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X Conferencia CLACSO 2025: entre los aportes de los feminismos latinoamericanos y la emergencia de las “nuevas derechas”

En este importante evento, realizado entre el 9 y 12 de junio, se puso sobre la mesa un tema tan urgente como importante: las derechas emergentes que parecen estarse tomando los gobiernos del primer mundo y las subjetividades populares, y amenazan a Latinoamérica, aun en los países donde se ha elegido al progresismo. Además, se abordaron las aportaciones del pensamiento feminista decolonial y antirracista en la construcción de unas ciencias sociales críticas y transformadoras.

Por: Julieth Narváez
Psicóloga y profesora en Univalle

Foto: conferenciaclacso.org
Foto: conferenciaclacso.org

La X Conferencia de CLACSO, la mayor red latinoamericana de ciencias sociales con perspectiva crítica, fundada desde 1967, se realizó entre los días 9 y 12 de junio en la ciudad de Bogotá, teniendo como sedes anfitrionas a la Universidad Nacional de Colombia, la ESAP y el edificio Ágora. El encuentro ocurrió en medio de tensiones sociopolíticas de diferentes escalas: confrontaciones con la fuerza pública en las inmediaciones de la Universidad Nacional el día 9 de junio, en conmemoración del día del estudiante caído; el atentado contra Miguel Uribe en la capital colombiana en días anteriores al inicio de la conferencia; y las explosiones registradas en el Valle del Cauca y el Cauca el 10 de junio.

Estas condiciones de orden local y nacional, sumadas a fenómenos globales como el genocidio de Gaza, el ascenso de gobiernos de ultraderecha y el auge de las redes socio-digitales como nuevas arenas de la vida política, constituyeron el ecosistema en medio del cual se llevaron a cabo cerca de veinte diálogos magistrales con invitados internacionales; más de doscientos paneles de expertos; más de quinientas mesas de discusión; muestras de cine, talleres, etc. en torno a veinticuatro ejes temáticos que incluyeron medio ambiente, educación, pobreza y desigualdades, disputas territoriales, género, epistemologías del sur, sociedades digitales, geopolítica, teoría social, migraciones, racismo y procesos afrodiaspóricos, pueblos indígenas, salud pública, entre otros; en un evento que se autodefinió, sin reservas, como un encuentro académico-político.

Esta conferencia estuvo marcada, además, por el cambio en la Dirección Ejecutiva de CLACSO, donde la socióloga uruguaya Karina Batthyány, después de seis años de dirigir el consejo, con una perspectiva feminista ampliamente destacada durante el evento, dio paso a Pablo Vommaro, doctor en Ciencias Sociales, colombiano radicado en Argentina, con una amplia trayectoria en estudios sobre juventudes, cultura y participación política. Este cambio en la Dirección coincidió plenamente con las dos grandes conversaciones que se tomaron el encuentro: las aportaciones de los feminismos decoloniales y antirracistas en la construcción de las ciencias sociales críticas, y la amenaza creciente de una derechización global.

Si bien la presencia de estudios afrodiaspóricos, epistemologías indígenas, investigaciones de orden territorial, medioambiental, reflexiones metodológicas, etc., fue innegable en el desarrollo de la X Conferencia de la CLACSO, los feminismos latinoamericanos y la preocupación por la emergencia de “nuevas derechas” atravesaron gran parte de las discusiones. “No es gratuito que las feministas seamos el principal enemigo de las nuevas derechas”, aseguraba Dora Barrancos durante el diálogo magistral sobre feminismos en clave de lucha. A su lado, la guatemalteca Gladys Tzul Tzul y la colombiana Mara Viveros, redimensionaron las aportaciones feministas a las ciencias sociales y a las luchas populares como un marco interpretativo que ha permitido el reconocimiento de múltiples formas de desigualdad que incorporan la racialización, el colonialismo, la explotación cultural, la territorialización de las violencias y la marginalidad.

Los feminismos latinoamericanos han sido cruciales en la comprensión de la dimensión cultural de las desigualdades y su encrucijada con la vida material y económica de las comunidades marginales, con independencia del género. Estos feminismos, nos decía Barrancos, han producido, como casi ninguna otra propuesta académico-política, una masificación de la militancia entre mujeres jóvenes, que ha llevado, como nos mostraba después Marga Ferré, a una distinción de género y de edad abismal en la elección de gobiernos de derecha en la que los hombres, principalmente menores de 25 años, manifiestan tendencias mayores a elegir gobiernos autoritarios. Es aquí donde se hace crucial el análisis de las juventudes y su participación política en lo que el profesor Eduardo Restrepo clasificó como las “derechas emergentes”.

