de los carros que pasaban por la avenida, pero más allá de eso, contó con la presencia de muchas mujeres y de algunos hombres que escucharon los postulados y se rieron con las anécdotas de la autora. Recuerdos de su infancia en una Francia que intentaba recuperarse de la Segunda Guerra Mundial, de sus años como estudiante universitaria en Paris, sus primeros amores, las lecturas que la influenciaron y su llegada a Colombia.
Vivir en este país significa aceptar, con naturalidad, que casi cualquier cosa puede pasar. Los que nacimos aquí estamos más o menos acostumbrados; pero, para los extranjeros, resulta al mismo tiempo un misterio, una desgracia o un prodigio. No puedo imaginar lo que significó para Florence Thomas, que había nacido a diez mil kilómetros de distancia, enfrentarse a unos cambios culturales tan profundos al llegar a la Bogotá de finales de los años sesenta.
El libro Fragmentos de vida, ochenta años tejiendo recuerdos es un compendio de momentos importantes de su vida que, al mismo tiempo, trazan el mapa de las luchas que el movimiento feminista colombiano ha realizado a través de los años.
Sin embargo, según ella, fue lo que más la atrajo y por lo que, diez años después, con dos hijos y recién divorciada, ni siquiera pensó en regresar a Europa. Sabía que aún había mucho por hacer en un país donde las mujeres adquirimos derecho al voto y con ello la ciudadanía completa a mediados del siglo XX y bajo el gobierno de un militar. En una sociedad que avanza lento en cuanto a la inclusión de la mujer en el campo educativo y laboral, y mucho más lento si se trata de la equidad completa entre los géneros.
El libro Fragmentos de vida, ochenta años tejiendo recuerdos es un compendio de momentos importantes de su vida que, al mismo tiempo, trazan el mapa de las luchas que el movimiento feminista colombiano ha realizado a través de los años. Está acompañado de fotografías que dan cuenta del trabajo de tantas mujeres que lograron derechos largamente ansiados. De hecho, una de las últimas victorias en el ámbito legal fue el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, conseguido en el año 2022.

Florence Thomas calificó la escritura de este libro como un ejercicio de goce, en el que no fue necesario seguir las directrices marcadas por la academia, ni convencer a nadie de la pertinencia de sus argumentos. Se limitó a seguir sus instintos, a contar los fragmentos de una vida llena de revelaciones.
Además de su trabajo individual, la autora hizo una mención especial al grupo Mujer y Sociedad, creado a mediados de los años ochenta en la Universidad Nacional. Este colectivo de mujeres, casi todas intelectuales, mayores de setenta años, ha sido determinante en su camino como creadora de sentido. Otro aspecto que mencionó en la presentación, y que según ella le ayudó a alzar la voz para decir cosas que otras no podrían, fue su condición de extranjera.
Para nadie es un secreto que, dos siglos después del fin del colonialismo, seguimos considerando que lo extranjero es mejor que lo propio. Esto sucede con demasiada frecuencia en todos los ámbitos del arte o del conocimiento, y el caso de Florence Thomas no fue la excepción. Sus estudios en Psicóloga y Magíster en Psicología Social de la Universidad de París le otorgaron una cátedra en la Universidad Nacional, cuando aún no sabía hablar castellano y era necesario un traductor en sus clases. Su forma de escribir crítica y con humor que la llevó a comparar una feria de ganado, con uno de los tantos reinados de belleza, le abrió las puertas del periódico El Tiempo. Y tal vez fue su acento, que tantos años después conserva la dicción del país galo, lo que le permitió hablar por primera vez de temas vetados en una sociedad patriarcal como la nuestra.
Hoy, escuchar a esta mujer de 81 años que sigue recorriendo el país para celebrar sus avances y, especialmente, para exponer sus desigualdades, es el reconocimiento de lo que nos falta por conseguir en el terreno de la equidad entre géneros y la gratitud por los logros de nuestras antecesoras. Porque, tal como dice Yolanda Reyes en su columna en El Tiempo: “Sé que escribo, que escribimos, asomadas por las rendijas que ustedes nos abrieron”.

Foto: Jessica Hurtado Carvajal.



