El Límite De Las Fronteras
El 17 de marzo del 2020, Ecuador y Colombia, naciones hermanas, cerraron el paso fronterizo del Puente Internacional Rumichaca, debido al brote del nuevo virus Sarcovs-2, mejor conocido como Coronavirus, dejando en el limbo al transporte terrestre. Aquí la voz de quienes traspasan las fronteras a diario, el vivo relato de lo que no se ha contado y cómo les ha afectado.
Por: Ana María Arce Areiza
Estudiante Lic. en Literatura, Univalle

Foto: Ana María Arce Areiza.
RUMICHACA: MÁS QUE UN PUENTE
Rumichaca se inauguró oficialmente en 1880. Es el principal paso entre Ecuador y Colombia. Bajo su peña atraviesa el río Guáitara. Sobre la vía Panamericana, unión entre el sur y norte de las Américas, está ubicado a 3 kilómetros del municipio Ipiales (Nariño), y a 7 kilómetros de la primera provincia de Ecuador, Tulcán (Carchi). Es considerado por los indígenas como “el ombligo del universo”, y por un tiempo perteneció al camino indígena de los pastos.
Rumichaca, como Bien cultural e hito historiográfico, es considerado un punto importante entre ambas naciones desde que los españoles esclavizaron a los incas, por lo que el puente ha tenido un proceso evolutivo de construcción. A nivel político, a partir de las leyes y normativas pactadas entre ambos países, se ha definido el cruce por él.
II
La provincia del Carchi e Imbabura (Ibarra) están libres de permisos otorgados por la oficina de migración o tarjeta andina. El puente permaneció con restricciones horarias hasta el 2011-2012; dada la fluctuación vehicular, -se llegó a registrar más de 10.000 carros diarios en 2011-, y el paso de personas, transportistas y comercio, se decidió su apertura de manera completa.
Desde que inició la emergencia sanitaria por el coronavirus se restringió el acceso al puente para las personas en su totalidad. A mediados de mayo del 2020 se logró dar apertura para el paso terrestre, exclusivo de carga internacional.
Ecuador tiene por divisa el dólar, lo que le permite ser importante para el cambio de moneda, factor crucial para el comercio entre ambas naciones. Además, es el principal motor económico entre el municipio de Ipiales y la provincia del Carchi.
EL ENDURO DE LOS COLOMBO-ECUATORIANOS: PASANDO POR TROCHA A ECUADOR
I
El presidente ecuatoriano Guillermo Lasso mantiene la restricción del cierre fronterizo desde marzo de 2020, hasta que la emergencia sanitaria logre ser controlada. Por su parte, el presidente colombiano Iván Duque cada mes revisaba las posibilidades de reapertura. Después de año y medio aún no hay una fecha exacta. A pesar de las distintas formas que se han implementado para convencer a Ecuador de la apertura (como protocolos de bioseguridad, restricciones de personas o controles sanitarios), su postura es inapelable: se mantiene cerrada. El municipio de Ipiales, ignorado ante la súplica, ha decidido tomar medidas de hecho junto con la Cámara de Comercio y los diversos gremios afectados.
II
Desde la terminal, muchas personas se ofrecen a llevarte a Rumichaca, -cuando estaba disponible para todo público-; ahora, te llevan hasta el partidero de Carlosama (Cuaspud), por la vía Ipiales-Aldana, el terminalito. Miles de pasajeros llegan a diario al partidero, que conduce al municipio de Carlosama, buscando la motorizada. El barrio La Frontera hospeda a simple vista largas filas de motos para quienes llegan buscando el cruce hacia Ecuador. Cada moto o carro debe pagar un precio para mantener su turno, lo que significa un control estricto por personas externas.
Diversos comercios pequeños han prosperado, como la venta de ruanas, comida o “pepas para el dolor”, los cuales se ven beneficiados tanto por colombianos como por los ecuatorianos que llegan a comprar.
