Crítica

“Yo vi tres luces negras”: una puerta hacia el Pacífico colombiano

La película Yo vi tres luces negras,estrenada en el año 2024, es una muestra de las nuevas narrativas que nos acercan a las regiones de Colombia eternamente estigmatizadas por la guerra, en las que sus tradiciones y saberes son relegados a un segundo plano. Esta obra nos trae el conflicto en el que se ven atrapados sus habitantes, pero también la poesía y la música que habitan al interior de la selva.

Por: Jessica Hurtado Carvajal
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Título: Yo vi tres luces negras
Dirección: Santiago Lozano Álvarez
Guionistas: Santiago Lozano y Fernando del Razo
Duración: 90 minutos

Foto: Tomada de delaurbe.udea.edu.co
Foto: Tomada de delaurbe.udea.edu.co

Yo vi tres luces negras es una película dirigida por Santiago Lozano Álvarez, cuya ópera prima es Siembra, estrenada en el año 2016 y galardonada con varios premios, entre ellos el Boccalino de Oro, en el Festival de Cine de Locarno, y el de la Mejor Ópera Prima, en el Festival Internacional de Cine de Tarragona. Aparte de su trabajo como director, Lozano es docente del programa de Cine de la Universidad Autónoma de Occidente (UAO). De hecho, sus estudiantes del semillero de Investigación en Creación y del programa de Cine de la UAO hicieron parte del montaje de su nuevo largometraje.

El pasado 26 de junio, en el museo La Tertulia, se llevó a cabo la presentación de la película Yo vi tres luces negras, acompañada del estreno del videoclip “Los Manglares” de Nidia Góngora. Esta canción fue elegida como la banda sonora que acompaña los momentos álgidos del filme, ya que habla sobre el duelo y la importancia de la memoria. La cantora Nidia Góngora es una de las voces más influyentes de la música tradicional del Pacifico y fue capaz de lograr que la resonancia de su voz se sienta en el trasfondo de la historia, creando un diálogo fluido entre ambas representaciones del arte. De este modo, música e imagen se unen y complementan para rescatar hechos dramáticos, pero demasiado comunes en las zonas rurales de este país.

En cuanto a la narrativa de la película, quisiera empezar diciendo que el espectador es testigo de un viaje material y simbólico a través de la selva pacífica colombiana, en el que se mezclan de tal manera el mundo de la vigilia, el de los sueños y el de los muertos, que rara vez es posible saber con exactitud por cuál de ellos se está avanzando. Pero tampoco importa. Lo verdaderamente relevante es escuchar el llamado que hace la tierra y acompañar a su protagonista José de Los Santos (Jesús María Mina) en ese último recorrido.

Foto: Tomada de delaurbe.udea.edu.co
Foto: Tomada de delaurbe.udea.edu.co

La historia empieza con una celebración amenizada con música y viche, licor que acompaña la mayoría de los eventos en esta zona del país. La fiesta es interrumpida por la noticia de la desaparición de un hombre, y es así como conocemos a José de Los Santos, quien se dedica a oficiar las ceremonias tradicionales para el descanso de los muertos. Este hombre pasa de tocar un instrumento musical a recorrer el río en busca del cadáver. De esta manera, queda clara la intención de mostrar la realidad de las poblaciones atrapadas en medio de un conflicto armado que parece no tener fin.

…el espectador es testigo de un viaje material y simbólico a través de la selva pacífica colombiana, en el que se mezclan de tal manera el mundo de la vigilia, el de los sueños y el de los muertos, que rara vez es posible saber con exactitud por cuál de ellos se está avanzando.

De manera sutil, recurriendo a elementos simbólicos y a eufemismos para no llamar a las cosas por su nombre, la obra nos conduce a una realidad que muchos desconocemos. Esa que escuchamos nombrar en forma de estadísticas en las noticias, pero a la que nunca nos hemos enfrentado.

Otro aspecto importante de la puesta en escena es la fotografía, en la que destacan los planos generales de la naturaleza y del río, intercalados por largos silencios que no resultan abrumadores, porque están acompañados por los sonidos de la manigua. El hombre se calla para que la naturaleza hable. En medio del viaje, se resaltan los conocimientos sobre plantas medicinales que hacen parte de la vida cotidiana de las poblaciones afrodescendientes. Asimismo, se revela el temor por la pérdida de esa sabiduría tan difícil de legar a las nuevas generaciones, siempre imbuidas en cuestiones más urgentes.

A medida que se avanza hacia el corazón de la selva, vemos las relaciones de poder establecidas en estas zonas periféricas, carentes de la intervención del Estado. Al mismo tiempo, resulta evidente la estrecha relación de la historia con las tragedias griegas. Esas en las que unos deciden, no solo sobre la vida de los otros, sino también sobre los ritos a los que tienen derecho.

Foto: Tomada de elpais.com.co
Foto: Tomada de elpais.com.co

En el año 2018, este proyecto producido por Contravía Films fue seleccionado para la Residencia de la Cinéfondation del Festival de Cannes, en donde obtuvo el premio Desarrollo del Centro Nacional del Cine y la Imagen Animada (CNC) al mejor proyecto de la Residencia.

Más adelante, un guion sencillo, pero magistralmente llevado a escena; una fotografía que exalta las bondades de una tierra siempre fértil y la actuación natural de sus protagonistas, hicieron que Yo vi tres luces negras fuera reconocida con el premio Corazonada del 36º Festival Cinelatino de Toulouse en Francia. Además, de ser merecedora de varios estímulos nacionales e internacionales, entre los que se encuentran el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC) y el Fondo Regional de Nouvelle Aquitaine de Bordeaux F.I.LM.

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