Crónica

Cambiando el presente para generar futuro. La academia aporta en la construcción de sociedad

TIP-JÓVENES SIN FRONTERAS es un proyecto de atención integral a jóvenes en situación de vulnerabilidad miembros de pandillas y miembros de su entorno familiar en ocho comunas de Cali, financiado por la Alcaldía de Cali, apoyado por la Policía Metropolitana e implementado por el Instituto Cisalva de la Universidad del Valle, que le ha cambiado la vida a Jhony Fernando Fernández, un joven que no nació pa’ semilla pero que ahora, gracias al proyecto, sueña con un futuro mejor.

Por: Julio César Pino Agudelo
Estudiante de Lic. en Literatura

María Isabel Gutiérrez, médica de la Universidad del Valle, por muchos años directora del Instituto Cisalva y actualmente investigadora asociada. Fotos: Óscar Hembert Moreno Leyva.
María Isabel Gutiérrez, médica de la Universidad del Valle, por muchos años directora del Instituto Cisalva y actualmente investigadora asociada.
Fotos: Óscar Hembert Moreno Leyva.

Mi vida antes de ingresar al proyecto TIP-JÓVENES SIN FRONTERAS era levantarme a las 6 de la mañana, porque siempre he sido muy madrugador, cicla y pal’ parche. De ahí salíamos pa’ la calle 39 y la Avenida 6ta a robar puro celular. Luego llegábamos a San Benito, descargábamos los celulares, mandábamos a vender y nos decían: “Vea, ahí en tal lado hay un gota a gota o un carro repartidor”, y salíamos y lo robábamos, y volvíamos y salíamos y ya por la tarde nos íbamos pal’ barrio ya con cuatrocientas lucas cada uno. Con 15 años y con toda esa plata en el bolsillo, llegaba uno y le pasaba a la cucha, mantenía bien, me compraba las zapatillas que quería, mantenía con el fierro encima, novia al lado, la rumba, el trago, el vicio. Estaba uno en lo que quería. La cuadra la hacíamos respetar del que fuera; no dejábamos robar a nadie, y el que robaba le dábamos plomo para que los demás vieran que por aquí no se robaba. Esa era la tónica de uno, mantener así el pedazo (territorio). Entonces uno mantenía todo chévere, bien vestido, así uno no le veía problema a la vida, comenta Jhony Fernando Fernández, beneficiario del proyecto.

Gracias al proyecto, el presente de Jhony es muy distinto y se permite soñar con un futuro mejor. Mi esposa y yo nos levantamos a las 6 de la mañana, levantamos a los niños, los organizamos, nos organizamos mi esposa y yo, llevamos a la niña al jardín, y de ahí ya salgo a trabajar. Si nos toca jornada de estudio, salgo a las 3 de la tarde, y si nos toca la jornada de trabajo, salimos a la una de la tarde. Luego voy por la niña a las 3 y 15 de la tarde, me pongo a jugar con los pelaos del barrio, hablamos un rato, y a las 7 de la noche ya estoy en mi casa otra vez. En el futuro me veo como alguien importante en Cali y en Colombia. Me veo saliendo por televisión, pero no para ser famoso, sino pa’ que los jóvenes que están así como uno estuvo, vean que sí se puede, y ser un motivo de inspiración para otros, que vean que sí se puede salir de esa vida y que hay oportunidades.

El proyecto se inició en 2016, vinculando treinta pandillas. Inicialmente ingresaron un 60 por ciento de los jóvenes de estas pandillas. Algunos se quedan mirando desde afuera el proceso para ver si es de largo aliento y serio; otros entran incrédulos y luego se retiran.

Alejandra Vidal, investigadora asociada del Instituto Cisalva y coordinadora general del proyecto TIP-JÓVENES SIN FRONTERAS.
Alejandra Vidal, investigadora asociada del Instituto Cisalva y coordinadora general del proyecto TIP-JÓVENES SIN FRONTERAS.