Hay diferentes caminos o trochas por donde se hace el paso fronterizo, por ejemplo, las veredas La Orejuela, La Victoria, El Carmelo o Urbina, o fincas. Entre los factores que influyen, el dinero y el clima. Casi todos deciden hacer un trecho de camino con sus botas y echar “trocha”. Las tarifas para pasar en moto oscilan entre tres a cinco dólares ($10.000- $17.000). La primera vez que viajé pasamos por un camino largo y lodoso, no tuve que bajarme a caminar hasta llegar a Tulcán. La segunda vez me informan que no se puede pasar en moto y debía bajar por una trocha sobre un puente improvisado hasta volver a encontrar la moto que nos deja de nuevo en un terreno de Ecuador, desde el cual se debe tomar un taxi, cobra uno o dos dólares por persona y te lleva hasta el parque principal Ayora. Antes, los lugareños cobran un pequeño peaje o impuesto que oscila entre un dólar o cincuenta centavos de dólar.
El tiempo estimado para cruzar por trocha es de una hora y media a dos horas, dependiendo de las condiciones del terreno y el clima; el camino es bastante pedregoso y estropeado, en ocasiones peligroso, a comparación del puente internacional que podría durar aproximadamente veinte o treinta minutos. Las trochas no tienen ningún control estatal. Cualquiera que conozca el camino puede pasarlo. Para hacer el retorno se debe llegar al partidero de cuatro esquinas de Ecuador, donde vuelves a encontrar las motos que te harán la misma travesía.

Foto: Ana María Arce Areiza.
PAREJA DE GROOMERS
Óscar y Yolanda son esposos desde hace más de ocho años. Su familia, como ellos, residen en Ipiales, pero su trabajo como groomers (estéticos caninos) se encuentra en Tulcán. “Nosotros tenemos un localcito de peluquería canina, hacemos lo que es estética de los perritos”, afirma Yolanda. Oscar debe quedarse por semanas en Tulcán, pues mantener el paso diario bajo las nuevas tarifas no es oportuno. Considera que esta situación los beneficia y los perjudica al mismo tiempo.
I
Oscar
“Esto de la pandemia nos cambió por completo el modo de vivir. El trabajo en Tulcán se dio por un amigo de Yolanda, mi esposa. Esto de la peluquería canina es igual tanto en Ecuador como Colombia. Aunque aquí, por ser frontera, se vuelve distinto. El cambio de moneda, ¿me entiende? Antes de pasar esto de la pandemia, diario era que yo iba en mi vehículo, iba en la mañana y volvía en la tarde. Al inicio de esto de la pandemia no trabajamos como dos o tres meses por estar encerrados, y ya cuando se pudo cruzar nos organizamos, y ya me tocó quedarme allá prácticamente. Nunca me imaginé pasar por trochas. Esto de los cruces clandestinos siempre han existido por el contrabando, que se encarga de pasar el arroz y el combustible. Hay muchos métodos para cruzar. Si se va por algunos sectores, digamos por Altamira, se va por río, baja unas lomas y ahí lo espera el taxi. Hay otros sectores que la dejan prácticamente en Tulcán, va al partidero de Carlosama y paga moto, pasa sobre el río, sube por la vereda de Cuaspud, eso se ve como distintas casas pequeñas, hay una capilla y ya luego desciende a Ecuador y llega al partidero donde coge el taxi. Ese es mi trayecto siempre, por el partidero. El carro toca guardarlo en algún lugar y coger la moto. Claro que se hace más largo y peligroso que viajar por Rumichaca. Se puede gastar $20,000 más o menos, no tengo un precio fijo, no se puede ir con lo justo. Enveses cobran peajes, los que viven por ahí y el pasaje de ida y vuelta de las motos”.
II
Yolanda
“Guardamos el carro, bajamos a caminar, pasamos un puente, pasamos una pequeña montaña, y al llegar a un barrio de Ecuador, cogemos el taxi hacía nuestro local. Siempre viajamos juntos porque difícil una mujer pasando sola. Irse sola es peligroso. Todos los días mantengo allá o a veces vengo acá algunos días por mis niños que tampoco puedo dejar solos tanto tiempo. Ellos se quedan con su abuela, la mamá de Oscar, pero siempre es difícil tener que dejarlos”.
