Crónica

Una galería a pleno aire

Por: Carlos Fajardo Fajardo

Parque El Peñon. Foto: Tomada del Facebook de la Asociación de Artistas del Parque del Peñon.
Parque El Peñon.
Foto: Tomada del Facebook de la Asociación de Artistas del Parque del Peñon.

El proyecto comenzó en 1986. El lugar elegido fue el parque del barrio El Peñón, un acogedor sitio por su frescura y belleza, bañado por esas brisas procedentes del océano Pacífico, un mar transmutado en viento. Allí, en ese año del siglo pasado, se reunieron varios artistas para promover sus obras. Este 2024 cumplirá 38 años convirtiéndose en uno de los espacios culturales al aire libre más emblemáticos de Cali. Su promotor inicial fue Carlos Quintero. Él reunió a pintores, escultores, artesanos, grabadores, fotógrafos, estudiantes de artes plásticas y artistas reconocidos.

El barrio El Peñón, con sus casas construidas en la década del 20 en las llamadas “Mangas del Peñón”, era en los ochentas un barrio residencial con una que otra tienda, sobresaliendo el famoso centro bohemio de música clásica Tita Rufo, como también “Aquí es Miguel”, estadero y restaurante donde se reunían los serenateros. Cuadras más adelante se encontraba la casa donde Jorge Isaacs escribió los últimos capítulos de María. Hacia 1904, en esa misma casa, Gabriel Posada y Valerio Tobón montaron la fábrica de sidra holandesa, que luego se convertiría en la empresa Postobón. Al frente del parque se hallaba el colegio La Sagrada Familia fundado por las Madres de la Providencia de Bélgica.

Barrio de fachadas republicanas y semicoloniales. A unas cuadras se localiza la Biblioteca del Centenario, primera biblioteca pública fundada en Cali en 1910, la cual expone en su fachada un colorido mural, homenaje a Gabriel García Márquez y a su obra Cien años de soledad. Dando unos cuantos pasos se entra al ritmo de pinturas, esculturas y artesanías. A su alrededor, restaurantes, bares y cafés completan el paisaje barrial.

Rodolfo Benavides.
Rodolfo Benavides.

Sí, aquí hay colorido frente al viento que golpea las hojas de árboles y de palmeras, música y alegría con el calor ardiente de los domingos. En la actualidad son cerca de 25 artistas los que ofertan sus obras. Lo importante de esta exposición es que reivindica a las artes plásticas de la pintura, al grabado, la fotografía, en contravía de su expulsión y casi desaparición, tanto de las academias, de los museos y galerías, como de curadurías, medios de comunicación y críticos de arte.

Hoy todos ellos están organizados, carnetizados y con permiso de la Alcaldía para exponer sus obras. Galería al aire libre, o bien, como les gustaba a los pintores expresionistas denominar su oficio, “A pleno aire”, para paseantes ocasionales, turistas o asiduos visitantes. Ello convierte el parque en territorio artístico, creando una cierta estetización de lo callejero y de la mirada ciudadana, donde prima la curiosidad, junto al deseo de observar y de comprar. La calle, entonces, se transforma en contemplación, galería ambulante, memoria de la ciudad.

Cada domingo se instalan caballetes en los andenes que rodean al parque. Alrededor de la fuente estilo neocolonial se ubican los artesanos. El sitio se viste de color y de ritual dominguero bañados por el sol caleño. Llenos de alegría, estos artistas se encuentran para ejercer también el arte de la palabra entre ellos y sus visitantes. Con algunos hemos dialogado, reivindicando ese oficio de refundar la memoria de la ciudad como un acto supremo de mantener viva la vida contra el desafiante olvido.

Lo importante de esta exposición es que reivindica a las artes plásticas de la pintura, al grabado, la fotografía, en contravía de su expulsión y casi desaparición, tanto de las academias, de los museos y galerías, como de curadurías, medios de comunicación y críticos de arte.

