El amanecer de la Biblioteca Scheherezada
La Biblioteca Scheherazada es un espacio abierto a toda la comunidad muy bien dotado para estudiar, leer, jugar o pasar el tiempo, tanto grupal como individualmente. El peregrinaje de Scheherazada por el colegio Las Américas es un relato que guarda muchas noches en vela.
Por: Damián Bueno
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle
Entonces le dijo Schahrazada:
«Por Alah, padre, cásame con el rey,
porque si no me mata, seré la causa del rescate
de las hijas de los musulmanes
y podré salvarlas de entre las manos del rey»

Para quienes trabajamos en el sector educativo, no es común imaginarse a los estudiantes disfrutando de estar dentro del colegio, leyendo, conversando, siendo parte de una experiencia pedagógica no mediada por un docente. Sin embargo, este es el panorama recurrente en la Biblioteca Scheherazada, ubicada en la Institución Educativa Técnica Comercial Las Américas de la comuna ocho de Cali.
Es un espacio colorido con estantes repletos de libros y juegos de mesa disponibles para leer y jugar en las mesas y pufs de la sala. Cuenta también con un salón que los profesores pueden reservar para sus clases y una temperatura habitual de veintidós grados centígrados; todo gracias a la gestión del docente Roberto Carlos Barragán, graduado de la Licenciatura en Literatura de la Universidad del Valle, y varias generaciones de estudiantes quienes integraron la Biblioteca como parte de la identidad de su institución.
La Biblioteca vio por primera vez la luz en el 2010, cuando su función era equiparable a la de una bodega de libros, mayoritariamente escolares, con unos cuantos infiltrados de literatura. Entonces, el profesor inició actividades de pedagogía junto a las cohortes de décimo y once de esos años para formalizar un espacio propio.
“Casi que nos mandaban cada año a un lugar diferente”, recuerda el profesor Barragán. “La Biblioteca no tenía mucha importancia para el colegio. Parecía la casa de Blancanieves y los siete enanitos; los que éramos altos teníamos un problema gravísimo”.
Fue a partir del 2014 cuando Scheherazada, materializada en un diminuto salón, conformó su primer talento humano, principalmente de mujeres. En honor a la primera heroína de la ficción, quien se levantó contra el feminicidio en su patria, la Biblioteca lleva el lema “leer salva vidas”, el cual invita a los estudiantes de la I.E.T.C. Las Américas a adoptar la lectura y la escritura para cambiar sus vidas.

“Venimos a la Biblioteca para disfrutar de ella, despejar la mente y salir de la monotonía”, nos cuenta Natalia Bolaños, usuaria y colaboradora de la Biblioteca Scheherazada en la jornada de la tarde. “Cuando suena la campana no podemos quedarnos en el salón, pero se presta el espacio”.
“En mis clases yo tengo una política”, comenta el profesor Barragán con mucha efusividad. “Hay que hacer silencio, no solo por hacerlo y ya, sino para escuchar al otro y hacer mejores comentarios. La idea con la Biblioteca es la misma: no se trata solo de construir otro salón de clase, sino de crear un espacio donde los estudiantes, profesores y padres de familia, entre otros, puedan dialogar, escucharse unos a otros. Eso me parece muy importante”.
Y es que hay que ver la cantidad de alumnos que, en el momento cuando suena la campana de recreo, se apresuran a la Biblioteca, agarran un puf, un mazo de cartas y se sientan a conversar sobre cómo van en tal clase, el desempeño de tal profesor, los cursos del Sena, hasta la siguiente campanada, para ver que se ha cumplido la meta del profesor Barragán.
No es fácil encontrar en Cali un espacio para habitar, de manera individual o con amigos, sin sentir la presión de tener que gastar dinero. Los café-librerías actuales exigen un mínimo de consumo para permanecer en el local. Esto hace que menos personas puedan recurrir a estos espacios para convivir y vuelve escasos los momentos de gozo, dependientes de la capacidad adquisitiva.
No es, sin embargo, el caso de la Biblioteca Scheherazada, donde tanto estudiantes como profesores, padres de familia y vecinos de los alrededores pueden permanecer solo con la condición de contribuir al orden, la limpieza y el buen uso de la instalación.
La Biblioteca es atendida por los mismos estudiantes, alternándose entre los de la mañana y la tarde, pues funciona desde las 6 am hasta las 4 pm, en atención constante. Pese a que los estudiantes cumplen atentamente con su labor y se encargan de mantener la instalación en orden y los libros acomodados, el profesor Carlos Barragán desea incorporar en su grupo de colaboradores a bibliotecarios profesionales.
No es fácil encontrar en Cali un espacio para habitar, de manera individual o con amigos, sin sentir la presión de tener que gastar dinero. Los café-librerías actuales exigen un mínimo de consumo para permanecer en el local. Esto hace que menos personas puedan recurrir a estos espacios para convivir y vuelve escasos los momentos de gozo, dependientes de la capacidad adquisitiva.
“La bibliotecología es un estudio serio que no se puede improvisar”, comenta el docente. “No porque yo haya estudiado literatura significa que sé cómo funciona la gestión bibliográfica, las signaturas topográficas, entre otras. Se requiere de verdaderos profesionales para apoyar en ese aspecto”.
Ante la pregunta de qué más cree que hace falta, el profesor responde: “Eventos, actividades, todo eso. Me gustaría que la Biblioteca se llenara de talleres, traer una parte de la Feria del Libro, que se vuelva un espacio cultural, como la Biblioteca Departamental o la propia Universidad del Valle, que interactúen estudiantes y vecinos”. Para esto, la Biblioteca cuenta con salones a prueba de ruido, donde se realizan debates estudiantiles y, gracias al convenio con la Universidad del Valle, sirve como espacio para que los estudiantes de licenciaturas de últimos semestres realicen sus prácticas docentes.
Este ejercicio diversifica la actividad pedagógica dentro de la institución, puesto que permite a los estudiantes acceder a otros saberes y otras formas educativas. Sin embargo, la posibilidad de realizar talleres dentro de la Biblioteca Scheherezada está abierto a cualquiera que tenga una propuesta. Solo se debe hablar con el profesor Barragán y gestionar el horario y el público.

En los estantes de la Biblioteca podemos encontrar desde clásicos de la literatura universal como Cien años de soledad, Mobby Dick y El gran Gatsby; novelas nacionales como ¡Qué viva la música! y Cóndores no entierran todos los días, hasta literatura juvenil y una gran variedad de comics de DC y Marvel, entre otros, donados por distintas fundaciones para el disfrute de los estudiantes. Por ahora, los libros solo están disponible para consulta interna, es decir, no es posible prestarlos para leer por fuera de la biblioteca, pero se espera que el espacio diversifique sus funciones para incluir este servicio.
En conclusión, la Biblioteca Scheherezada es un espacio de promoción del amor por la lectura, el esparcimiento y el aprendizaje. En un ejemplo de lugar habitable que se sostiene gracias a los esfuerzos de docentes involucrados como el profesor Barragán, pero también de una comunidad educativa consciente de sus necesidades. Para estar en la Biblioteca no es necesario comprar nada; quienes lo hacen, pueden estar seguros de que encontrarán una extensión del calor fraternal que solo es posible con el apoyo de todos.