III
Oscar
“No le voy a decir mentiras: me beneficia que mantengan cerrada la frontera. Me perjudica, claro, por mi familia, porque no puedo verlos por semanas, pero por esa parte de la economía en Tulcán se ha reactivado bastante. Pero si se abre la frontera, esto bajaría porque la gente pasa a comprar sus cosas y así. Los pequeños comerciantes en Tulcán dicen que les afecta que se abra por el cambio del dólar, que está alto. Ahorita en realidad ya descubrieron que es por economía. Para unos es buen beneficio, ¿no?, por los electrodomésticos y todo, pero para otros, por ejemplo, para los dueños de tiendas menores, entonces es pérdida. Entonces unos quieren que abran y otros que no. Entonces a la final no se puede saber en realidad qué va a pasar. Se esperaba que pasara la cuarentena (y ya pasó) y la vacunación (hay un 70-80% vacunados), pero no se sabe, es todo un debate.
Ahora lo que se ha incrementado es el contrabando porque no hay ninguna especie de control, tampoco patrullaje de la Policía y la violencia está creciendo todos los días, hace poco mataron a alguien y estaba por ahí en el río. Y claro, están las personas que atraviesan el río sin pagar moto, pero las probabilidades de que se salven, si se llegan a caer, son pocas. En realidad sí quería que abran la frontera, por ver a mi familia, evitar tantos problemas que han sucedido, las muertes y la violencia”.
IV
Yolanda
“A mí también me gustaría que se abra. No me parece fácil pasar, es muy peligroso y riesgoso. Pueden matarlo a uno por robarle lo que a mucho será el pasaje o el celular. También por los costos y el estar lejos de mis niños. Volver a pasar cada día, claro, más fácil por Rumichaca. Esperemos que por fin se logre un acuerdo”.

TRANSPORTE LEGALMENTE ILEGAL: AFRONTANDO LA SITUACIÓN
I
“Mi nombre es D., hace un año y medio más o menos que transporto personas desde el cierre de frontera. Era un transporte que se venía haciendo con un grupo de personas que llegaban a Carlosama con las motos y se las empezó a llevar. Las trochas siempre han existido, sino que se ha aumentado el número de personas. Yo me encuentro aquí desde las cuatro y media de la mañana, hasta las siete u ocho de la noche. Se los lleva por $10.000. Pasas en moto todo el tiempo, hay otros pasos que si decides caminas, pero yo no conozco. La Policía en el lado ecuatoriano siempre está patrullando, exigen papeles y bueno, hay quienes no tienen papeles de la moto o son de otras personas y ahí es cuando toca evitarlos. No es mi único trabajo; cuando no hay, pues a otra cosa me dedico. Mientras mantenga cerrado se mantiene aquí, y si abren, pues depende de las personas que ya quieran pasar así, que les haya quedado gustando. Sino que eso del cierre también es por el dólar, claro, que Ecuador no quiere abrir”.
II
“Mi nombre es L.M. Soy campesino y habitante del pueblo Carlosama. También llevo personas en moto, aquí no importa de qué tipo sea, después de que ande sirve. Esto de la pandemia me ha perjudicado porque el puente cerrado evita el transporte de mercancía; por ejemplo, yo pasaba lo que sacaba un kilo de arroz, cebada y así, pero pasar por las trochas es más difícil, pues cobran y se puede maltratar lo que se va a pasar. Se gana bien en esto de las motos, tampoco es que vaya mal, pero ayudaría mejor la frontera abierta. Yo los llevo desde aquí hasta cuatro esquinas en Ecuador y de allá, vuelvo a traerlos hasta aquí para que cojan el bus. La tarifa es siempre la misma, y puede encontrarnos desde las cuatro, cinco de la mañana, hasta las seis o siete de la noche. Es riesgoso cuando llueve, el terreno se pone feo”.