Felipe Eugenio Payán, un artista plástico que estuvo en los inicios de este proyecto, nos comentó sobre los orígenes del mismo: “Todo comenzó cuando Carlos Quintero, historiador del arte, hizo un viaje a México y observó un parque donde había artistas exponiendo. La idea la trajo a Cali y empezó a hacer trámites en la Alcaldía para que le prestaran el parque de El Peñón. De modo que realizó afiches convocando a los artistas plásticos que quisieran participar en lo que él llamó El Mercado del Arte. Hacia mediados de 1986 contactó artistas de la ciudad para que expusieran los domingos. Había una cuota para contratar a una persona que limpiara el parque en la mañana y cuando finalizara la jornada. Los maestros Pedro Alcántara, Mario Gordillo, los integrantes del Taller Cuadrante como Phanor León, Potes, Alberto Prieto, la fotógrafa Silvia Patiño, vendían sus obras a precios muy cómodos. Ello generó una cofradía no sólo entre pintores sino con músicos, pues se integró un grupo musical que se presentaba en la tarde con la cantante Mariela Mena que danzaba al son de los tambores”.

Alberto Naranjo Ramírez.
Alberto Naranjo Ramírez.

Según Felipe, la actitud de los habitantes del barrio, que en esos momentos era totalmente residencial, ante esta actividad, fue muy buena. “Era realmente un carnaval, tal como fue el deseo de Carlos Quintero. Posteriormente, dejó de llamarse Mercado del Arte y tomó el nombre de Asociación de Artistas del Parque del Peñón, sustituyendo en la dirección a Quintero, quien estuvo en su organización unos 5 o 6 años. Ello cambió las condiciones. Algunos de los primeros expositores se retiraron, apareciendo otros artistas plásticos. Desde ese momento la Asociación tuvo varias etapas y cambios de dirección hasta el día de hoy. Actualmente, me parece que están más organizados, sin dejar de tener ciertos problemas, sobre todo en la selección de los que allí pueden exponer”.

La Asociación está tratando de convertir este espacio en Patrimonio inmaterial de Cali. Al respecto comenta Felipe: “A mí me parece que este parque es un ícono y vale la pena que siga con su accionar a favor del arte y de los artistas en la ciudad.  De allí la importancia de que se mantengan vivas las actividades que en él se desarrollan y que se convierta en Patrimonio Cultural”.

Julia Emma Calero.
Julia Emma Calero

Hablan los expositores

Rodolfo Benavides, pintor egresado del Instituto Popular de Cultura (IPC), actual presidente de la Asociación de Artistas de la Muestra Plástica del Parque del Peñón, y quien junto a su esposa María Lidia Vergara,  también artista plástica, expone sus obras en el parque desde el año 2000,  señala que dicha asociación está constituida desde 1995 y que hoy por hoy cuenta con personería jurídica, reconocimiento legal de la Cámara del Comercio y con una junta directiva compuesta por seis miembros que son elegidos cada dos años. Tiene tres comités de trabajo donde participan los expositores: un comité de publicidad, otro de proyectos y gestión de recursos, otro de logística para los eventos. “Es una Asociación sin ánimo de lucro, lo que ha permitido gestionar recursos ante la Secretaria de Cultura de Cali y el Ministerio de Cultura”.

Cada domingo se instalan caballetes en los andenes que rodean al parque. Alrededor de la fuente estilo neocolonial se ubican los artesanos. El sitio se viste de color y de ritual dominguero bañados por el sol caleño. Llenos de alegría, estos artistas se encuentran para ejercer también el arte de la palabra entre ellos y sus visitantes.

De la Asociación hacen parte artistas plásticos y artesanos caleños, como también de otras partes, lo que sirve para dar a conocer la producción local y foránea. “Ello genera una relación directa del público con el artista y su obra, diferente a lo que ocurre en una galería o una marquetería. Este es un espacio que enriquece la vida cultural de la ciudad”, afirma Rodolfo. “Es una experiencia única en Colombia, donde todos los domingos se mantiene una muestra plástica por la cual han pasado artistas muy valiosos como Hernando Tejada, quien estuvo en su fundación; también los maestros Mario Gordillo, Juan Fernando Polo, Pedro Alcántara, Phanor León, quien mantuvo una participación muy activa en el parque hasta su fallecimiento. Cuando en 1986 fue fundado con el nombre de Mercado del Arte, empezó siendo mensual y después cada quince días. En el periódico El País de Cali existe una reseña con fotografía de diciembre del 86, que registra ya el acontecimiento. En 1995 inicia como Asociación”.

