Seis editoriales independientes
En contraste al ejercicio solitario de la creación, la edición y publicación de un libro requieren la participación de muchos actores. Por ello, Seis editoriales independientes que conocimos en la pasada Feria Internacional del Libro de Cali nos hablan de las vicisitudes y proyecciones del oficio para “hacer que los libros lleguen a los lectores”.
Por: Yenniffer Cuenú Caicedo
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Seis editoriales independientes que irrumpen en el mercado de libros.
Fallidos Editores
Esta editorial nació hace seis años “a partir de un inconformismo con los grandes entables que no nos permitían publicar nuestros libros”, afirma Juan Escobar. La filosofía de Fallidos es lo “errático, lo burlesco, lo juguetón. Los fallidos estamos mamándole gallo al establecimiento”, señala Alejandro Herrán. En la pasada Feria Internacional del Libro presentaron diez libros, entre los que se encuentran Desplieges, de Jessica Díaz, y la antología de relatos Ases Negros.
“Empezamos publicando a jóvenes y luego sacamos una colección titulada Los maestros de América para rescatar a autores olvidados como Vicente Huidobro, Abel Farina, Gonzalo Arango, Filiberto Hernández, etc., y estamos por publicar a Sor Juana Inés. Además, queremos traducir autores valiosos y libres de derechos, como Arthur Rimbaud, Cesar Pavese, James Joyce, y sacar teatro y guiones de cine colombiano. Las editoriales pequeñas están haciendo proyectos que le dan cachetadas a las grandes editoriales. Cuando un autor vende muchos libros, a la editorial le interesa conservar esas ventas o multiplicarlas, y mientras más gordas sean, más costosas son. Nosotros tenemos una teoría: en 60 páginas está la obra completa de un escritor. Exigirle a un escritor una novela en un año es mermar la calidad; eso le pasaba a Dostoyevski y pasa hoy. En las editoriales pequeñas los autores ponen parte de los recursos y trabajan hombro a hombro con la editorial. Cuando un escritor se compromete con la divulgación y difusión de su libro, entiende su importancia y da la cara a los lectores, se da una relación muy diferente. Sin embargo, quejarse de las editoriales grandes no es una gran solución porque ellos publican a muy buenos escritores, pero las pequeñas editoriales nos estamos dando cuenta de que ellos están olvidando muchos tipos de lectores; casi no publican poesía ni dramaturgia, incluso sacaban muy poca novela gráfica y libros ilustrados. Allí empieza la relación de competencia”, comenta Alejandro Herrán. “Las pequeñas editoriales tenemos un nicho de mercado muy amplio porque podemos publicar a muchos autores interesados en dar a conocer sus obras”, concluye Herrán.

Foto: Yenniffer Cuenú Caicedo.
Oromo Café
Óscar Hembert Moreno y Alexandra Patiño son los fundadores de la librería, editorial y cafetería Oromo, proyecto inaugurado en enero de 2020 que realiza gestiones culturales con promotores de arte y literatura como Aquelarre y LiteraRuta. “Nosotros arrancamos con la idea de ser una librería, pero sabíamos que de la venta de libros no podíamos vivir, menos en un país donde los libros son sumamente costosos y pocas personas pueden acceder a ellos. Allí empezó la venta de libros y le apostamos al café y a las cervezas artesanales de comunidades vinculadas al conflicto armado del país; de mujeres, de desmovilizados de las autodefensas, de excombatientes de las FARC y de diferentes proyectos productivos que surgieron después del Acuerdo de Paz, etc. Además, teníamos la idea de convertirnos en una editorial y encontramos colectivos muy chéveres como Ediciones El Silencio, Sic Semper Ediciones y Expresión Viva, para aprender del proceso editorial. Como librero también se aprende sobre la cadena del libro, producción, comercialización y todo lo que ocurre antes de pasar al libro. Eso es sumamente vital para el ejercicio de ofrecer textos”, enfatiza Alexandra. Oromo Café distribuye libros de autores locales y nacionales. La apuesta es “que la gente conozca lo que se produce aquí. Hay una variedad de autores a nivel nacional que están haciendo cosas y nadie los lee porque no tienen el capital económico necesario para impulsarse”. Entre los libros publicados por la editorial se encuentran Voces en primera línea y Metamorfosis, compilación que surgió de un concurso de cuento y relato en la ciudad de Cali, con apoyo del Ministerio de Cultura y la Imprenta Comunera. “El proyecto más grande es descentralizar lo cultural y la literatura. Queremos que la gente deje de creer que la Librería Nacional es la única que existe. Hay muchas cosas desde el lado de lo independiente que no se encuentran allá, y la apuesta es expandir la literatura a más espacios de la ciudad”, concluye Alexandra.