El proyecto se inicia entonces con 681 jóvenes. Paulatinamente entre el 2016 y marzo de 2017 se vinculan más de 100 jóvenes nuevos, y en julio, otras 30 pandillas. En este momento están vinculadas 60 pandillas de las 106 que están identificadas por la Policía.

Este proyecto tiene por objeto dar un ejercicio de restitución de derechos a los jóvenes en situación de vulnerabilidad que habitan en ocho comunas de la ciudad de Cali: comuna 1, 18, 20, 13, 14, 15, 16 y comuna 21. El proyecto concibe a los jóvenes en situación de vulnerabilidad, jóvenes que están inmiscuidos en dinámicas de pandillas. Son jóvenes que se encuentran en primer motivo como grupos de amigos de más de tres personas que conforman lo que se denomina un “parche”, por afinidad, por gustos, por amistad, y que tienen problemáticas similares de violencia familiar, deserción de la vida escolar, consumo de sustancias psicoactivas, riñas con otros grupos en un principio por la defensa de los territorios y peleas ancestrales de sus familias. Más o menos hace unos diez o quince años, la dinámica de la pandilla se ha venido agudizando porque son afectados e instrumentalizados por las bandas del crimen organizado que manejan narcotráfico, sicariato, comenta Alejandra Vidal, investigadora asociada del Instituto Cisalva y coordinadora general del proyecto.

Inicialmente todo surge de la Policía Nacional. Dentro del grupo de la Policía Comunitaria tienen algo que se denomina los Gestores de Paz. Son un grupo de policías que tienen como misión intervenir en las comunidades para contribuir a desescalar el crimen. Atienden directamente a pandillas y a barras bravas. El proyecto inicialmente establece una fase de acercamiento con los gestores de paz e inician su proceso desde un trabajo lúdico y de fortalecimiento de los vínculos familiares y entre los jóvenes, promoviendo actividades como chocolatadas, frijoladas, sancochos comunitarios, y actividades deportivas. Avanzado el momento de acercamiento y de ganarse la aceptación y la confianza de las comunidades, los jóvenes entendían que estos policías, ahora gestores de paz, no se acercaban a ellos desde una perspectiva punitiva sino desde una perspectiva pedagógica, la policía encuentra que el proceso necesita un fortalecimiento, y dado que la Policía tiene una alta correlación en su proceso de convivencia y seguridad ciudadana, inician un proceso con la Secretaría de Gobierno Municipal y piden apoyo de la academia, y en este sentido lo que decide la Alcaldía es buscar al Instituto Cisalva por varias razones: porque el Instituto apoya los análisis de homicidios; acompaña al Observatorio Social de Cali, y asesora los consejos de seguridad. Lo que se hace es fortalecer el proceso con esta atención psicosocial y de restitución de derechos a través del proyecto.

Jhony Fernando Fernández, beneficiario del proyecto.
Jhony Fernando Fernández, beneficiario del proyecto.

Oliver Ibarguen, patrullero de la Policía desde el año 2004, cuenta que su experiencia como Gestor de Paz le ha ayudado a cambiar la imagen negativa que tenían frente a la comunidad y a los jóvenes pandilleros. Antes, los muchachos nos veían con mucha desconfianza porque nosotros nos acercábamos a ellos con una actitud punitiva; ahora, como gestores de paz y con un enfoque más humano, nos hemos ganado la confianza de ellos y les ayudamos en todo lo que necesiten para encarrilarse adecuadamente en este camino, hacia una nueva vida libre de drogas y criminalidad.

La formación de “parches” o pandillas es un fenómeno frecuente entre jóvenes y adolescentes de sectores populares en América Latina; sin embargo, las condiciones de pobreza y marginalidad que dibujan su paisaje cotidiano, acompañadas de otros factores que aumentan la condición de vulnerabilidad, terminan llevándolos a involucrarse en actividades delictivas y a ser cooptados por bandas del crimen organizado. Pertenecer a estos grupos se convierte para los jóvenes en una forma de sobrevivir a un entorno social excluyente, grupos familiares con problemas severos de violencia doméstica, ausencia de modelos de referencia y vecindarios con escasa oferta cultural, deportiva y de esparcimiento. Es así como muchos adolescentes terminan generando identidades grupales a partir de las problemáticas que comparten, desarrollando fuertes vínculos de protección, afecto y empatía al interior del “parche”.

El Instituto Cisalva se encarga de operar la parte técnica de este proyecto, para lo cual ha conformado equipos de trabajo con psicólogos, trabajadores sociales, economistas, y otros profesionales en ciencias sociales, quienes hacen acompañamiento a los jóvenes junto con un grupo de líderes comunitarios y los Gestores de Paz de la Policía Metropolitana.

Patrullero Oliver Ibarguen. Gestor de Paz.
Patrullero Oliver Ibarguen. Gestor de Paz.

Los objetivos del proyecto son varios, comenta Alejandra Vidal. El primero es contribuir a la resignificación del consumo vista desde dos puntos de vista: disminuir el policonsumo a una sola sustancia, y disminuir la frecuencia del consumo. El segundo indicador es a nivel de planificación familiar. La mayoría han desertado en los grados sexto y séptimo, entonces esa formación en salud sexual y reproductiva ni siquiera la alcanzan a recibir, y por supuesto, esto se ve reflejado en la no utilización de mecanismos de protección, en su gran mayoría. Se busca que se apropien de unas prácticas de autocuidado para evitar exponerse a situaciones como riñas, por ejemplo; fortalecer su autoestima. En educación se busca que retornen a la vida escolar y que terminen el bachillerato. Este es tal vez el componente en el que hemos tenido menor éxito, pues ya se encuentran con muchos vacíos, les da pena volver a la escuela, porque en la misma escuela han generado algunas riñas o no pueden asistir por fronteras invisibles, pero sobre todo por un sentido de utilidad de la educación: creen que esta no sirve para nada. Por otro lado, el acceso a la formación técnica. Por esto insistimos mucho en que vuelvan a la escuela, para que puedan acceder a programas de formación en el Sena, pero para esto es necesario que por lo menos tengan aprobado hasta el grado noveno, que es un requisito de esta institución, y que muchos no lo tienen. En el eje de empleabilidad, buscamos hacer alianzas público-privadas para brindarles empleo a los beneficiarios del proyecto. En la actualidad tenemos a 362 jóvenes empleados. En el eje de recreación y deporte, básicamente buscamos que hagan un mejor uso del tiempo libre, el cual se constituye en el refuerzo más importante para disminuir el consumo y transformar estas prácticas de consumo y tener otras opciones de actividades que les ayude a manejar la ansiedad. Cuando el consumo es muy problemático, se remiten a los jóvenes a la Red de Atención Pública, pues es un problema de salud pública. Y por último, en el eje de ciudadanía, inicia por averiguar si tienen identificación, si están afiliados o no al sistema de seguridad para apoyar en esa gestión a quienes haga falta, pero entendiendo que la restitución de derechos también va en las dos vías: ellos han sido actores del conflicto, hay lugares en sus comunidades que la gente no usa porque ellos se los han tomado para consumir, entonces ellos participan en la recuperación de esos espacios.

Maria Isabel Gutiérrez, médica de la Universidad del Valle, por muchos años directora del Instituto Cisalva y actualmente investigadora asociada, hace una reflexión crítica: los recursos que se destinan a inversión social hay que convertirlos en resultados palpables para la sociedad, que se puedan ver. Hay muchos proyectos en la actualidad cuyo impacto lastimosamente no puede evaluarse. Los proyectos sociales no deben ser un negocio, soluciones políticas del momento. Es por ello que hago un llamado a hacer las cosas a conciencia, y que todo lo que se haga tenga un resultado importante en la sociedad. El asistencialismo es la madre del subdesarrollo. No hay que dar el pescado, hay que enseñar a pescar.

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