María Lidia Vergara
María Lidia Vergara

Según Rodolfo Benavides, “aquí lo que se trata es de conservar esta exposición para los artistas y no para mercaderes del arte como galeristas, marqueteros, revendedores del arte o cualquiera que desee ubicar sus obras sin cumplir con los requisitos de selección que se exige. Hay un comité de admisión que se encarga de ver la obra, la cual debe tener cierta calidad. Si la obra amerita, se le invita al artista a exponer durante dos meses para que haga la experiencia”.

En los últimos años, el parque ha tenido varias transformaciones de su espacio público. “Hemos asistido a una transformación con el paso de los años”, apunta Benavides. “El parque se modificó desde que el colegio La Sagrada Familia dejó de funcionar y se colocó a la venta para dar inicio a un proyecto hotelero. Había cuatro grandes árboles en sus esquinas, eran ficus microcarpa, los cuales, en el 2008, de forma muy sospechosa, comenzaron a morirse justo cuando se vende el colegio y se inicia aquel proyecto de hotel. Sin ellos, el parque perdió la sombra y los días caleños de sol se volvieron muy calurosos. Se sembraron otros tipos de árboles, gracias a lo cual, en estos momentos, el parque ya tiene buena sombra. La respuesta de los residentes ha sido muy buena, cariñosa y de apoyo. Al presente exponen en el parque unos 14 artistas plásticos y 10 artesanos. Se está tratando que este espacio se considere Patrimonio Inmaterial de la Ciudad; esa es una tarea pendiente y creemos que, con todo el tiempo que llevamos, es justo que reciba este reconocimiento. Esperamos que en los próximos años se pueda concretar”.

Oveimar Sánchez Velasco.
Oveimar Sánchez Velasco.

Al pintor Alberto Naranjo Ramírez, quien expone en el parque desde el 2015, le parece supremamente importante una galería al aire libre, además, manejada por los propios artistas. En sus palabras, “el hecho de que los artistas utilicen un espacio público que le pertenece a toda la sociedad, como un sitio de circulación de la obra, de exposición y venta, y una manera de relacionarse con el ciudadano, construyendo un diálogo entre éste, la obra y el artista, crea una riqueza inmaterial. Ello es una forma de resistir a los dos flagelos que tiene la producción artística, que son la invisibilidad y la precariedad económica. De ahí la importancia del uso de este espacio común para incentivar el arte colectivo e individual”.

Su pintura trabaja, con la técnica del óleo y el acrílico,el dripping, el chorreado, retomando esa tradición que viene desde Max Ernst y Jackson Pollock, con una gran diferencia: “que es un dripping figurativo y aborda la magia de la realidad”. Para Alberto, esta galería al aire libre facilita no sólo la amistad, el diálogo con la gente y un trabajo de sensibilización, sino que forma públicos creadores, pues “el espectador crea también la obra a medida que la observa y trata de interpretarla, se vuelve un observador-creador. En ello radica mucho la importancia de este espacio para el arte y los artistas”.

La respuesta de los residentes ha sido muy buena, cariñosa y de apoyo. Al presente exponen en el parque unos 14 artistas plásticos y 10 artesanos. Se está tratando que este espacio se considere Patrimonio Inmaterial de la Ciudad; esa es una tarea pendiente y creemos que, con todo el tiempo que llevamos, es justo que reciba este reconocimiento. Esperamos que en los próximos años se pueda concretar.

María Lidia Vergara expone en el parque desde hace 22 años. Es egresada del IPC. Con su técnica de óleo sobre lienzo aborda temas de los pueblos del Pacífico colombiano, tales como Guachalito, Nuquí, Danubio, a través de fotografías que toma su esposo, el también pintor Rodolfo Benavides.

Julia Emma Calero es una artista caleña que desde 1995 expone en el parque. Empezó con su madre presentando un trabajo artesanal con la técnica de falso vitral, utilizando un acetato grueso. “Yo pinto las figuras, las delineo, las corto, hago los moldes, le pongo las imágenes. Confecciono muchas cosas, mariposas, pescados, libélulas, cometas, lo que el cliente quiera lo hago con muchísimo gusto. Yo me represento como una mariposa. Soy una mujer libre como ellas”.