III
Ipiales es bastante frío, pero estar a las afueras todo el día puede ser tormentoso. Por eso quienes transportan van con ruanas, chaquetas abrigadas y botas pantaneras por si el camino se pone resbaloso, y a veces con impermeable por si llueve. Cualquier moto sube, no hay distinción de cilindraje, “sólo quienes sean duros de ir”, me comentan. Hace poco hubo un atentado en esta zona y se anuncia que hay presencia de bandos ilegales. Se siente el recelo por mi presencia, es un transporte ilegal y están amenazados por la Policía y Ejército, quienes ya han destruido 38 pasos ilegales, a pesar de su control, es un transporte normalizado. Intento entrevistar a algunos que están libres, pero se niegan. Llegan ancianos, mujeres, hombres, inmigrantes. Cualquiera que necesite pasar al país vecino atraviesa a diario en las motos. Se muestran desconfiados y prefieren abstenerse de responder. El coordinador de las motos me mira desde lejos y toma fotos. Se me acercan y me advierten: “Si quiere seguir con vida, mejor váyase”. Un transportista de carro me dice que haga caso, él mantiene ahí también a diario y se le mide a cualquier viaje. No obtengo más respuestas, sólo me queda observar desde la distancia.
DEL OTRO LADO DE LA MONEDA: LO QUE NO SE DICE
I
Me dirijo a la pista de BMX ubicada en el parque El Ocho de la ciudad de Tulcán, veo niños saltando y bajando por los montículos de tierra, mientras cruzan las curvas cerradas y alguien les grita que pedaleen más fuerte. Es el entrenador. Pido unas pocas palabras, nos sentamos en la gradería.
“Mi nombre es Herney, nací en Pupiales (Nariño), cerca de Ipiales. Resido en Ecuador hace 15 años y soy entrenador deportivo. A veces viajo a Colombia para visitar a mi familia. Por la situación, he pasado las trochas, siempre es necesario ir a Colombia, el cambio de moneda siempre beneficia. La frontera tiene unos 500 kilómetros, y uno elige por dónde irse, hay distintos pasos. Aunque siempre hay vigilancia de helicópteros, Ejército ecuatoriano y Policías. Por el contrabando, que es lo que más afecta a Ecuador y Colombia, por lo mismo, se ha incrementado. Además de la violencia, arreglo de cuentas o lo común: los robos. El camino es destapado o de piedra, camino de herradura que le dicen, y si llueve, va a estar lleno de fango. Por ahí pasan distintos animales, carros, motos, personas con o sin equipaje, o con mercancía. Eso en el comercio es lo que ha afectado, más que todo a Colombia, porque Ecuador se ha visto muy independiente de esa economía y se siente beneficiada. Le pongo un ejemplo: el dólar lo compra a $3.700, entonces con cuatro dólares acá usted compra un desayuno americano, y en Colombia me puede sobrar dinero por el mismo precio. La diferencia es grande. Eso es lo que discute Ecuador, que al abrirse la frontera, todos irán a comprar a Colombia y disminuiría la economía. No hay como una regularización para eso. Por ahora, me afecta el visitar a mi familia porque ellos viven allá en Pupiales y también que aquí las cosas han aumentado su costo. En el deporte realmente no nos ha afectado el cierre. Esperamos que abran igual, ya se ha comprobado que no es por el virus sino por economía”.
II
El clima en Tulcán es menos frío que en Ipiales. Hoy está soleado. Es amplía la oficina, ubicada en la zona céntrica de Tulcán. Me recibe Wilson con un afectuoso y cordial saludo. Nos sentamos, ha dejado de lado unos documentos, ya nos conocíamos antes, pero ahora soy yo quién debe dirigir la conversación.
