El diccionario como historia viva del lenguaje
La exposición Cien años del Diccionario de la lengua española (1925–2025) revela que los diccionarios no son simples repertorios de palabras, sino artefactos históricos atravesados por decisiones culturales, políticas y lingüísticas.
Por: William Rosero
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

La exposición Cien años del Diccionario de la lengua española (1925–2025), instalada en la Biblioteca Mario Carvajal de la Universidad del Valle, propone un recorrido histórico y reflexivo sobre la evolución de uno de los instrumentos más influyentes en la normativización del idioma: el diccionario académico. A través de una serie de paneles informativos, el proyecto —desarrollado por el grupo Neolcyt en colaboración con diversas universidades— logra articular una mirada que no solo es filológica, sino también cultural y política.
Desde su panel introductorio, la muestra sitúa al visitante frente a la conmemoración del centenario de la edición de 1925 del diccionario de la Real Academia Española. Este punto de partida no es casual: se trata de una edición clave que consolida una etapa de modernización en los criterios lexicográficos, en un momento en el que la lengua española comenzaba a afirmarse como un sistema pluricéntrico, atravesado por tensiones entre norma y uso.
Uno de los aspectos más interesantes de la exposición es su capacidad para hacer visible aquello que normalmente permanece oculto en los libros: sus condiciones materiales de producción. El panel dedicado al colofón, por ejemplo, rescata una breve pero significativa inscripción que indica el lugar, la fecha y las circunstancias de impresión del diccionario de 1925. Lejos de ser un detalle anecdótico, este elemento permite comprender el diccionario como un objeto histórico, resultado de prácticas editoriales concretas. La inclusión de su definición refuerza, además, una dimensión pedagógica que atraviesa toda la muestra.
En conjunto, Cien años del Diccionario de la lengua española (1925–2025) no solo conmemora un aniversario, sino que invita a repensar el papel del diccionario como herramienta de poder simbólico. Al evidenciar los procesos históricos, las decisiones editoriales y las tensiones entre distintas lenguas, la exposición abre un espacio crítico desde el cual es posible cuestionar la relación entre lengua, identidad y autoridad.
En términos curatoriales, la exposición no se limita al caso del español, sino que amplía el panorama hacia otras lenguas de la península ibérica. El panel dedicado a los diccionarios coetáneos del catalán, el gallego y el euskera resulta especialmente revelador en este sentido. Allí se presentan obras fundamentales como el Diccionari general de la llengua catalana de Pompeu Fabra, el Diccionari català-valencià-balear de Alcover y Moll, el Diccionario trilingüe de Azkue y el Diccionario gallego-castellano de la Real Academia Gallega. Este diálogo interlingüístico permite cuestionar la idea de una única autoridad normativa y muestra, en cambio, un ecosistema diverso de proyectos de estandarización lingüística.
Asimismo, la disposición espacial de los paneles favorece una lectura progresiva y comparativa. En la vista general de la exposición se perciben distintos ejes temáticos: la evolución del diccionario académico, la incorporación de americanismos y los cambios entre ediciones. Estos elementos sugieren que el diccionario no es un repertorio estático, sino un organismo en constante transformación, que responde a dinámicas sociales, geográficas e históricas.

Otro mérito de la exposición radica en su equilibrio entre rigor académico y accesibilidad. Aunque los contenidos están sustentados en investigaciones especializadas, el lenguaje utilizado en las infografías es claro y didáctico, lo que permite que un público amplio pueda aproximarse a cuestiones complejas de la lingüística. En este sentido, la muestra cumple una función divulgativa clave, especialmente en un contexto universitario donde la circulación del conocimiento es fundamental.
En conjunto, Cien años del Diccionario de la lengua española (1925–2025) no solo conmemora un aniversario, sino que invita a repensar el papel del diccionario como herramienta de poder simbólico. Al evidenciar los procesos históricos, las decisiones editoriales y las tensiones entre distintas lenguas, la exposición abre un espacio crítico desde el cual es posible cuestionar la relación entre lengua, identidad y autoridad. Se trata, en definitiva, de una propuesta sólida que logra transformar un objeto aparentemente técnico en un punto de entrada para reflexiones más amplias sobre la cultura escrita y la construcción del conocimiento lingüístico.