Si bien la presencia de estudios afrodiaspóricos, epistemologías indígenas, investigaciones de orden territorial, medioambiental, reflexiones metodológicas, etc., fue innegable en el desarrollo de la X Conferencia de la CLACSO, los feminismos latinoamericanos y la preocupación por la emergencia de “nuevas derechas” atravesaron gran parte de las discusiones.

Este fenómeno, leído de manera general como la emergencia de una sensibilidad de “derecha”, nos dijo Alhena Caicedo, entre sectores marginados de la población que, se supondría, estarían alineados con los propósitos de la justicia social y la superación de las desigualdades, fue el segundo tema transversal a las discusiones de la CLACSO 2025. Frente a esto, Benjamín Arditi, por ejemplo, nos habló de los fracasos de la izquierda latinoamericana: “Tenemos que admitir la derrota”, nos dijo, y comprender, coincidiendo con Dora Barrancos, que las derechas han desplegado su lucha en el terreno de lo cultural y están ganando. Usando con mayor sagacidad las reflexiones de Gramsci, han logrado construir programas culturales, “paisajes emocionales”, nos decía Alejandro Grimson, que capitalizan la sensibilidad de poblaciones en condiciones de incertidumbre material y subjetiva. Con esto, buscan ya no la imposición de gobiernos autoritarios, sino su aceptación dócil por parte de sociedades que son cada vez más fracturadas en grupos irreconciliables, afirmaron Marga Ferré y Gerardo Caetano.

Foto: conferenciaclacso.org
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Frente a esto, los feminismos son atacados ya no como un “movimiento de mujeres”, sino como una propuesta epistémica que desmantela las desigualdades estructurales, las señala, las analiza y busca desmontarlas, a través, por ejemplo, de la lucha por lo común, como nos enseña Gladys Tzul Tzul desde la experiencia de comunidades indígenas en Guatemala, o a través de la comprensión de las lógicas de explotación en torno al cuidado y el trabajo reproductivo, como lo abordaron Laura Pautassi, Karina Batthyány y Silvia Federici. No se trata únicamente de puntear nuevas esferas de la explotación de los cuerpos de mujeres, sino, más ampliamente, de plantear una disputa por el reconocimiento y la reivindicación de los lazos de interdependencia que tejen los grupos sociales y buscar relaciones de igualdad; frente a un proyecto inviable de autonomía e individualidad que se sostiene en la explotación.

Los feminismos latinoamericanos han sido cruciales en la comprensión de la dimensión cultural de las desigualdades y su encrucijada con la vida material y económica de las comunidades marginales, con independencia del género.

Un elemento adicional en este panorama de reverdecimiento hegemónico, nos dice Thais Florencio, es que la extrema derecha ha logrado alinearse armónicamente con el proyecto neoliberal, y usarlo como respuesta a las subjetividades insatisfechas de los contextos contemporáneos. La estrategia comunicativa y cultural del vaciamiento de sentido subjetivo a partir de la ruptura de los lazos sociales, ha venido acompañada de la promesa de satisfacción y realización individual del neoliberalismo, infectando el concepto mismo de democracia, desde una paradoja de autoritarismo y libertad.

Ante esto, la derechización global nos supone varias preguntas. Como lo planteaban Eduardo Restrepo y también Gabriela Montaño, ¿se trata realmente de “nuevas derechas” o hablamos de una herramienta renovada de la derecha tradicional? ¿Es un reverdecimiento de derechas conservadoras o una emergencia de subjetividades de derecha sin arraigo ideológico? ¿Qué distancia práctica existe entre la derecha tradicional y la extrema derecha? Marga Ferré nos responde, sin titubear, que desde las ciencias sociales estamos obligados a estudiar estos fenómenos políticos en su dimensión subjetiva, cultural y económica; mientras otros, como Benjamín Arditi, nos interrogan: ¿cómo pueden volver las izquierdas a disputar el terreno cultural?

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