Petro: crónica de un ascenso incómodo
El pasado 4 de abril se estrenó en la plataforma Retina Latina el documental Petro, dirigido por el ganador del Emmy, Sean Matisson. Es una crónica sobre el ascenso al poder del primer presidente de izquierda en Colombia. Menciona sus inicios como político, retos y momentos destacados de la carrera electoral e, incluso, da voz a sus opositores.
Título original: Petro
Director: Sean Matisson
País: Estados Unidos
Año: 2024
Duración: 99 minutos
Por: Fidel Valencia Robles
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Petro narra la vida y la trayectoria política del actual presidente de Colombia. Es dirigido por el ganador del Emmy al mejor reportaje en español por¡Atención! Murderer Next Door (2021), Sean Mattison, quien siguió la campaña presidencial del líder del Pacto Histórico durante año y medio, logrando captar los momentos más relevantes de dicha contienda electoral. En medios internacionales, Mattison ha dicho que no fue fácil acceder al “Petro interior” y, en sus propias palabras, lo describe como “una persona reservada y poco adepta a ser descifrada por propios y extraños”. Sin embargo, como mencionaré más adelante, el documental logra mostrar en los gestos de Petro eso que él poco se permite expresar con palabras.
El documental abarca el lapso entre 1987 y el presente. Época llena de turbulencias en lo político y en lo social que construyeron el país que hoy tenemos. La lucha del M-19 estaba en plena ebullición en las montañas y ciudades del país. La toma al Palacio de Justicia había ocurrido dos años atrás y se gestaba la voluntad de diálogo entre el grupo insurgente y el Gobierno de aquel entonces. Entre tanto, el narcotráfico ocupaba el primer plano del acontecer nacional con su manto de terror en las áreas urbanas. Una vez desmovilizado, y a pesar del artero asesinato de Carlos Pizarro a 47 días de haber dejado las armas y firmar la paz, el M-19 se convirtió en una fuerza política importante que lideró la Nueva Constituyente. Además de los acontecimientos mencionados, hay referencias al advenimiento de los paramilitares y a lo ocurrido en los gobiernos que llegaron con el nuevo siglo.
Ahora bien, Petro abre con una secuencia en la que muestra el paramuno clima del Cauca rural donde el M-19 tuvo su bastión en 1987. Luego, un coro con la arenga que predica: “Por las armas al poder”, y después, un joven Gustavo Petro en un fragmento de una vieja entrevista declarando: “El M-19 y la paz son sinónimos”. De esa forma, se manifiesta la profunda convicción de paz que lo acompaña desde siempre, aunque esta le haya generado contrastes con algunas líneas del movimiento guerrillero que preferían la vía de la guerra. Luego vemos a Petro en época de campaña poniéndose un chaleco antibalas para después salir a hablar en público. De ahí en adelante, el filme explora al líder de izquierda desde los años cuando recién se incorporó a la lucha armada, decisión cuyo origen está relacionado con el Golpe de Estado perpetrado a Salvador Allende en Chile (1973). Este hecho sembró indignación en todo el continente y fue justificación, entre muchas, para la fundación de movimientos guerrilleros: “Es el golpe contra Allende lo que me despierta”, dice Petro. En nuestro país, para esa época, recién había ocurrido el presunto fraude en la elección de Pastrana Borrero en detrimento de Rojas Pinilla, y además de que estaba en auge el Frente Nacional, una suerte de “dictadura civil” que puso a los partidos tradicionales a alternarse el poder durante años.
…Mattison ha dicho que no fue fácil acceder al “Petro interior” y, en sus propias palabras, lo describe como “una persona reservada y poco adepta a ser descifrada por propios y extraños”. Sin embargo, el documental logra mostrar en los gestos de Petro eso que él poco se permite expresar con palabras.
De este modo, la primera parte del documental se enfoca en los hechos previos a las elecciones presidenciales, en el origen ideológico de Petro y sus influencias, entre las cuales podemos destacar la de Carlos Pizarro Leóngomez, además de sus preocupaciones por su integridad física y el contraste con su rival político Federico Gutiérrez. Tema que continúa en la segunda parte dándole voz a una de sus más enconadas críticas: María Fernanda Cabal, quien muy en su característica, hace señalamientos de toda índole contra Petro. Luego, el desarrollo del documental va encaminado a mostrar no solo el pensamiento del actual presidente, sino de quienes lo rodean. Personalidades como María José Pizarro, Gustavo Bolívar, Francia Márquez, David Racero, entre otros, pero ante todo de la juventud del Pacto Histórico y la manera en como se identifican con la ideas y propuestas del hoy mandatario nacional. En la tercera parte, vemos la recta final hacia las elecciones y la irrupción del Estallido Social de los años 2019, 2020 y 2021; suceso reciente de alto impacto en la política y la vida social de los colombianos. También enseña la evidente disparidad entre el discurso entre Petro y sus rivales, primero con Federico Gutiérez y luego con Rodolfo Hernández, con quien protagoniza el mano a mano final hacia la presidencia. El documental llega a su clímax con la victoria el día de las elecciones; una secuencia conmovedora que muestra la alegría de la gente y, con ello, su ilusión de que el Cambio sea una realidad.

