Crítica

Un ejército de personas ordinarias

Un grupo de personas comunes y corrientes, lideradas por un hombre igual de ordinario, logran un acto imposible: salvar cientos de niños de una muerte segura en los campos de concentración nazi. De esta manera, la película Lazos de vida muestra que a veces lo que se necesita, en tiempos de crisis humanitaria, es un ejército de personas ordinarias empeñadas en lograr lo imposible.

Título: Lazos de vida (One Life)
Dirección: James Hawes
Duración: 110 minutos

Por: Jessica Hurtado Carvajal
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Foto: uniminutoradio.com.co/
Foto: uniminutoradio.com.co/

La película Lazos de vida constituye el debut cinematográfico de su director James Hawes, quien, hasta el momento, había dirigido series para televisión y plataformas de streaming. Está basada en el libro Si no es imposible… la vida de Sir Nicholas Winton, escrito porBarbara Winton en el año 2014. En él se cuenta cómo este hombre consiguió documentación y recursos para salvar a 669 niños judíos cuando solo tenía 29 años. Más tarde, años después, la historia fue descubierta por casualidad y contada en el popular programa de televisión de la BBC That’s Life (Así es la vida). Por este acto, Nicholas Winton fue condecorado por la reina Isabel II en el 2003.

La película comienza mostrando la rutina de Nicholas Winton, interpretado por Anthony Hopkins, un hombre mayor que vive con su esposa Grete (Lena Olin) en su casa de Maidenhead, Inglaterra. La ambientación y los colores cálidos reflejan la tranquila vejez de una pareja de clase media, pero, en la medida en que Nicholas asume la tarea de limpiar su estudio y otras zonas de la casa para dar lugar al nuevo miembro de la familia que viene en camino, llegan también los recuerdos.

Así, se van intercalando las escenas de la juventud del protagonista, fácilmente reconocibles por los tonos sombríos y metálicos que caracterizaron la Europa de la Segunda Guerra Mundial. El joven Nicholas es un corredor de bolsa que trabaja en un banco londinense y, aunque se encuentra a salvo junto a su familia, decide viajar a Checoslovaquia para enfrentar el horror.

Quizá la premisa central de la obra no sea tan potente como la de otras en las que se desarrollan batallas, y por eso algunos críticos opinan que carece de tensión; pero, en mi opinión, muestra algo que a menudo olvidamos: no es necesario empuñar un arma para ser un héroe. No hace falta contar con un valor excepcional o miles de millones para lograr lo imposible. A veces, solo hace falta olvidar los privilegios y preocuparse por el otro.

La película no hace uso de grandes efectos porque no los necesita. La historia es, de por sí, conmovedora, y la actuación de Anthony Hopkins es, como nos tiene acostumbrados, magistral. Las emociones que el personaje enfrenta parecen tan honestas que pocos espectadores podrían mantenerse al margen.

James Hawes, director de televisión británico. Foto: Tomada de the-alienist.fandom.com
James Hawes, director de televisión británico.
Foto: Tomada de the-alienist.fandom.com

De la misma forma, en los flashback del pasado aparece Helena Bonham-Carter dando vida a Babi Winton, la madre de Nicholas, quien desde el primer momento apoya a su hijo en la misión de salvar a cuantos niños sean posibles antes de la invasión nazi. El ambiente opresivo de este momento histórico está perfectamente reflejado en los detalles sobre los que se pone el foco: historias de algunos niños, las condiciones en las que viven, los voluntarios que arriesgan su vida para salvarlos y el trabajo organizado para conseguir el dinero y los documentos necesarios para el viaje.

Quizá la premisa central de la obra no sea tan potente como la de otras en las que se desarrollan batallas, y por eso algunos críticos opinan que carece de tensión; pero, en mi opinión, muestra algo que a menudo olvidamos: no es necesario empuñar un arma para ser un héroe. No hace falta contar con un valor excepcional o miles de millones para lograr lo imposible. A veces, solo hace falta olvidar los privilegios y preocuparse por el otro. Estar dispuesto a dar sin esperar reconocimiento a cambio, tal como lo hizo el verdadero Nicholas Winton, quien no habló sobre sus actos hasta cincuenta años después y vivía atormentado por la culpa de no haber podido hacer más.

También, a veces, los espectadores renuncian a los guiones elaborados y los recursos innovadores porque solo quieren ver una película bien contada, que respeta la historia y sus protagonistas. Y esta, sin duda, lo es.

Antony Hopkins interpretando a Nicholas Winton en la película Lazos de vida. Foto: Tomada de pagina12.com.ar
Antony Hopkins interpretando a Nicholas Winton en la película Lazos de vida.
Foto: Tomada de pagina12.com.ar

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