Foto: Yenniffer Cuenú Caicedo.
Escarabajo Editorial
Nació en 2006 con la publicación de dos libros de sus cofundadores: Chantilly: Repostería francesa con sabor a Trópico, de Carolina Bechara, y Unos duermen, otros no, de Eduardo Bechara, dos hermanos encaminados a sacar a la luz esos libros que cuando se envían a grandes editoriales no encuentran apoyo. “Me reuní con el editor de Penguin Random House en su momento y me dijo que mi novela era interesante, pero que tenía una escena erótica muy potente para un país como este. Yo soy muy abierto a la crítica constructiva, sin embargo, consideré que hacerle caso a su recomendación significaba seguir haciendo juego a estas sociedades conservadoras, clasistas, elitistas y llenas de tabús. Desde entonces, proyecté la editorial en busca de abrir puerta a jóvenes talentos”, señala Eduardo Bechara, quien considera que la única forma de “agarrar un mordisco” del gran mercado editorial es ofrecer libros de calidad. Las antologías en Escarabajo Editorial se publican por colecciones. La primera inició con Breve tratado del viento sur y la más reciente es Yo vengo a ofrecer mi poema. “También tenemos toda la colección de novelas Sub-35 del primer premio de novela Germán Espinosa Sub-35. Está Cianuro para ratones, de Camilo Pineda; Ilegal, de Camila Sanabria; Lo que se desvanece, de Luis Camilo Dorado; Solo tú le darás respiro, primer premio de poesía Henry Luque, y el libro del premio nacional de cuentos RH Moreno-Durán sub 35 ya está por salir al público. Además, una edición conjunta con Abisinia Editorial de Argentina y Poetry Press de Nueva York, donde están publicados autores como Lubi Prates con Un cuerpo negro. A black Body, que habla acerca de lo que es habitar el cuerpo de una mujer negra y todo lo que esto implica”, relata Bechara, y sigue: “Yo creo que un libro tiene que salir al público después de un proceso de edición muy minucioso, debe salir lo más cercano a la perfección”, concluye.

Foto: Yenniffer Cuenú Caicedo.
Expresión Viva
Con más de 25 años en el mercado de los libros y cuatro años en el mundo editorial, Expresión Viva nació como una librería especializada en literatura infantil y juvenil. Es, sobre todo, una empresa de gestión cultural y promoción de lectura que combina la venta y distribución de libros para sostenerse. “Como nosotros somos distribuidores de las editoriales grandes, no es tan fácil hacer los mismos descuentos de Penguin Random House, Planeta o Fondo de Cultura Económica. Creo que, de alguna forma, hay un respeto de las casas editoriales hacia nosotros porque somos quienes comercializamos sus libros. Panamericana no lo hace. Ellos se meten en las licitaciones, se las ganan y hunden cada vez más a los pequeños. Nosotros creemos que, en el caso de la Feria del Libro, es importante estar presente y dar a conocer a las personas la gran cantidad de literatura que hay y mostrar autores independientes que hacen su propia gestión de editar y comercializar sus libros, como por ejemplo Eraclio Parra, cuyo último libro se titula El amor y el bolero. Él mismo lo comercializa y lo lleva a las librerías. La mayoría de los autores locales han hecho el trabajo de edición e impresión independiente y nosotros somos el puente para extender su literatura. La apuesta es seguir concientizando a las fundaciones, comerciantes, padres, al gobierno y a aquellos que manejan lo cultural y lo social sobre la importancia de promover la lectura en los niños”, concluye Fernando.