Foto: AP/Berenice Bautista.
Petro es un documental que configura un recorrido de ascenso con tintes épicos. El inicio político del hoy presidente sucedido a sus 18 años cuando decide irse a la clandestinidad, ese es el llamado a la acción; su formación en el vientre del M-19; su encarcelamiento y posterior padecimiento de torturas como pruebas que debió superar. Todo lo anterior converge en un político que se fortaleció y sentó las bases de lo que después sería su labor, marcada por denuncias al paramilitarismo -enfrentamiento con las fuerzas que se le oponen-. En seguida, podemos ver cuando visita la Sierra Nevada de Santa Marta para recibir consejo de los Mamos, líderes espirituales de las comunidades raizales de la Sierra en vísperas de la jornada electoral. Por último, este proceso queda culminado con la obtención del triunfo, el cual logra después de dejar atrás a sus contrincantes y con la figuración de muchos ayudantes que adhirieron a su causa. Eso sí, Petro no muestra el descenso, el regreso del viaje del héroe por obvias razones; recién está a mitad de su mandato. Habría que hacer otro filme que represente tal estructura. No estaría de más.
Un documental que está lejos de ser una pieza de propaganda porque está hecho desde una perspectiva externa, la de un realizador independiente que, como dato curioso, también tiene la idea de hacerle un documental al presidente de Argentina Javier Milei. Un filme que muestra, en los gestos del hoy presidente, lo que no dice en palabras; quizá en esos gestos veamos al Petro que se oculta detrás del escudo emocional que encontró Mattison.
Si bien lo anterior puede tomarse como una estructura cuyo fin es poner un aura o ethos épico a la figura del presidente, el documental introduce matices representados en la voz de los opositores -María Fernanda Cabal y Álvaro Uribe- en las cuales subyacen los reparos que una parte de la sociedad le tiene a Petro. Hablo de su cercanía al comunismo y al chavismo, el cual no es tocado por el documental, pero sí por las voces detractoras ya mencionadas. Mattison, de alguna manera, deja en el aire la duda de lo que puede ser su mandato, de que no todo puede ser color de rosa y que, aunque Petro es un personaje con arraigo popular y honesto, también es humano y puede tomar decisiones que le puedan traer críticas. Esto último podría estar soportado en lo desconfiado de su personalidad; el mismo Mattison, en entrevista con El País de España, afirma que hubiera querido sacar a ese Petro íntimo, pero que este cuenta con “un escudo emocional, una armadura para protegerse”. Sin embargo, el realizador estadounidense se declara satisfecho con el resultado.
Por último, en Petro presenciamos aspectos importantes. En cierto momento su figura se asocia a la del inmolado Carlos Pizarro y, de alguna manera, como heredero de su legado, esto reforzado por el hecho de que María José Pizarro, la hija del comandante asesinado, haya apoyado su campaña. A su vez, está la carga simbólica de la espada de Bolívar, que es mencionada y que fue objeto central el día de su posesión. Queda entonces, invitar a ver este documental hecho con gran factura, con la técnica que un ganador del Emmy como Mattison tiene. Un documental que está lejos de ser una pieza de propaganda porque está hecho desde una perspectiva externa, la de un realizador independiente que, como dato curioso, también tiene la idea de hacerle un documental al presidente de Argentina Javier Milei. Un filme que muestra, en los gestos del hoy presidente, lo que no dice en palabras; quizá en esos gestos veamos al Petro que se oculta detrás del escudo emocional que encontró Mattison. Vale la pena mencionar una frase de Francia Márquez en el filme: “Con el puño en alto (…), esto no es de violencia sino de resistencia”, como el puño en alto que emerge en nuestra Cali y que habla del cambio que las ciudadanías quieren. En definitiva, ya sea para estar de acuerdo o para controvertir, es necesario ver Petro.



