Droga, mafia y salud urbana. Cali, una ciudad violenta
Por: Charlot
Licenciado en Literatura
“…Después de que usted no se crie con malicia en la cabeza, créalo que usted no le da mente a matar a alguien. Y más cuando uno sabe que es por plata. La vida no vale sino $4.000 pesos… Lo que vale una bala.”
Expresiones de fuerza, con esta dura y fría expresión inicia el séptimo capítulo de la tesis doctoral de Doris Stella Tejada Puentes, para optar por el título de Doctora en Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia. La tesis doctoral titulada Producción del poder mafioso en Santiago de Cali y su relación con la salud urbana: territorios y redes, muestra no sólo el poder mafioso y sus redes de acción en Cali desde 1985, sino también el poder que hasta ahora han logrado en sectores oprimidos del oriente de la ciudad, haciendo de la vida de los jóvenes, a quienes no tienen en la cabeza algo más que balas, soñar cifras de dinero que en pocos casos logran obtener. Ilusiones apagadas en sus manos y una ciudad más empedernida en la violencia a favor de nada.
Durante más de tres décadas Cali ha vivido inmersa en un conflicto violento a manos de mafiosos, cuya principal fuente de poder y dinero ha sido la droga, logrando impactar negativamente la salud pública urbana. En esta investigación cualitativa se han analizado diferentes aspectos de esta problemática que datan desde 1985 hasta el año 2015, reflejando todo un estudio histórico de estas redes ilegales articuladas con las redes legales en un contexto de impunidad y crecimiento demográfico acelerado.
La investigación, que posee un amplio estudio del tema y material de apoyo para su realización, muestra una triste y dura realidad que parece no tener fin hasta el momento. Han tenido mucha acogida diferentes actividades ilegales como el préstamo gota a gota, el cual ha generado altos índices de violencia por sus honerosos intereses, como también el apoyo económico a fiestas vecinales, con el fin de lograr impactar a la comunidad y lograr el respeto y admiración por parte de los jóvenes del Distrito de Aguablanca. Vacíos que, en algunos casos, el Estado no logra satisfacer en estas comunidades y obligan a buscar una salida rápida pero peligrosa. Las contiendas entre diferentes bandos mafiosos dejan como saldo un alto índice de homicidios, venganzas y su sello personal en cada víctima de muerte violenta, dejando a su paso un horizonte oscuro y complejo para la salud pública en Cali.
En una visita a nuestro Periódico Cultural La Palabra, esto fue lo que nos expresó Doris Stella Puentes Tejada:
Durante las tres décadas de territorialidad mafiosa en la ciudad de Cali, los menores y jóvenes han sido utilizados y asesinados en medio de la guerra urbana entre facciones del crimen organizado. Hay registros documentales de la utilización de los jóvenes durante el período de los carteles y de las “limpiezas” de los sábados, como sicarios. Hoy los menores siguen siendo usados en el control territorial, en el transporte de armas y drogas, en el negocio gota a gota, en el micro tráfico y en la dinámica urbana para garantizar el tráfico internacional. Tal vez la diferencia es que se ha diversificado y ampliado el rol de los jóvenes en estas redes económicas, políticas y criminales que ha desarrollado la mafia en la ciudad.
Dada la inequidad e impunidad existente que se refleja en indicadores como 49% de desempleo, 4 % de deserción escolar anual, 90 % de impunidad en los homicidios, los menores y jóvenes desescolarizados, analfabetas y desempleados, ingresan desde su niñez al mundo de la ilegalidad que la mafia desarrolló en Cali.
Actúan como campaneros, como mulas urbanas transportando armas y drogas adheridas a sus cuerpos, situaciones que son consideradas como unas de las peores formas de trabajo infantil, aunque estos eventos no se han registrado en las estadísticas de la ciudad. Los menores en tales condiciones de vulnerabilidad se adhieren de manera voluntaria, algunas veces, y cuando no acceden son amenazados mediante panfletos y son forzados a ingresar a los pelotones armados ilegales que controlan los territorios.
La tesis aporta una nueva metodología construida desde la salud pública para el análisis de la violencia que aborda el dominio general desentrañando las redes de poder, el dominio particular que devela la dinámica mafiosa en los territorios más afectados por la violencia en la ciudad y el dominio singular que da cuenta de las víctimas. Con el método cuantitativo solo abordamos este último, pero incluso en este dominio, la tesis trasciende la mirada del homicidio como única forma de la victimización y tipifica el sicariato que está vedado en las estadísticas de la ciudad. Estos no se caracterizan, y por lo tanto no existen datos históricos del homicidio por sicariato.
Finalmente, se invita a no enfocar las acciones solo en la disminución del delito, que es simplemente el síntoma. Es necesario desarrollar un plan que logre fracturar sus redes del poder mafioso en la ciudad y que logre transformar los modos de vida que surgieron como resultado de las estrategias de fuerza y consentimiento que impusieron las mafias para construir su territorio, pues están afectando la salud ambiental, la salud laboral, la salud infantil, la salud mental y la salud sexual y reproductiva e impactando los indicadores de morbilidad y mortalidad de la ciudad.



