Entrevista

Noé Jitrik. El regreso de un sabio

En el marco del IX Simposio Jorge Isaacs, realizado en la ciudad de Cali del 23 al 27 de octubre, La Palabra pudo asistir a la conferencia del escritor e investigador argentino Noé Jitrik quién nuevamente arribaba a nuestra ciudad, pero esta vez con el afán de rendir homenaje a uno de los escritores más importantes de nuestro país.

Por: Jorge Sánchez Fernández
Licenciado en Literatura

Noè Jitrik - Foto: Cortesía Centro Virtual Isaacs
Noè Jitrik – Foto: Cortesía Centro Virtual Isaacs

Noé se mueve con la rapidez que dan los años y la tolerancia que ofrece la sabiduría. Mueve suavemente las manos y sonríe en ocasiones. Cualquier distraído que lo mire pensará en él como en un noble abuelo. Sin embargo, sólo es escucharlo para entender ante la inmensa figura de las letras que nos encontramos.

La Palabra: Noé ¿Cómo situás hoy, a Jorge Isaacs, en eso que llamas la Utopía Romántica?

Noé Jitrik: Esa pregunta descansa sobre una afirmación: Isaacs es un escritor esencialmente romántico, y uno de los introductores de ese modo de concebir la literatura, la vida y la realidad en Colombia y en el continente en términos generales.

Podría decirse que el pensamiento romántico es utópico en sí mismo, ya que preconiza una relación entre hombre y naturaleza por empezar: es un objeto de observación y postulación, y no una realidad concreta. Y es un deseo que pasa por una compresión mayor del hombre en su relación con la naturaleza, de la naturaleza con la subjetividad, del sujeto con la sociedad, son las dos vías por la que transcurrentodoslos avataresdeloquesellama romanticismo, sobretodo enAmérica Latinayen Europa.

La idea misma de la utopía es una formulación que se levanta por sobre una realidad pobre. Los grandes utopistas de las historia observan que la vida es insatisfactoria, que la realidad es insatisfactoria , entonces conciben mundos posibles. En algunos casos lo formulan directamente como Tomás Moro que inaugurara esta serie pero que ya viene de la época platónica la idea de un mundo posible. En el caso del romanticismo no está planteado de ese modo, sino virtualmente e implícitamente como postulación, y que tiene como centro de constitución de rebeldía la utopía, el rechazo, la salida de la escena por una decisión muy radical.

Noè Jitrik - Foto: Cortesía Centro Virtual Isaacs
Noè Jitrik – Foto: Cortesía Centro Virtual Isaacs

L.P: En María existe un reconocimiento hacia la diáspora africana ¿podías hablarnos de ese proceso de reconocimiento que existe en la obra de Isaacs?

N.J: Ese es un tema fundamental: hasta dónde se puede pensar en la problemática humana y social. Si examinamos cómo se ha constituido nuestro pensamiento actual, como posibilidad de interpretar, se tiene que reconocer que ha sido un largo proceso y que no siempre ha sido así. Si ahora tenemos una respuesta a cierto tipo de fenómenos que consideramos válida o positiva, si podemos pensar en ciertos términos concretos es porque estamos habilitados para hacerlo en función del pensamiento de la realidad.

En el momento de Isaacs, en Colombia se podía sentir la dimensión de lo negro, pero no se le podía pensar en términos de, por ejemplo, la antiesclavitud; exigírselo hubiera sido utópico. Por lo tanto lo que él sí pudo expresar es lo que sentía, y esto era superior a lo que otros que lo rodeaban podían sentir respecto de lo negro.

Lo negro es varias cosas, por ejemplo posibilidad de sentir. Primero que todo sentir personalidades, lo cual es una novedad pues el esclavo negro no es una personalidad; ni siquiera como esclavo, tradicionalmente, es una persona: es un objeto, apenas un ser, pero no es mucho más que es eso; la palabra esclavo es terrible en ese sentido, es una palabra de negación. En la novela de Collazos el personaje, que en realidad es Isaacs, ya siente que son personas, y que son personas de un atractivo muy superior a la media de las gentes que lo rodean. Mientras que dibuja la zona blanca como oscura, llena de intenciones bajas y remotas, intereses muy crudos, mediocridad cantada; siente lo negro como una especie de iluminación sexual muy legitima e interesante. Sin embargo, no llega al punto de abolir la esclavitud sino que, por el contrario, permite sentir y actuar de ese modo. Esas mismas relaciones están en María: un reconocimientos de seres como tales, Nay por ejemplo en su origen principesco. Esto es reconocer seres, luego hace reconocimiento de interacciones, de respeto, de afecto y celebración pero dentro de los parámetros de la esclavitud, porque Isaacs todavía no estaba habilitado para pensar en la abolición.

La obra de Isaacs continúa suscitando interpretaciones. A través de cada mirada un aspecto nuevo y emocionante surge para decirnos, sin miramientos, cómo era la sociedad de sus tiempo, cómo interpretamos sus realidades, y el gran legado que otorgó para la posteridad. Las palabras de Noé no sólo son esclarecedoras, sino que nos envuelven y conciben en nuestro interior nuevas dudas acerca de cómo interpretar las palabras de un autor tan profundo y poético.

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