Foto: Yenniffer Cuenú Caicedo.
Del ahogado El sombrero
Es una editorial cartonera nacida en el barrio Meléndez con un propósito ecológico y cultural. Tiene más de quince títulos publicados, entre los que se encuentran Niña Aventuras y El hada y el Gigante. Su apuesta consiste en facilitar la publicación de autores, incentivar la creatividad y concientizar sobre la reutilización. “Nosotros mezclamos la ecología, la literatura y la tecnología. Recolectamos el material, lo encuadernamos, hacemos el diseño y lo imprimimos. También tenemos talleres para enseñar a hacerlo. De hecho, quitamos el copyright y pusimos licencias libres. Ahora manejamos copyleft o creative commons”, señala el ilustrador Pedro Rodríguez. En el logo de la editorial hay un cangrejo ermitaño recogiendo el sombrero para convertirlo en su ahogado, una metáfora del trabajo de la editorial: recolectar material. El título fue sacado de un dicho popular: “de una situación adversa se rescata lo mejor”. “Nosotros rescatamos material que lo piensan como basura y le damos otro fin para hacer libros objetos con carátulas distintas a las convencionales porque la fabricación es manual. En algunos libros usamos empaques de pastas de medicina, telas, etc. Cuando creas, el cerebro se interconecta”, afirma Pedro. En la editorial se realizan adaptaciones de obras como El principito, modificado al nombre de The Wala, el sabio, el mayor de la comunidad Nasa, una cultura originaria. “Es la historia original, pero tiene varios cambios. Por ejemplo, en la versión original hay un árbol africano que se llama Baobab, y en este utilizamos el Samán. Allá hay una rosa; acá una Amapola. Allá hay palomas; acá colibríes. Ahora estamos haciendo El mago de Oz adaptado a las comunidades raizales. Quienes quieran publicar no necesitan dinero, solo tener la idea, nosotros la ayudamos a pulir y publicar”, concluye Pedro.

Foto: Yenniffer Cuenú Caicedo.
Apidama Ediciones
Esta editorial hace parte de la red de editoriales independientes. Cuando Giomar Cuesta y Alfredo Campo iniciaron su relación amorosa, tenían muy claro el proyecto de crear una editorial. Los unía la pasión por los libros, y como Giomar señala, “la pasión por lo que nadie pública”. En febrero de 2022, la editorial celebrará su vigésimo segundo aniversario, para el cual pretenden reeditar todas las antologías publicadas. Ambos son feministas “furibundos”, como Giomar lo describe, y por eso comenzaron a publicar literatura escrita por mujeres. “Luego nos dimos cuenta de que estábamos de espaldas a la herencia africana y sacamos Negras somos, antología de mujeres poetas del Pacífico. Alfredo y yo descubrimos que había un ritmo musical dentro del poema que lo da el tambor, se llama vibrato, es un golpe suave y uno fuerte que no existen en poesía castellana, y ese es el gran aporte de la literatura afro. Era un tema que nadie en ese momento abordaba. En el 2011 publicamos los cuentos de Mary Grueso, Muñeca Negra, lleva más de 25.000 ejemplares. Ha sido el éxito más tremendo, y Mary se convierte en una de las poetas más importantes de Colombia. Los niños no tenían cuentos en qué reflejarse”, enfatiza Giomar. Apidama Ediciones ha publicado diversos libros, como Negro ni mi caballo. Historia del racismo en Colombia, de Sergio Mosquera, y Geografías en mi piel, de Kathy Durán. “Este año sacamos la colección Dulce de coco, de la autora cartagenera Leidy Ramos. Trata la problemática de los niños con el pelo afro, invitando a amar y dejar libres sus cabellos, y también Un Hada Negra. El hada se enamora de la piel de una niña negra, y van a donde la brujita, su prima, y ella le dice que debe tocar a una persona con ese tono de piel para ser negra durante un rato. A la hora ya tiene su verdadero color de piel”, relata Giomar, y sigue: “El mundo editorial es de mucha paciencia y perseverancia. No es tan rentable como se quiere, hay que poner mucho del propio bolsillo y hacerlo por amor al arte”, concluye Giomar.

Foto: Yenniffer Cuenú Caicedo