“El viejo Gus”.
“El viejo Gus”.

Su trabajo se vende muy bien en varios almacenes de la ciudad, en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, también en Bogotá y a turistas que los llevan a diferentes partes del mundo. “La que me enseñó esta técnica fue mi mamá, que era una gran artista. Al principio no querían dejarnos exponer en el parque porque éramos artesanas y aquí sólo exponían los artistas plásticos. Pero nos dieron un permiso de la Alcaldía y, desde ese momento, expongo en el parque”.

Por su parte, Oveimar Sánchez Velasco comenzó a llegar al parque intermitentemente desde que estudiaba artes plásticas en el IPC. Desde hace unos ocho años expone de manera permanente. “Mi temática es de paisajes colombianos. Hago recorridos en parques naturales y en las zonas más alejadas de las urbes. Me gusta mucho pintar las selvas y los ríos para mostrarle a la gente las bellezas y riquezas naturales que tenemos. He pintado los ríos San Cipriano, Agua Clara y Sabaletas que están cerca de Buenaventura. También los de la Sierra Nevada de Santa Marta. He tratado de conocer Colombia para, poco a poco irla pintando (…). Soy también fotógrafo y realizo el senderismo fotografiando el paisaje y haciendo vídeos. Desde ellos trabajo en mi taller con la técnica del óleo sobre lienzo. Este espacio en el parque es un aporte que le hacen los artistas a la ciudad; es un espacio único que Cali necesita; es como una sala de arte al aire libre que, de alguna manera, sirve para educar a niños, jóvenes y al público en general sobre lo que es el arte, la pintura y sobre qué es un pintor, para que, si lo desean, se dediquen a este oficio”.

Gloria Amparo Morales.
Gloria Amparo Morales.

Para Gustavo Hincapié, “El viejo Gus”, quien llegó hace dos años a exponer al parque, “este proyecto debería ser un sitio que se conociera en toda la ciudad, ya que es un espacio no sólo de venta de obras, sino donde se hacen muy buenas relaciones, hay mucho turismo y es una muestra de cultura ciudadana”. Gustavo trabaja con tinta china, técnica que aprendió con un artista japonés cuando vivió en París. “Llevo más de cincuenta años trabajando con esta técnica”, nos dice.

Gloria Amparo Morales llegó al parque a exponer hace casi treinta años. “Cuando conocí el mar, me enamoré de él y empecé a pintar temas sobre los pescadores, los palafitos. Anualmente visito los lugares del Pacífico como Juanchaco, Ladrilleros, La Barra. Trabajo desde hace un tiempo con una chica que vive en un caserío en La Sierpe, en el Pacífico. Hago mis pinturas con técnica de óleo sobre lona. Desde que empecé a exponer en este parque, me pareció un espacio muy agradable donde confluyen todo tipo de personas con las cuales se comparten tanto sentimientos como aspectos sobre la parte pictórica, el dibujo y el arte”.

Mauricio Muñoz y Lucero Salamanca.
Mauricio Muñoz y Lucero Salamanca.

En torno a los cuadros y las artesanías, nos topamos también con Mauricio Muñoz y Lucero Salamanca, quienes tienen un puesto de libros. Son los fundadores de la Librería Apapachos, ubicada en el Barrio San Antonio. “Nosotros llegamos al parque entre mayo y junio del 2022. A pesar de que aquí sólo exponen artistas plásticos y artesanos, inicialmente, y por fortuna, la Asociación nos aceptó bajo la figura de miembro socio honorario, cancelando una cuota semanal para poder hacer uso del espacio público. Pasado un tiempo, llegamos a incorporarnos como miembros de la Asociación, lo que permitió estar aquí cada domingo.  Hoy por hoy pagamos una cuota mensual, que es la que todos los asociados deben pagar. Como se sabe, este es un espacio de exposición de pinturas y artesanías. Encontrar libros al aire libre expuestos para la venta marca la diferencia de las ofertas tradicionales que existen en la ciudad. Nosotros le generamos al transeúnte, al menos por breves instantes, la idea de leer o de retomar la lectura”.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba