Pedagogías decoloniales: prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re)vivir
Cuatro partes y quince capítulos integran este libro compilado por la profesora Catherine Walsh. A lo largo de sus páginas, el texto revisita los fundamentos del pensamiento decolonial mediante el análisis de la feminidad, la cultura hegemónica y la pedagogía educativa, esta última observada como una herramienta que abre caminos de reflexión intelectual. Asimismo, el libro analiza en detalle algunas de las gestas emancipatorias de los pueblos afro e indígenas en Brasil y Colombia.
Por: Alejandro Alzate

Foto: Tomada de uasb.edu.ec
Cierto es que la bibliografía sobre los estudios decoloniales es amplísima. Desde hace más de medio siglo, autores como Enrique Dussel, Walter Mignolo, Aníbal Quijano, Paulo Freire y Frantz Fanon sentaron las bases de la emancipación cultural, epistémica y económica que debían seguir los pueblos sometidos al colonialismo internacional. En ese sentido, y como parte de la recuperación del pensamiento de estos autores, Catherine Walsh se da a la tarea de poner en tensión conceptos para repensar la vida política de nuestros pueblos. Para ella, la valía del hecho pedagógico implica la construcción de una subjetividad activa y no sólo relegada a la escuela. La pedagogía conduce a la libertad una vez que se hace palabra viva en la cotidianidad de las gentes y las instituciones.
De acuerdo con el pensamiento de la investigadora argentina, “lo pedagógico implica una postura política arraigada a las luchas de la existencia y del vivir”; razón por la cual este libro integra reflexiones y voluntades que batallan contra la uniformidad del orden mundial para cuestionarlo y reconfigurarlo. Desde luego, esta reelaboración no es fácil ni utópica o futurista, sino real y presente; es decir, las perspectivas de cambio que abraza el texto son totalmente políticas e intelectuales, complejas y dignas de ser ejecutadas por la escuela, pero también por las ciudadanías críticas, las organizaciones y los gobiernos que entienden cómo los afectan —y restringen — las fuerzas del mundo contemporáneo.
Tal como lo expresa la autora, la pedagogía de la libertad debe estimular el deseo de defensa de la misma. Una vez que los pueblos toman conciencia de su subalternidad, lo que sigue es el diseño de acciones conducentes a la reconfiguración de un nuevo orden. Uno que pueda satisfacer, así sea en pequeña escala, sus demandas de autonomía y autenticidad.
Frente a la convulsa realidad económica y legislativa que experimentan nuestros pueblos latinoamericanos, cabe traer a colación algunas preguntas que plantea la profesora Walsh, por ejemplo: ¿cómo pensar y ejercer la pedagogía hoy y ante los momentos políticos actuales? ¿Cómo caracterizar estos momentos? ¿Cuáles son los movimientos teóricos que surgen, llaman y provocan? Las respuestas arrojan caminos serpetinos, complejos y a la vez estimulantes, esto último en la medida en que el papel de la pedagogía decolonial pasa por la “construcción de caminos de estar, ser, pensar, mirar, escuchar, sentir y vivir con sentido y horizonte de(s)colonial”. Ahora bien, lejos de ser operaciones sencillas, vinculadas arbitrariamente a la voluntad individual, lo que se menciona pasa necesariamente por “el requerimiento de prácticas teoréticas y pedagogías de acción que en su andar enlacen lo pedagógico y lo decolonial”. De acuerdo con Walsh, la fuerza de la acción decolonial encuentra su anclaje en la historia y en sus momentos de manifestación y reacción. Esta idea implica directamente el análisis de “las luchas, rebeldías, cimarronajes e insurgencias de los pueblos originarios”.
Con esto, queda en claro lo imperioso de la acción frente a cualquier tentativa de dominación. Tal como lo expresa la autora, la pedagogía de la libertad debe estimular el deseo de defensa de la misma. Una vez que los pueblos toman conciencia de su subalternidad, lo que sigue es el diseño de acciones conducentes a la reconfiguración de un nuevo orden. Uno que pueda satisfacer, así sea en pequeña escala, sus demandas de autonomía y autenticidad.
A modo de coda, basta decir que, ahora más que nunca, el pensamiento decolonial es necesario en las sociedades actuales, tan propensas a la polarización y la multidominación. La cultura de masas, el infotainment, la música, el cine y lo difundido por los grandes medios de comunicación, actúan como potentes agentes ideológicos, lo cual no es peligroso en sí, si no fuera por la calidad de las consignas, estereotipos y tendencias que difunden.