“Soy agente nacional de Aduanas del Ecuador, dedicado al comercio exterior ya hace 33 años. Mi nombre es Wilson. Soy oriundo de Tulcán. Desde que inició la pandemia nos restringió muchísimo, en cuanto al comercio exterior sufrió un deterioro en el cruce de frontera por el puente de Rumichaca. Al principio hubo cierre completo, lo que generó un 80% de disminución del tráfico fronterizo de mercancías. Posteriormente, cuando se regulariza, se permite la carga de importación y exportación y se restituye, pero en un 30-40%. La verdad afecta dentro del comercio, pues nos obliga a estar en continua comunicación con nuestros colegas de Colombia, Ipiales, con los agentes de aduanas, de tránsito, transporte y almaceneros. Entonces, antes de esto, se nos permitía ir y venir casi a diario; por el cierre, no hemos ido, reemplazando estos procesos a través de la tecnología. No he tenido que cruzar las trochas, pero conozco personas que sí deben cruzar constantemente, aunque eso no es nuevo, los pasos ilegales han existido desde que se establecieron las fronteras. Pero era más beneficioso para los lugareños, por su comercio doméstico. Ahora, por el cierre se han vuelto caminos libres, lo que ha degenerado el comercio por el contrabando, ya que no se tiene control, a pesar de los constantes monitoreos de la Policía. Entonces realmente afecta al comercio formal y a nosotros, pues no pagan impuestos y pasan todo tipo de mercancías, aumentando también el microtráfico. Desde nuestros gremios estamos presionando para que se reabra la frontera y haya el verdadero control desde inmigración, las aduanas colombianas y ecuatorianas, es decir, por el Puente Internacional de Rumichaca. Claro que también me afecta a nivel turístico. Nosotros íbamos cada fin de semana de visita a pasear, a disfrutar la cercanía con Colombia y claro, el cambio de moneda. Ya el cierre no es por el virus, realmente es por el comercio ecuatoriano que ha incrementado; sin embargo, espero que pronto se logre abrir, desde las reuniones binacionales y las cámaras solicitamos que se abra lo más pronto”.
III
Ipiales es un municipio relativamente pequeño, no es difícil llegar al barrio San Vicente y encontrar la tienda especializada en BMX. La ubicación es céntrica, a unos cuántos kilómetros se puede llegar al Puente Internacional de Rumichaca. Llego hasta las vitrinas del local, le hago señas desde afuera al administrador. Dada la emergencia sanitaria mantiene cerrada la puerta y con rejas. El saludo es pequeño, quiero que conversemos.
“Soy administrador de esta tienda de bicicletas aquí en Ipiales, desde hace 8 años. Mi nombre es Jhon. Manejamos artículos deportivos de BMX originales y de alta calidad, algo que no hay en otro lugar de la ciudad y, por estar en frontera con el país de Ecuador, me beneficia en gran medida. La gran mayoría de mis clientes provenían del país vecino, pero ahora no hay esa gran fluctuación de personas. Mis clientes, en mayor medida, son más locales que del otro lado. Eso nos afectó bastante a la gran mayoría de comerciantes de aquí. Ahora, uno ve montón de locales cerrados o en arriendo, cosa que no se veía desde hace mucho, personas que quebraron en sus locales y negocios, lo cual ha sido un desastre a nivel económico para todos. Yo también he viajado por las trochas, por motivos personales, pero conozco personas que viajan a diario y muchos por cuestión de trabajo. Me parece triste que se deje a su familia aquí para trabajar allá y sin tener un retorno seguro o fijo. La cuestión de apertura de frontera es más un tema político y económico que por la emergencia del Coronavirus. Me gustaría que se abra la frontera, darle un control más estricto para que no haya tanto conflicto y que la economía aquí también se pueda regularizar. Aunque por mi parte, he logrado “reinventarme”, como le dicen ahora, porque siempre hay que ver el lado positivo y salir adelante. Por ejemplo, ya cuento con tienda virtual por donde los clientes tienen más facilidades para realizar sus pedidos”.
IV
Según la DIAN, casi el 95% del comercio ha decaído y se habrán perdido aproximadamente 30,000 empleos, de los cuales muy pocos han logrado recuperarse. El contraste entre quienes se han benefician y quienes se han perjudicado es bastante notorio. Pesa más la decisión de mantener el cierre fronterizo. Por lo que es necesario retomar los diálogos, evitar tanto la pérdida económica como la vida de personas, beneficiar a ambas partes, teniendo en cuenta las voces de quienes son víctimas de los límites de las fronteras. Porque siempre estará la disputa entre lo económico y lo social.

Foto: Ana María Arce Areiza.



