“Tenemos que florecer con lo que tengamos a mano”: Lina María Mosquera
Lina María Mosquera, estudiante de Licenciatura en Literatura de la Universidad del Valle, publicó recientemente Ventarrón, su primer libro infantil autogestionado. Hablamos con la autora sobre procesos editoriales, las dificultades que entraña la coautoría entre escritor e ilustrador y las motivaciones que la impulsaron a iniciarse en el mundo literario.
Por: Mayra Alejandra Acevedo García
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Lina María Mosquera está a punto de graduarse. Nació en Cali y toda su vida ha transcurrido en esta ciudad. La publicación del libro hace parte de su proyecto de Trabajo de Grado, pero, según afirma, planea seguir publicando. Cree que existe un futuro promisorio en el campo de la literatura infantil.
El libro-álbum, orientado a un público infantil, nace de una experiencia de la autora. En él, y a través de la perspectiva de una niña, narra los problemas que vive una familia luego de que el padre decide abandonarla. Aunque Mosquera hizo los primeros bocetos de las ideas que tenía para darle vida al libro, buscó la ayuda de distintos ilustradores, hasta que se encontró con Valentina Molano, estudiante de Diseño Gráfico de la Universidad del Valle, quien le ayudó con un segundo storyboard y, luego de un trabajo de pares, llegaron a las ilustraciones finales que se presentan a lo largo de la lectura.
Como se trata de un proyecto autónomo, Mosquera publicó el libro-álbum de forma independiente junto con Molano. El proceso fue difícil, pues los costos no son precisamente bajos, pero, según afirmó, “ha valido completamente la pena”. En un futuro no muy lejano, planea realizar una inversión mucho más ambiciosa en la impresión de más ejemplares, pues, de acuerdo con lo que pudo observar durante la presentación del libro, varias personas quieren tenerlo en sus manos y compartirlo con los más chiquitos de la casa.
Durante su proceso de escritura descubrió que resulta muy estimulante abordar temáticas sensibles, asociadas, por lo general, a un público adulto, pero enfocadas en uno infantil, pues abre la posibilidad de la experimentación. Este nuevo nivel de dificultad la convenció de escribir para niños, pues “algunas veces ellos tienen preguntas que ni siquiera una madre puede responder; entonces, si en los libros se abordan temas que son difíciles de manejar en el tú a tú, tal vez en ellos está la respuesta para la crianza”.
Ventarrón responde a una tendencia creciente en la literatura infantil moderna: partir desde la fantasía de los propios niños y contraer un compromiso de honestidad o transparencia en el tratamiento de asuntos sensibles. Mosquera considera que lo relevante de la literatura infantil radica en que “se puede ser sincero y caminar junto con los niños por senderos tortuosos y, en muchos casos, tristes, para que puedan comprender y reflexionar con la ayuda de un mayor”.
Lina Mosquera también nos habló acerca de sus motivaciones. Luego de asistir al curso Promoción y Animación de la Lectura, dictado por la profesora Silvia Valencia, pudo conectarse de una forma más profunda con la literatura infantil. Durante su proceso de escritura descubrió que resulta muy estimulante abordar temáticas sensibles, asociadas, por lo general, a un público adulto, pero enfocadas en uno infantil, pues abre la posibilidad de la experimentación. Este nuevo nivel de dificultad la convenció de escribir para niños, pues “algunas veces ellos tienen preguntas que ni siquiera una madre puede responder; entonces, si en los libros se abordan temas que son difíciles de manejar en el tú a tú, tal vez en ellos está la respuesta para la crianza”.

Con la publicación del libro, Mosquera ha sido invitada a distintos escenarios. Recientemente participó en un evento de promoción de la lectura en la Biblioteca del Deporte y la Recreación. La ocasión le permitió acercarse de manera más profunda a los niños y a las madres que estuvieron presentes. La mayoría de los participantes más chicos se le acercaron para confiarle que a ellos también les había sucedido lo mismo, es decir, que están creciendo sin una figura paterna.
Con Ventarrón, su mirada de niña se cruzó con su mirada de adulta. Allí mismo comprendió que la imaginación, de ella como niña, y su madurez, la de una persona adulta, hicieron posible la escritura del libro-álbum.
La historia de Mosqueda no ha sido fácil. Su padre la abandonó, su madre tuvo que luchar sola para sacar adelante a su familia, sin contar que el mundo editorial, donde empieza su carrera, no suele ser amable con los nuevos talentos.
Cerramos la entrevista con una interesante filtración. Mosquera está trabajando en muchos otros proyectos que están a la espera de ver la luz. Esperamos que en un futuro no muy lejano su obra consiga ingresar en los catálogos de las grandes editoriales de alta circulación.




