Tres enseñanzas que nos deja el centenario de La Vorágine según algunos expertos
El 30 y 31 de mayo del presente año se llevó a cabo en la Biblioteca Departamental y el auditorio Ángel Zapata de la Universidad del Valle, el simposio Cruzando fronteras: a cien años de La Vorágine, un espacio en el que expertos presentaron diferentes abordajes con respecto a la novela de José Eustasio Rivera tras cien años de su publicación. Aquí rescatamos tres de estas ideas clave, con respecto a las relaciones de género, el medio ambiente y la domesticación de la raza humana que se expresan en la novela.
Por: Sofía Londoño Galeano
Comunicadora social y periodista
Estudiante de Licenciatura en Lenguas Extranjeras, Univalle

Al final de la jornada del día viernes salieron a relucir varios aspectos que, de alguna forma, encapsularon parte de las ideas expuestas ese día por múltiples expertos. Cada uno abordó un aspecto específico de análisis en torno a La Vorágine, que al mirarla con distancia por el paso de los años, se ha convertido en una excusa para reflexionar sobre la humanidad misma y el extractivismo como forma de producción. Y es que, más allá de ser un retrato sobre la fiebre cauchera en a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, La Vorágine ha dado pie para cuestionarnos nuestra cosmovisión como raza humana.
La primera idea clave a destacar es la propuesta por el profesor Leonardo Ordóñez, de la Universidad del Rosario, quien afirmó que nos encontramos en la época del Antropoceno, es decir, en una era geohistórica en la que estamos empezando a ver los cambios en la Tierra generados por la actividad humana. En términos geológicos, este cambio se puede ver reflejado en las transformaciones de algunos sistemas, como el cambio climático y la biosfera. Desde La Vorágine podemos determinar que la explotación cauchera pudo ser un fenómeno contributivo al Antropoceno, debido al continuo afán por domesticar progresivamente la naturaleza. Es precisamente esta idea de domesticación, la que nos puede llevar a una reflexión profunda sobre cada uno de nuestros procesos como humanidad. Desde el inicio de los tiempos, hemos establecido jerarquías a través del uso de la fuerza. Es así como, en un intento por dominar la naturaleza ―tal y como denuncia Rivera ―, nos encontramos con lo que el profesor Ordóñez denomina “apropiación progresiva de las áreas silvestres”hoy en día, haciendo también énfasis en la necesidad de replantear ideas como la del desarrollo sostenible, entre otras formas de expansión y desarrollo de los asentamientos humanos.
La Vorágine se propone como un punto de partida para múltiples cuestionamientos acerca de nuestros modos de vida hoy, y cómo es necesario tomar un desvío del camino al exterminio e intento de dominación de la naturaleza. Seguimos empeñados en buscar un futuro nuevo, pero no tomamos en cuenta las enseñanzas que nos dejan las formas de vida previas a las nuestras y su aviso por la inminente destrucción.
La segunda idea clave es la de la masculinidad como trampa para algunos personajes del libro. La profesora Gabriela Castellanos habló en su ponencia sobre Arturo Cova y su incapacidad de amar, que estaba, al mismo tiempo, enlazada a sus celos y al deseo constante de dominación hacia todo lo que lo rodeaba. La profesora Castellanos resaltó que esta figura de masculinidad, que inhibe la expresión de emociones y premia la fuerza bruta, sigue estando presente en las sociedades modernas, y que no mucho ha cambiado al respecto. Y es que, precisamente, en la novela se retrata lo masculino como aquello ligado a la dominación y la destrucción, y lo femenino como aquello que debe ser repudiado y dominado. Así mismo, se señalaron prácticas como el sadismo y el maltrato a animales y mujeres, como expresiones mismas de la visión de masculinidad de la época. Así pues, se hace necesario que, tal y como lo señala la profesora Castellanos, empecemos a deconstruir este imaginario que, hasta el día de hoy, se mantiene como el ideal de masculinidad.

Foto: Sofía Londoño.
La última idea clave se refiere a lo señalado por la profesora Margarita Serje acerca de la cosmografía presente en el texto. Serje se refirió a cómo la obra de Rivera conformaba un universo en sí que mezclaba realidad geográfica y ficción. Estas narrativas dieron paso a procesos de producción del espacio, dando un efecto de realidad de acuerdo a la visión de Barthes. Este planteamiento nos permite cuestionarnos sobre el realismo geográfico que se puede generar a través de historias que contengan elementos claves de la realidad territorial de un espacio. La profesora Serje también resaltó que la visión de los colonos es la predominante en el texto, ya que se describen las interacciones de engaño hacia los indígenas a través de la técnica del endeude, en la que ofrecían productos de poco valor a cambio del caucho.
Espacios como este coloquio resaltan el análisis integral de las obras literarias como universos que pueden dejarnos enseñanzas a cien años de sus publicaciones. La Vorágine se propone, entonces, como un punto de partida para múltiples cuestionamientos acerca de nuestros modos de vida hoy, y cómo es necesario tomar un desvío del camino al exterminio e intento de dominación de la naturaleza. Seguimos empeñados en buscar un futuro nuevo, pero no tomamos en cuenta las enseñanzas que nos dejan las formas de vida previas a las nuestras y su aviso por la inminente destrucción.



