Qué pasó en mi barrio

Parque de los estudiantes: Muchas décadas de olvido

El parque de Los Estudiantes, otrora llamado Santa Librada, conserva historias que giran alrededor de estudiantes que defendieron derechos políticos y sociales sin importar las consecuencias. Un breve recorrido por la antigüedad de Cali hará notoria la despolitización de las nuevas generaciones.

Por: Andrea del Mar Gómez Carvajal
Estudiante de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos

Monumento a Jovita Feijoo. Parque de los Estudiantes. Foto: territoriosciertosanamariagomez.blogspot.com.co
Monumento a Jovita Feijoo. Parque de los Estudiantes.
Foto: territoriosciertosanamariagomez.blogspot.com.co

En medio de la densidad causada por los gases lacrimógenos y la lluvia de piedras lanzadas por estudiantes dispuestos a liberarse de la opresión estatal, se libró una de las tantas batallas en donde los alumnos de los colegios públicos de Cali se defendieron como participantes activos de la historia de su ciudad. Ese 5 de Mayo de 1957 el gobierno militar de Rojas Pinilla, dio sus últimos aletazos antes de su destitución e intentó tomarse el colegio Santa Librada. Como respuesta a ello los estudiantes se atrincheraron en los salones impidiendo la entrada de los militares. Las numerosas protestas pacíficas y la necesaria muestra del espíritu combativo de los jóvenes hizo que un lugar tan importante y central para la ciudad, como lo fue el parque llamado anteriormente Santa Librada -ubicado en la calle 5 con 15- fuera nombrado Parque de los Estudiantes.

La Cali de antaño

El colegio más antiguo de Cali, el Santa Librada, abrió sus puertas a la educación primaria y básica el 29 de enero de 1823 en el convento de San Agustín, ubicado en la carrera cuarta con trece. El claustro de los Agustinos era un antiquísimo convento tallado con detalles minuciosos sobre su fachada de ladrillos. Un busto blanco de Jorge Isaacs solía dar la bienvenida a los primeros estudiantes. Así fue, hasta que en 1942 Luis Adriano Díaz, el entonces Obispo de Cali, vendió el convento, setenciándolo a su pronta demolición.

Por tanto, el colegio Santa Librada pasó a ocupar el 22 de agosto de 1942 su actual terreno en la carrera quince con calle sexta. Tres años más tarde prestó sus instalaciones a la Universidad Industrial del Valle, la cual abrió su primera sede en el año 1950 en San Fernando y cambió su nombre por Universidad del Valle. La estrecha relación entre la Universidad y el colegio Santa Librada conformó una fuerte actividad política que invitaba a la unión de las instituciones educativas públicas.

Mural con motivos de reivindicación indígena. Parque de los Estudiantes. Foto: territoriosciertosanamariagomez.blogspot.com.co
Mural con motivos de reivindicación indígena. Parque de los Estudiantes.
Foto: territoriosciertosanamariagomez.blogspot.com.co

El deseo de emancipación que caracterizó a la población estudiantil caleña frente a la dictadura de Rojas Pinilla, permaneció latente y no esperó para estallar nuevamente en el 70 con el rechazo a la difícil situación colombiana encabezada por Misael Pastrana. Toques de queda, estados de sitio, alza en el precio del transporte, el deseo de un nuevo modelo educativo, asesinatos contra líderes sociales y estudiantiles, fueron motivos de sobra para que año tras año las manifestaciones y la actividad política ploriferaran.

“Varias veces me tocaron las famosas peleas que se daban. Cuando Univalle salía, el tropel llegaba hasta el Santa Librada”, relata el profesor de la Universidad del Valle Jorge Eliecer Salomón, vecino durante muchos años del parque de los estudiantes. Aproximadamente 1500 alumnos provenientes del Inem, el Camacho, La Merced, el Politécnico, el Santa Librada y la Universidad del Valle, levantaron su voz entre el sonido de las bombas molotov, resistiendo a las arduas luchas contra el ejército. Los movimientos estudiantiles utilizaron el parque como punto de encuentro de reuniones y manifestaciones.

El Parque de los Estudiantes, Insignia para Cali

“Cuando yo estudiaba eso no era parque, era un triángulo donde había un rancherío, un rancherío de adobe y latas, muy pobre” dice el profesor Edgar Vásquez, bachiller del Santa Librada en el año 1956. El hacinamiento de casas improvisadas empezaba desde la entrada de la quinta de Santa librada y se extendía hasta la quince.

