Crítica

Smiling Friends: un cambio en el panorama de la comedia para adultos

Con la conclusión de su segunda temporada, Smiling Friends ha ganado una audiencia enorme. Con humor absurdo, animación audaz y un gran conocimiento sobre la cultura popular y la comedia de internet, esta producción se posiciona como una de las series animadas más prometedoras del momento en la plataforma Max.

Por: Julián Andrés Santamaría Hernández
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Foto: flicks.co.nz
Foto: flicks.co.nz

Desde su estreno en 2020, Smiling Friends ganó su propio nicho con un episodio piloto que tomó al internet por sorpresa. Creada por Zach Hadel y Michael Cusack, ambos conocidos animadores en Youtube, Smiling Friends llegó como su primer proyecto en la televisión. La serie ha sido aclamada por su humor oscuro y absurdo, personajes desbordantes de personalidad, un estilo visual distintivo y su enfoque irreverente hacia temas contemporáneos.

Charlie y Pim son dos empleados de Smiling Friends, una compañía de caridad cuya única misión es hacer a la gente feliz. Ambos, junto con su jefe y otros empleados, son encargados de ayudar a los extravagantes personajes que necesitan ser animados, lo que los lleva a inesperadas y muy absurdas situaciones.

La premisa de la serie es tan sencilla como flexible, siguiendo los deseos de sus creadores, pues la idea inicial para su premisa era la de “un grupo de personajes entrañables, con un concepto sencillo, que pudiéramos llevar a donde quiera que quisiéramos” de acuerdo con lo que Hadel y Cusack confirmaron en una entrevista.

Aquello que hace a Smiling Friends tan único es su gran y variado estilo gráfico. Mezclando distintos estilos de animación simultáneamente, el diseño de cada personaje varía entre humanoides sencillos y caricaturescos hasta grotescos y expresivos rostros y cuerpos en dos y tres dimensiones, animación en stop-motion, actores reales y mucho más.

Zach Hadel y Michael Cusack, creadores de la serie Smiling Friends. Foto: wbd.com/
Zach Hadel y Michael Cusack, creadores de la serie Smiling Friends.
Foto: wbd.com/

Una parte significativa de la comedia en la serie se encuentra en la forma como los personajes reconocen (o no) las absurdas ocurrencias del mundo que los rodea y las personas en él. Como, por ejempo, el hecho de que un personaje pase todo un episodio con una pistola apuntando a su cabeza, sin que nadie lo señale, produciendo una absurda normalidad frente a momentos o personajes que son todo menos normales.

Si bien cada episodio nos conduce a escenarios estrafalarios, Charlie y Pim suelen hablar con una asombrosa normalidad en sus aventuras. La comedia en Smiling Friends brilla como nunca con su construcción de diálogos. A veces se trata tan solo de pequeños murmullos, tartamudeos, gesticulaciones extrañas y malentendidos entre conversaciones casuales que parecen irreconocibles a las de la vida real. Es aquí donde las actuaciones de voz brillan más, en su mayoría interpretadas por Hadel y Cusack, creadores de la serie, que logran una gigantesca variedad de personalidades, tonos, actitudes y frases memorables. Y cuando no, otros animadores y personalidades reconocidas de Youtube prestan sus voces o aparecen directamente en algún episodio.

El éxito de Smiling Friends radica en su dirección creativa, su estilo visual único y su enfoque hacia la comedia contemporánea profundamente arraigada en la cultura de internet. Su singularidad la ha convertido en una de las favoritas de la audiencia hasta el momento.

Aquello que ha ayudado a Smiling Friends a adquirir un seguimiento tan grande resulta de los precedentes de sus creadores trabajando con plataformas y comunidades en línea. La animación en Youtube y Newgrounds como espacios para la libre expresión y creatividad fueron cruciales para Hadel y Cusack. La personalidad única de la serie, grande por sus rarezas, se debe a su originalidad.

La familiaridad que Smiling Friends tiene con el mundo del internet es algo que la serie abraza, haciendo guiños, referencias a memes y personajes de la cultura popular, como crear, por ejemplo, un país extranjero diseñado con la estética del concepto del spam; o centrando un episodio alrededor del elenco viajando a Brasil porque es una referencia a un meme recurrente en internet.

Smiling Friends se siente diferente a sus contemporáneos dentro del subgénero de la animación para adultos. La serie usa con mesura temas que hoy parecen lugares comunes, por su recurrente abuso, al escribir historias dirigidas hacia un público adulto como el sexo y el uso recurrente de malas palabras como un camino fácil hacía la comedia.  Y al escribir personajes, Smiling Friends se aleja de la reciente tendencia en el medio de crear series alrededor de personajes cínicos y divertidos de detestar, como en Bojack Horseman y Rick and Morty. Optando así por protagonistas entrañables que siempre terminan su trabajo con una sonrisa.

Foto: pastemagazine.com
Foto: pastemagazine.com

La serie posee un extraño, a veces retorcido, sentido entrañable de confort. Charlie y Pim hacen su trabajo, hacer feliz a la gente, y la mayor parte del tiempo lo logran, con la mayoría de episodios, por muy absurdos y extraños que sean, terminando con un final feliz; cuando la serie decide hacer un comentario sobre la cultura y problemas sociales actuales, parecen guiños, referencias y parodias, en lugar de lecciones morales. Esto funciona dentro de su propio estilo de comedia que no es crítica, sino fresca, despreocupada en dar lecciones o dirigir juicios.

El éxito de Smiling Friends radica en su dirección creativa, su estilo visual único y su enfoque hacia la comedia contemporánea profundamente arraigada en la cultura de internet. Su singularidad la ha convertido en una de las favoritas de la audiencia hasta el momento. Con una tercera temporada confirmada para el futuro, este proyecto demuestra cómo la animación para adultos puede ser un espacio de creatividad y continua experimentación, dejando una marca duradera en el panorama de la comedia en los medios de streaming actuales.

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