“Era una hilera, las puertas daban al lado de la quinta y por detrás había una separación, un caminito que separaba al colegio del rancherío y daba a los patios de las casa. Y eso lo barrieron”

Con la energía que lo acompaña en sus diferentes diligencias, Oscar Aragón, quien vivió toda su vida en el Barrio Libertadores y participó de la Junta de Acción Comunal en el 2005 como su presidente, confirma la demolición del caserío “El área sobre la calle quinta pertenece a Libertadores, y sobre la quince esa área era prácticamente un resto del Barrio San Bosco. En un proyecto de Ciudad esa zona de viviendas fue demolida totalmente y se convirtió en el parque”. Por su cercanía al Santa Librada fue llamado parque del Santa Librada pero gracias al reconocimiento otorgado a los estudiantes en general, fue remodelado y nombrado oficialmente como Parque de los Estudiantes a mediados del siglo XX.

Grafitti, arte urbano presente en el Parque de los Estudiantes. Foto: caliescribe.com
Grafitti, arte urbano presente en el Parque de los Estudiantes.
Foto: caliescribe.com

El parque era amplio y lleno de árboles. Numerosos Chiminangos, Acacias y Samanes se erguían en su vasto césped. Caminos grabados por pasos atravesaban el terreno ofreciendo rutas necesarias. La parte que iba hacia el club Noel era una loma cubierta de grama. En sus tradicionales bancas de mármol se podía leer donada por Cartón Colombia o por Carvajal. Alrededor transitaba un liviano tráfico de autos y las convencionales rutas de buses; Blanco y negro, Alameda, Amarillo crema, verde Bretaña y el transur que iba hacia Jamundí.

Fue punto de encuentro de diferentes generaciones y tradiciones culturales. En las tardes las risas de los niños y el ambiente familiar llenaban el parque. Las parejas caminaban cogidos de la mano, indiferentes a lo que los pasajeros de los buses les gritaban. El espacio era utilizado también como cancha de fútbol.

“Otra característica del Parque de los estudiantes era que en junio, en la fiesta de los ahijados ese parque se veía lindísimo, porque era donde se vendían las macetas, y habían concurso de macetas” recuerda Salomón, recorriendo la antigüedad del parque.

Recuperando lo cultural

La implementación del sistema articulado MIO como solución a las necesidad de reformas en el transporte público de la ciudad, cambió todo tras de sí. El parque no fue la excepción, tuvo que entregar grandes pedazos para su circulación. En Abril del 2007 Conalvia hizo entrega oficial de aproximadamente 10.5000 metros cuadrados a Metrocali y a la ciudadanía, dueña por derecho de este espacio emblemático. A partir de esa entrega oficial, surgieron diversos proyectos culturales y artísticos, como quien intenta consolar a una generación por su lenta muerte política.

En la mitad de un par de túneles que encauzan a las personas desde la calle quinta hasta la estación de Santa Librada, el Parque de los Estudiantes se encuentra estático, ante la mirada ineludible de la Medusa que lo convirtió todo en cemento.

Desde el comienzo del parque, en el pedestal arrinconado donde pusieron el busto de Pablo Manrique -el profesor de educación física al que su carisma lo llevó a ser recordado con cariño por el estudiantado- se alcanza a visualizar su extraña arquitectura.

Al descender desde la escultura, cuatro bancas de cemento se ubican a sus laterales, al lado derecho se le suma una rampa con curvas cerradas que atraviesa los escalones enormes conduciendo a la estatua de la extraña invitada al parque.

En el centro, sobre un pedestal, Jovita Feijoo, vestida de aguamarina y con una mirada suspicaz, recibe a los transeúntes -desde el 31 de Diciembre de 2007- como anfitriona del lugar. “Jovita la reina infinita” se puede leer en la placa. Como para reanimar un poco el aura gris, todas sus paredes están cubiertas de grafitis. Las extensas zonas verdes fueron arrinconadas a cuatro esquinas con pocos árboles.

Malabaristas, raperos, practicantes de parkour y capoeira, aprovechan este lugar para reunirse y realizar sus diferentes actividades. La tradicional salsa, realizó su aparición en el 2012 reuniendo durante cuatro años a muchos caleños e invitados de otras partes. El primer sábado de cada mes se realizaban las audiciones de salsa al parque, donde se presentó a varios por primera vez el parque.

Busto del educador Pablo Emilio Manrique. Foto: commons.wikimedia.org
Busto del educador Pablo Emilio Manrique.
Foto: commons.wikimedia.org

Condenados a un presente sin política

Aunque colectivos y estudiantes realizan actividades simbólicas y políticas en el parque, es imposible sentir la efervescencia ante injusticias, que de seguro muchos sintieron hace más de medio siglo. Es complejo ubicar las culpas y culpables de la apatía política, lo seguro es que el parque Jovita poco se parece al de Los Estudiantes, donde tantas batallas se libraron. “Es uno de los lugares de Cali que es como lo que nos representa, pero yo lo plantearía a mi manera que nos representaba” comenta Danna Carolina Ramírez, vocera estudiantil de Revolución del pupitre. En su voz firme se alcanza a sentir la añoranza de quien nunca conoció, dando crédito al dicho: todo tiempo pasado fue mejor.

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